<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-7580495523281932198</id><updated>2012-01-28T06:56:11.576-08:00</updated><category term='viajes'/><category term='CAMINO AL PUEBLO SIN NOMBRE'/><category term='viajes.'/><category term='personal'/><category term='historias'/><category term='Blog'/><category term='light'/><category term='azul'/><title type='text'>OREJA AZUL</title><subtitle type='html'>"La palabra siempre debe enseñar, conmover o distraer"</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://oreja-azul.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oreja-azul.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Wilmer Avila</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02855723845646594553</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SVybN-jbNkI/AAAAAAAAAaY/jPuUKPQa3ug/S220/Foto_vista_blog.jpeg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>44</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7580495523281932198.post-6907731795585715934</id><published>2011-07-20T17:07:00.000-07:00</published><updated>2011-07-20T17:07:54.570-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='viajes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='personal'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='azul'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historias'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Blog'/><title type='text'>El Bohemio</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-MasrLisuhP0/TidthIRsNzI/AAAAAAAAAiM/jLx8_6GWYrw/s1600/rModesto_Alcober.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="239" src="http://4.bp.blogspot.com/-MasrLisuhP0/TidthIRsNzI/AAAAAAAAAiM/jLx8_6GWYrw/s320/rModesto_Alcober.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;Extrañaba darme un buen baño. Me costó mucho trabajo deshacerme de la ropa que llevaba puesto, sobretodo de las botas llenas de fango y excremento. Cuando por fin estuve desnudo abrí la ducha esperando caer el chorro de agua fría y salvaje. Una lluvia fina de agua blanca cubrió mi cuerpo como una sábana inexorable. El piso de la ducha comenzó a pintarse de un negro rojizo. En el medio de mi torso la sangre se había secado con los vellos y mis dedos se enmarañaban cuando trataba de cubrir esa zona del cuerpo selváticamente enlodado. Dejé caer el agua por un momento indefinido para que el líquido refregara los pedazos de barro que contenía mi oblonga humanidad. Ella vino a mí, cosa que nunca suele suceder, se puso histérica, no sé cómo me pudo reconocer, al principio me negué, salí huyendo del local, pero en menos de un pestañeo, dos hombres estaban ahí para partirme la cara. Rosita, la mujer que sirve el licor en El Bohemio, se inquietó. Uno me cogió del brazo y me empujó sobre la orinada puerta del local; antes de caer, me lo llevé al piso conmigo. Comenzó a golpearme diciéndome que no me meta con su novia. Un lío de faldas y braguetas, pensé. Lo agarré de la camisa y no lo solté para que no se separara de mi cuerpo y no tuviera espacio para embadurnarme de puñetes. ¡Qué carajo tienes, estas equivocado!, le dije y en el momento menos pensado mi pierna le alcanzó el pecho y lo hizo revolcarse a un costado mío. Para mi mala suerte el otro tipo me sorprendió con una patada en el maldito estómago. Que me golpearan por haber violado a su novia, a su hermana o a su mamá lo podía aguantar, pero ese golpe en mi estómago lleno de botellas de cervezas, a esa hora de la noche, aceleró mis procesos vomitivos; acabé desparramado en medio de la calle desangrándome de sustancias por la boca. Me dejaron terminar y uno de ellos, el que tenía cara de asno, el de la patada artera, me agarró de la camisa floreada de los viernes en El Bohemio, y me levantó como un trapo de litera. Me subió a una camioneta. Escuché a Rosita quejarse que me dejaran. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;Me sentía el hombre más borracho, aunque recién eran las dos de la madrugada. Uno de ellos me tenía abrazado del cuello, sentí un calor paternal en sus brazos, pero lo que hacía era mantenerme resguardado si es que pretendía hacer algo. Para ponerlo a prueba alcé la mano derecha. Y de inmediato mis dos manos estaban aferradas a su brazo de leñador antiguo suplicando que deje de asfixiarme. No te muevas idiota, me dijo. Todo era oscuro. El carro hizo una parada y escuché que se abrieron las puertas delanteras. La voz de una mujer parecía discutir con la de un hombre. Alguien abrió una puerta trasera y me jalaron desde ese lado hacia afuera: la humedad del suelo y las hierbas me hicieron pensar que estaba cerca al río, pero mis instintos de detective se esfumaron cuando recibí un puntapié en el culo. Reconocí al hombre cara de asno delante de mí. Mierda, que les pasa, me van a matar a golpes, les dije. La mujer me miró a los ojos con odio. Este es el maldito que me violó, dijo la mujer que no lograba reconocerla, tenía los ojos orientales y la piel muy delgada, exangüe, aunque llevaba consigo una falda corta que instigaba lujuria. Oigan, les dije dirigiéndome a los varones, no había porqué hacer caso a la mujer, después de todo los hombres tenemos mejor poder de negociación y en casos como estos donde ha habido confusiones propias del alcohol lo mejor era compensarlo con algún favor. Pero creo que sabían que peores palizas me habían dado por no pagar cuentas que por otra cosa, por lo que se rieron con ironía. Me levanté, era una noche más oscura que el drama que vivía en ese momento pero sabía que iba a salir de esta, hice el esfuerzo de arquearme y comencé a graficar una escena de regurgitaciones. El tipo que parecía ser el novio o el proxeneta o el hijo negado o el asesino por comida, puso en mi culo un metal de forma de pistola. Tú la violaste, ahora te violamos nosotros, así de fácil, me dijo. Fue un momento en el que comprendí que la cosa iba en serio, nunca antes hasta ese momento mis cojones se habían encogido de miedo, me sentía realmente jodido y sin salida, sustenté que me encontraba en la posibilidad de que me violen y me maten al mismo tiempo de un disparo de fulminación escatológica y humillante. No voy a decir esa estúpida y cursi idea de que toda mi vida pasó por un segundo, sino que se me vinieron a la mente todas las mujeres con las que me había acostado, o mejor dicho a las que había obligado acostarme, y a fin de cuentas, pensé, que esa había sido mi vida, entre mujeres y sexo, nada más simple y vacuo que eso, y entonces fue que me dije que era un estúpido y un cursi y merecía morir por nunca encontrar mejor motivación que lo carnal. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;Desperté del sueño efímero porque escuché los gritos de Rosita y unos más de alguna gente que habían venido a salvarme, aunque ahora pienso si realmente vinieron a salvarme o a cerciorarse de que, ahora sí, me habían dado de baja en este mundo. Fueron unos segundos vitales, de adrenalina extrema, en la que volteé violentamente y le exprimí un ojo de un puñetazo al cobarde reprimido que me apuntaba con el arma mi espacio más sagrado. Salí corriendo en dirección opuesta a la gente, ahora sé que hice mal. La mujer de ojos chinos gritó una lisura y corrió tras de mí, pero escuché que se tropezó en la oscuridad y otra lisura se ahogó en lamentos. El tipo con cara de asno, brazos de boxeador y piernas de futbolista corrió tras de mí pero cuando volteé a ver si me alcanzaba era tan torpe y lento que casi me río pero me contuve. Tropecé con algo y sentí un vacío en el espacio hasta que por fin di con el suelo. Todo mi cuerpo cayó sobre mi brazo izquierdo y algo sonó como una madera rota. Mi hueso, pensé. Solo sentí un silencioso dolor y una anestesia de todo el lado izquierdo de mi torso. Alguien llegó hasta donde estaba y me gritó: ¡hijo de puta! Todos nos vendemos en este mundo putañero, pensé contestarle pero me contuve. Como tenía todo un lado anestesiado me levanté del otro, llegué al borde de un pequeño acantilado y pensé si en lanzarme o seguir la rivera del río hasta el puente y escabullirme por algún recodo, pero nuevamente me sorprendió el pensamiento con un disparo que me rozó la costilla y me lanzó al vacío. Rodé como una bolsa de basura más, entre latas y ratas, cajones y condones, bateas y botellas, hasta que por fin quedé tieso a un lado del río, entre toda la mierda de la ciudad. ¿Este es mi lugar?, me pregunté. Seguro todos me daban por muerto. Tenía un brazo roto y un raspón de bala a media barriga, estaba exhausto y solo quería cerrar los ojos. Me dejé dormir y desperté en la mañana solo cuando alguien arrojó una bolsa de basura, restos del fin de una jornada de cantina. Me logré movilizar un poco y paulatinamente me pude poner de pie. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;El agua había terminado de enjuagarme. Cogí la toalla de Rosita y salí del baño. Cuando salí ella me esperaba en la mesa con un plato de huevos fritos y yuca. Me sentí tan ridículo. Me ofreció unas ropas que colgaban en una silla. Le agradecí con una sonrisa tímida. Luego iremos a la posta a ver tu brazo, me dijo con una voz que no admite dudas y más bien se acerca a lo materno. Claro, le dije. Alguien tocó la puerta. Tengo que salir un rato, quédate acá, vengo en un ratito, me dijo. Gracias otra vez Rosita, le dije. Y salió y yo me quedé desnudo en la cama, con un brazo colgando como un saco al hombro, inútil, desvalido, huérfano, viendo desde la ventana a la mujer que todas las noches me acompaña sirviendo el licor.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7580495523281932198-6907731795585715934?l=oreja-azul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oreja-azul.blogspot.com/feeds/6907731795585715934/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7580495523281932198&amp;postID=6907731795585715934&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/6907731795585715934'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/6907731795585715934'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oreja-azul.blogspot.com/2011/07/el-bohemio.html' title='El Bohemio'/><author><name>Wilmer Avila</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02855723845646594553</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SVybN-jbNkI/AAAAAAAAAaY/jPuUKPQa3ug/S220/Foto_vista_blog.jpeg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-MasrLisuhP0/TidthIRsNzI/AAAAAAAAAiM/jLx8_6GWYrw/s72-c/rModesto_Alcober.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7580495523281932198.post-8774812032326914679</id><published>2011-07-14T17:31:00.000-07:00</published><updated>2011-07-14T17:31:36.670-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='azul'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historias'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Blog'/><title type='text'>Lorena en el pasado</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-6ImJC0Ye2Ng/Th-KGdxRn0I/AAAAAAAAAiI/usdHjpvJKX8/s1600/lorena.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/-6ImJC0Ye2Ng/Th-KGdxRn0I/AAAAAAAAAiI/usdHjpvJKX8/s1600/lorena.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;Llegué al hotel agitado, escapando de la lluvia. Anita, la recepcionista, viéndome entrar me saludó con una mirada esquiva. La saludé como de costumbre pero parecía estar tocada por la discrecionalidad: apartó los ojos hacia su escritorio, se solazó en su computadora. Horas antes, por la mañana, habíamos bromeado acerca de mi edad, ahora algo la hacía parecer extraña, un trabajador más del hotel, yo consideraba a Anita casi una amiga. Le iba a preguntar si pasaba algo pero antes de que dijera algo me habló con una voz que me pareció más rara aún: “Profesor, una señorita lo está esperando. Llegó hace media hora, preguntó por usted, me dijo que era una amiga suya”, Anita parecía estar guardándome un secreto, me pareció extraño, nunca había tratado de ocultar algo en mi vida. “Gracias Anita”, le dije, cogí las llaves y busqué con la mirada a quien me esperaba. Eran las cuatro de la tarde, en el hotel un grupo de personas llegaban portando maletas y mochilas, parecían hacer turismo en la ciudad de Arequipa. Sentada en una esquina una mujer de pantalones jean, zapatillas y lentes ojeaba una revista. Tenía un atuendo rápido y simple. Estaba enfrascada en el cuadernillo con una avidez que me costó trabajo saber quién era. A penas se sintió invadida, cerró de un golpe la revista y me dirigió sus celestinos ojos que se traslucían en medio de esos cristales enmarcados: había una mezcla de espasmo y sorpresa. Igual fue mi admiración al reconocer cuánto había cambiado. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;- Profesor Fernandini, ¿se acuerda de mí?&lt;br /&gt;- Claro. Cómo estas, Lorena, qué haces por aquí.&lt;br /&gt;- Vine a verlo, necesito hablar con usted.&lt;br /&gt;- Está bien. ¿Vienes sola?&lt;br /&gt;- De eso quiero hablar con usted, no estoy aquí porque haya querido sino que muchas cosas me han traído hasta aquí, a verlo a usted; sé que me puede ayudar.&lt;br /&gt;- Esta bien, Lorena, me gustaría poder ayudarte. Voy a dejar estas cosas y vuelvo, espérame aquí mismo por favor, no tardo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;En su mirada había tranquilidad, como si hubiese llegado a un puerto a descansar, se sentó a esperarme mientras yo dejaba mis cosas de la universidad en mi habitación. Había cambiado bastante, la figura de la chica de dieciséis años, inquieta, provocativa, había dado paso a una mujer joven sosegada y madura. Subí pensando en esta necesidad de apoyo emocional que todos necesitamos, pensé en que algo fuerte debió haberle pasado para que acuda a mí estando en otra ciudad y habiendo pasado cerca de cinco años. Cuando bajé Lorena ya no estaba. Le pregunté a Anita por ella y me dijo que debió haberse ido cuando ella fue al almacén por unas cojines para un huésped. No había nadie más en la sala. Salí a caminar pensando que quizá ella estuviese allá afuera; antes le dejé un recado a Anita, quien se comportaba de una forma muy extraña ese día; no creo que fueran celos. Ya había escampado afuera así que decidí caminar hacia la librería a comprar unos archiveros para la clase en la universidad. Cuando ingresé a la tienda un par de chicas se tomaban fotos entre los anaqueles. Una de ellas me hizo recordar a Lorena: sus medias que alargaban sus pantorrillas y delineaban el límite de sus piernas, su mirada de desafío y holgura. Debían terminar la secundaria ambas chicas y en el caso de la que me recordaba a Lorena, parecía encontrar en el histrionismo su válvula de escape, cogía del brazo a su amiga y juntas miraban a la cámara simulando un beso entre ellas. El eventual camarógrafo de esas picarescas fotos era un vendedor de la tienda. Recuerdo las veces en que caí en las ridículas bromas de Lorena, su escotada blusa, sus sutiles interrogantes sobre sexualidad. Recuerdo que me decía que “Cien años de soledad” había sido el mejor manual de erotismo. Era una extraordinaria lectora, audaz, rebelde, escéptica, que indagaba más en sus interpretaciones que en la de los libros de literatura. Ambos sabíamos que leía todos los libros que yo les mandaba a leer, pero en los exámenes no contestaba nada, dejándome en la decisión de si aprobarla o no. Yo, por supuesto, la aprobaba. Era una de mis alumnas preferidas. Y no porque tuviese el don de la duda más desarrollada que las demás chicas, muchas ingenuas que estudiaban los movimientos y descripciones de las obras de la literatura universal, sino porque la vida se le había adelantado para que tomara decisiones duras. A su padre, un policía borracho y sin honor que alguna vez tuvo la desgracia de golpearla, lo acribillaron en una cantina por no querer pagar la cuenta. Al quedar sola, sin su madre que radicaba en España desde que ella tenía cinco años, quedó lanzada al aire como una moneda, decidiendo ella, de forma maniquea, si encajaba mejor en la parte del bien o en los extramuros donde todas las chicas de su edad se refugiaban escapando de esa cosa que ellas solían llamar la realidad. Una mano tocó mi brazo y me sorprendió ver a Lorena parada enfrente de mí. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;- ¿Dónde estuviste? Salí y ya no estabas. &lt;br /&gt;- Quiero que sepas algo – me dijo, impasible, pestañeando suavemente, sus labios parecían completamente secos y sin vida.&lt;br /&gt;- Vamos, vayamos afuera – le dije.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;Caminamos por la plaza, le pregunté si es que había pasado algo, que me contara y que yo le podía ayudar. Quiso decirme algo pero como si algo la atormentara, calló. Nos detuvimos en una banca y ella me miró a los ojos y me dijo que necesitaba cambiar de vida, dejar todo atrás, se puso a llorar. La agazapé contra mi pecho y la dejé gimotear por un rato, dándole tranquilidad. En ese momento me pareció tener a la muchachita de diecisiete años que siempre quise consolar. Sabía que su mundo frágil podía romperse en algún momento, tenía todas las condiciones para que así sucediera. Suavemente la dejé apartarse para dar espacio a lo que venía a decirme. Se calmó, yo la miraba con ternura.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;- Siempre pensé en usted. Me di cuenta que lo hacía muchas veces pensando en el padre que quise tener, pero también me enamoré del hombre que era usted.&lt;br /&gt;- No creo que me conocieras del todo- le dije.&lt;br /&gt;- Exacto. Ya no soy una niña, quizá éste sea el último intento por dejarme llevar por lo que creo más romántico. Lo cierto es que usted representó para mí el momento donde me ahogué en el mundo sabiendo que existían personas como usted. Que se interesan por los demás. &lt;br /&gt;- Esa no me pareció tu actitud en los meses finales del último año. Aún te recuerdo, alejada de mí, mirándome desde un rincón de la clase de literatura, ajena a lo que siempre habíamos hablado. &lt;br /&gt;- Usted no solo me hablaba de Romeo y Julieta, sino de cómo explicaban esas historias nuestra conducta humana. De eso me sentía satisfecha cuando lo conocí. Me enamoré como una chiquilla tonta de su profesor, disculpe lo trillado del asunto.&lt;br /&gt;- Eso suele suceder. No quiero desdramatizar tu historia, Lorena, pero: ¿qué es lo que trae hasta aquí buscándome? &lt;br /&gt;- Es cierto, debo decírtelo. No sé si lo ame ahora, pero existe en mi mente la idea de que hoy entiendo mejor las cosas que antes. Usted fue un desconocido para mí en el colegio. Era un excelente profesor y un buen amigo, pero nunca estuvimos en el mismo nivel, yo no entendía las cosas y quizá por eso me alejé de usted en los tiempos finales del colegio. Pasa lo mismo conmigo. Luego del colegio, hice mi vida como mejor pude. Siempre pensé en hacer mi vida en función de lo que necesitaba en el momento. No depender de nadie, solo divertirme, escaparme de la tortura espiritual que me sometía. En breves cuentas y para no seguir dando vueltas a las causas que me traen aquí: Una vez probé alguna droga, me gustó hacerlo, reditué mi cuerpo y ahora aquí estoy pensando cambiar mi vida de alguna manera contándole todo esto. Usted ya lo debe saber.&lt;br /&gt;- Lorena, nuestras decisiones suelen ser así, las personas aprendemos de nuestros errores una vez que la cometemos. Siempre vamos a poder liberarnos de esa culpa una vez que la reconozcamos y seamos sinceros con nosotros. Ahora, debes saber que mi propia persona no es el modelo de conducta humana. Soy profesor y mi imagen ante los alumnos considéralo intachable, siempre será así, pero me he visto como todos, a resignarme a mi condición vulnerable y sentir que lo que hice no estuvo bien. &lt;br /&gt;- Lo sé.&lt;br /&gt;- Si deseas cambiar de vida, tienes todo el derecho de hacerlo, sin pensar que alguien te va a señalar o recriminar por lo que hiciste, todos en algún momento hemos perdido la fe en quien somos.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;- Gracias profesor. Hace un mes vine aquí a la casa de una prima que no sabe qué vida tenía allá en Lima. Llegué muy delgada y enferma. Un día mi prima trajo unos trabajos de la universidad y ahí figuraba su nombre. Ramon Fernandini. Me sobresalté, pensé que era mi oportunidad para cambiar. Por eso lo busqué. – Se quedó callada, se esforzaba por seguir hablando- Descubrí algo que me hizo pensar en que todos éramos unos impostores.&lt;br /&gt;- ¿Qué fue eso?&lt;br /&gt;- Se lo contaré desde un principio: Una noche Mariana y dos amigas más fuimos a una discoteca para que nos presentaran con el dueño del local. El trato era bailar en unos espacios diseñados a los costados del interior del local vestidas de colegialas. A mí no me gustaba mucho la idea pero Mariana me convenció argumentando que no había nada de peligroso y que primero iríamos a ver. Cuando llegamos al local, nos entrevistamos con el dueño, un tipo calvo y fornido; fue muy amable en decirnos que podíamos aprender, primero, viendo el espectáculo; no había nada de censurable y que nos íbamos a divertir haciéndolo. Nos ubicó en una parte del local desde donde se podía ver toda la discoteca pero no se nos podía ver a nosotras. Era un ambiente estruendoso donde las figuras de hombres se aglomeraban alrededor de unas mesas con tragos y colillas de cigarro. Era un ambiente preponderantemente masculino lo cual me extrañó. Luego me di cuenta que era un night club, pero en ese momento aún no entendía la mecánica del movimiento ahí adentro. De pronto divisé la figura de un hombre en una de las esquinas. Una mujer se le acercó y le dijo algo al oído. Ambos se comunicaban de esa forma. Ese hombre era usted, profesor Fernandini, y esa una mujer como yo en algún momento. Luego de reconocer su rostro, no podía comprender que ese era usted por cuanto parecía un hombre distinto. Fue algo que me impactó mucho, no supe que pensar, usted era alguien a quien yo nunca me había imaginado así. Entonces me convencí de que usted era un impostor, alguien quien no merecía mi respeto, que era un profesor ejemplar pero tenía una vida oculta y salaz propensa a los placeres carnales, un verdadero impostor. No entendía nada. Luego eso me afectó tanto que dejé de frecuentarlo y sumergirme cada vez más en el refugio donde usted también habitaba. Al terminar la secundaria muchas chicas más estábamos en el negocio de las drogas y por ende de la prostitución. &lt;br /&gt;- Lorena, lo siento mucho, déjame explicarte algo... Primero, hay algo que quizá no sepas: Me enteré por Mariana que ustedes me habían visto aquella vez. Ella tuvo el valor para decírmelo. Si tú me lo hubieses dicho hubiésemos podido conversar sobre eso. Quizá ese fue nuestro error, pero como te decía no te sientas mal, eres una mujer que tuvo el coraje de salir de ese infierno que no todas logran escapar. Lo que te pasó fue el precio para entender que las personas solemos equivocarnos.&lt;br /&gt;- Tengo veintiún años, profesor, y me cuesta creer que esté bien aquí y ahora. Gracias por escucharme.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;Lorena se levantó del asiento y la vi más fuerte que nunca. Su mirada era la de quien se había conciliado con el pasado. Me miró con una sonrisa y me dijo que me quería. Yo la abracé fuertemente y le dije que también la quería. Ambos caminamos hacia el café más cercano mientras en las calles, nuevamente, comenzó a llover.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7580495523281932198-8774812032326914679?l=oreja-azul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oreja-azul.blogspot.com/feeds/8774812032326914679/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7580495523281932198&amp;postID=8774812032326914679&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/8774812032326914679'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/8774812032326914679'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oreja-azul.blogspot.com/2011/07/lorena-en-el-pasado.html' title='Lorena en el pasado'/><author><name>Wilmer Avila</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02855723845646594553</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SVybN-jbNkI/AAAAAAAAAaY/jPuUKPQa3ug/S220/Foto_vista_blog.jpeg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-6ImJC0Ye2Ng/Th-KGdxRn0I/AAAAAAAAAiI/usdHjpvJKX8/s72-c/lorena.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7580495523281932198.post-1683892457371946363</id><published>2011-05-29T09:43:00.000-07:00</published><updated>2011-05-29T09:43:34.279-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='azul'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='light'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historias'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Blog'/><title type='text'>El demócrata del taxi</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-_Sng6mNzuwM/TeJ3Hbu-EaI/AAAAAAAAAiE/E2bbE7AdfGo/s1600/peru_taxi_2.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="240" src="http://3.bp.blogspot.com/-_Sng6mNzuwM/TeJ3Hbu-EaI/AAAAAAAAAiE/E2bbE7AdfGo/s320/peru_taxi_2.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; En el otro lado del mundo se gestaba una manifestación impresionante para exigir a las autoridades de su país, España, una democracia justa y verdadera. Pedro Noicán, manejando su auto amarillo, piensa en su naturaleza anodina, insignificante pero representativa del común peruano: profesional taxista devenido en taxista profesional a la edad de treinta y dos años. Tiene la frente ancha y arrugada como si gran parte de su vida la hubiese pasado bajo el escepticismo. Todos los días compra el periódico El Nacional por lo consecuente de su línea editorial, diferente a otros diarios que en vez de tener una línea de opinión, sostiene, parecen tener una curva de opinión que se inclina hacia donde están los intereses más altos. Como taxista, su labor es conducir a las personas de un lugar a otro, obviamente, pero en el plano subjetivo es ser testigo involuntario del transcurrir de vidas que se mezclan, se esconden o se buscan. Y estar de cara a la realidad la mayor parte del día, por supuesto. Conocer el orden y el caos que impera las distintas distribuciones de la sociedad, pero ser consciente de su limitación cognoscitiva. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;" /&gt;&lt;br style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;" /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Ayer subió a su carro un hombre que de pronto cayó dormido en el asiento trasero. Sólo subió y por el espejo retrovisor hizo la indicación de hacia donde quería ir. Pero en medio de su petición pareció trabarse y luego se calló abruptamente y también cayó con todo su peso sobre el asiento, sin más. Pedro se estacionó en una callecita de la avenida Camaná y se&amp;nbsp; quedó mirando por el espejo retrovisor. El hombre estaba tan inconsciente que si en ese momento eran arrollados por un hipotético tren, aquel regordete hombre de saco y corbata hubiese seguido durmiendo el sueño de los justos. Pensó que estaba ebrio pero al instante se dio cuenta que éste no tenía esa apariencia desaliñada de un borrachín que se excedió en el Bar Queirolo. Porque el tipo tenía apariencia de burgués. Así prefería llamarlos Pedro, declarado un hombre de izquierda, sociólogo egresado de universidad estatal, conspicuo enemigo de las grandes empresas, del clientelismo chicha, de la corrupción imperante, y por último y para rematar, del imperialismo yanqui, al estilo Chávez. Para él, estos burgueses representaban lo peor de la clase política peruana, eran unos adefesios arteros que hacían cualquier cosa por un poco de poder y dinero. Bajó del auto y abrió la puerta trasera con una actitud de fastidio. Vio que el hombre estaba quieto y lo último que deseaba era tener un burgués muerto en su auto. Lo samaqueó una y otra vez; le metió un zambombazo fuerte y ni así. No olía a alcohol así que descartó esa primera idea, pero sintió que el hombre respiraba, eso lo alivió. Pensó en llamar a la policía, pero se dijo, de pronto, por qué acudir a la autoridad más desprestigiada, esas cosas las podía arreglar solo. Era un iconoclasta majadero, a veces. Pretendió dejarlo en algún lugar lejano fuera de Lima para que escarmiente el sufrimiento de los más marginales. Sin embargo pronto cayó en cuenta que su ojeriza hacia esa clase de gente representada en ese pobre hombre anestesiado era absurda y contraproducente para sus intereses domésticos: ¿quién le pagaría esa carrera, finalmente? De nada sirve, se dijo, se acomodó en su asiento y abrió de par en par las páginas centrales de El Nacional, en la parte editorial: la columna del periodista Gabriel Belmonte, un remesón contestatario sobre el establishment. En la columna el intelectual hacía una analogía entre las razones del movimiento pacifista DRY en España -una bola de nieve que tiene como fundamento su desencanto con la clase política- y nuestros representantes en el gobierno. La frase ‘todo para el pueblo, sin el pueblo’ parece graficar de manera idónea el grito estentóreo que se escucha cada vez que un funcionario público abre la boca, pensó. Este miserable hombre que tengo aquí atrás, se preguntó a sí mismo: ¿podrá pagar tantos años de haberse servido de los impuestos que pagamos todos los peruanos? Sabía que no. En ese momento pensó que tal vez ese hombre podría, de manera simbólica al menos, devolver lo que su reino había malgastado durante tantos años de corruptela. Lo condujo entonces a un descampado en los arrabales. Estaba algo nervioso porque no sabía en qué momento iba a despertar. Había perdido casi todo el día y la idea de compensar tantos años de bellaquería azuzaba su determinación. Quizá pueda ser un Robin Hood, dijo frotándose el mentón en actitud pensante. Llegó a un lugar entre unas chacras deshabitadas. Se quedó en su asiento pensando en cómo hacerlo, no estaba muy seguro de lo que iba a hacer. Cuando finalmente salió del carro y abrió la puerta trasera se sintió estremecerse, no sabía hacerlo, comenzó a pensar en que haría si despertase, que le diría al hombre, era necesario propinarle un golpe, se preguntaba. Su trasero del hombre daba justo a la puerta, lo que ayudo a que pueda escamotearle la billetera. Sorprendido por la agilidad con la que lo hizo quiso revisarla en ese momento, ver si había valido la pena la aventura de reivindicación social. Pero se dio cuenta que era mucho arriesgarse. Cogió al hombre de los brazos&amp;nbsp; y lo arrastró fuera del auto. El mofletudo aristócrata estaba tendido en el arenal ya. Pedro le vio el rostro por primera vez: debía tener unos cuarenta años de edad, tenía el rostro blanco y de piel frágil, unos ralos cabellos blancos adornaban sus patillas. De pronto sintió algo en el pecho. Y si este hombre no era funcionario público, por su apariencia más parecía un empresario o un banquero, pero no un sátrapa del gobierno, pensó. Se acercó al cuerpo que yacía en el piso y exclamó: ¡mierda, es Gabriel Belmonte! El periodista parecía recobrar la conciencia. Pedro entró al auto apresurado y se esfumó de la escena dejando solo estelas de arena detrás. Mientras salía de la zona desierta cogió la billetera y le echó un ojo al interior: 200 dólares. Se alegró pero desde la página central del periódico la imagen de Gabriel Belmonte lo puso nuevamente nervioso.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7580495523281932198-1683892457371946363?l=oreja-azul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oreja-azul.blogspot.com/feeds/1683892457371946363/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7580495523281932198&amp;postID=1683892457371946363&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/1683892457371946363'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/1683892457371946363'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oreja-azul.blogspot.com/2011/05/el-democrata-del-taxi.html' title='El demócrata del taxi'/><author><name>Wilmer Avila</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02855723845646594553</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SVybN-jbNkI/AAAAAAAAAaY/jPuUKPQa3ug/S220/Foto_vista_blog.jpeg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-_Sng6mNzuwM/TeJ3Hbu-EaI/AAAAAAAAAiE/E2bbE7AdfGo/s72-c/peru_taxi_2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7580495523281932198.post-232362624079903568</id><published>2011-05-03T10:11:00.000-07:00</published><updated>2011-05-03T10:11:02.964-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='azul'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historias'/><title type='text'>Más lejos y en la soledad</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-6P0bfMAfAOk/TcA2m9gSZTI/AAAAAAAAAiA/byQmgJ4Zbzo/s1600/ni%25C3%25B1o+pobre.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://2.bp.blogspot.com/-6P0bfMAfAOk/TcA2m9gSZTI/AAAAAAAAAiA/byQmgJ4Zbzo/s1600/ni%25C3%25B1o+pobre.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;LA MUJER&lt;/span&gt; sin saber qué hacer y tan incómoda como se puede estar con un tipo que no te mira el rostro y parece estar también perturbado con tu presencia, se levanta del sillón y le dice que fue un gusto conocerlo. Reynaldo se queda quieto jugando con su llavero cortaúñas. La mujer sale de la habitación prácticamente espantada, qué tipo tan raro, parece decir, la culpa la tiene ese maldito chat, se oye recriminar. Reynaldo cierra la puerta con pestillo y se dice que era una mujer muy vieja, no muy buena para su gusto. Apaga todas las luces y acomoda los cojines en un solo mueble; forma una especie de pared con un espacio en el medio. La luz del televisor moldea su imagen rápida pero torpe. Se introduce dentro de la muralla que ha construido con los cojines y parece estar abrazado por ellos. Una vez sentado, es absorbido por completo por las imágenes del televisor de personas grotescas que se envuelven y se golpean frenéticamente simulando el coito más placentero. Reynaldo se masturba, entre los cojines que le dan calor y parecen hacerlo sentir en una orgía. Se hunde en el mueble como queriendo desaparecer en ese estado de excitación. Una vez que termina se levanta como si hubiese recibido un golpe en la mandíbula, y se dirige al baño. Se enjuaga la cara y en el espejo sus ojos negros parecen desvanecerse en una larga noche solitaria.&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;UNA MUJER&lt;/span&gt; grande y morena sale iracunda de una de las casas del solar. Hace a un lado a Sergio de un tirón y le dice: “Ahora vengo Sergio, quédate acá”. Mientras, Martin está agazapado en un rincón del callejón, ha quedado muy débil después de haber vomitado. Le pregunta dónde está su madrina y Sergio le contesta que la mujer que pasó era ella. Sergio le dice que le traerá agua, que lo espere un minutito. Ingresa a la casa de donde salió la mujer morena y tarda en salir. Mientras Sergio va por el agua Martin cae en la cuenta que no tiene forma de volver a su casa si no es hasta la noche cuando su mamá llega de vender frutas. Aún con fiebre y preso de una angustia que le provoca poder llegar a la desolación en una ciudad donde todos están al acecho del más inocente, se levanta con furia, creyendo agotar sus últimas fuerzas, y sale corriendo por el callejón oscuro, como si de la muerte se tratase y allá afuera fuese el retorno a la vida. Nuevamente en las calles le cuesta trabajo respirar, su garganta seca y ácida le provocan otra vez regurgitar, pero se contiene, piensa que esta vez podría quedar muy mal. Aún tiene la idea que la muerte lo acecha, el miedo a estar solo cuando este llegue lo hacen correr como un loco hasta que llega a un parque. Es un parque pero pareciese un campamento militar bombardeado: hay drogadictos y andrajosos que parecen mutilados en el piso pidiendo una oportunidad más para volverse a degenerar. Parece que el ambiente deprimente y desahuciado lo vuelven a la idea que se encuentra sólo, enfermo y con miedo. Termina de recorrer el parque y se percata que un hombre lo había estado observando desde hace un buen rato, tiene los ojos oscuros y un semblante demacrado.&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;TODOS LOS DÍAS&lt;/span&gt; salen a buscar en la basura. Es su trabajo y en compañía todo se hace más llevadero. Son cuatro los que han formado una suerte de clan forzado en el que no hay ninguna figura que sobresalga. Aunque Martin se vanaglorie que tiene en su casa un televisor grande que su hermano lo ganó en un sorteo, todos corren con la misma suerte de tener que salir a trabajar para ganarse un plato de comida. De los cuatro solo Pedro y Beto viven sin sus padres, en un taller de mecánica. Martin es el que mejor juega fútbol de los cuatro pero Sergio, al ser gordo, tiene la patada más fuerte del grupo. Entre ambos hay una suerte de amistad incipiente. Esa mañana Sergio llegó temprano a la esquina donde se reúnen. Cuando finalmente todos se reúnen Sergio les cuenta lo que la pasó a Jerónimo. Les cuenta que una mañana llevaron a Jerónimo a la posta porque se cortó con un vidrio, pero lo que pareció un corte finalmente resultó haber sido un pinchazo. Jerónimo hurgando en el muladar se pinchó con una aguja y se contagió de una enfermedad que no tiene cura, al parecer va a morir. Sergio dice estas palabras como si en realidad estuviese hablando de un mito de fantasmas, pero Beto le confirma que el panadero les dijo lo mismo, que tengan mucho cuidado con las agujas. Martin esa mañana amaneció mal. Ahora ha empezado a toser y comienza a desvanecerse sus ánimos. Mientras caminan hacia el primer basural Martin va detrás arrastrando sus pasos, resignado a ir último por su malestar. A su condición física se le ha añadido una tristeza repetida. “Si me pasa algo, mi mamá difícilmente se enteraría”, piensa. Desde ese momento empieza un recorrido que lo lleva al pánico de la muerte, de ser pinchado, de agotar el último respiro en la desolación, sin su madre, sin nadie que lo proteja. El cielo está cubierto de una vasta capa plomiza y lúgubre, es un día horrible para enfermarse y Martin tiene esa extraña sensación de que va a morir. Ahora su fiebre parece ser un síntoma de la extraña sugestión que lo ha envuelto, tose repetidas veces y su rostro se descompone. Pedro y Beto, como si fuesen perros de presa, ya están en el basural concentrados en buscar algo que sirva de utilidad. Están motivados. Pedro encuentra una vieja lámpara y Beto sostiene una pelota de cuero con un parche mostaza. Sergio se percata que Martin no ha entrado aún y le pega un grito. Martin se detiene antes de ingresar, se quiebra, pone los brazos sobre las rodillas y sus hombros parecen a punto de descolocarse. Estalla sin más en una explosión de líquido que sale por su boca como una tubería rota. Sergio vuelve hacia su compañero y espera que termine la vomitona. Martin parece un animal exangüe, a punto de desfallecer, apenas puede mantenerse en pie. Sergio lo irgue y le dice que lo llevará donde su madrina, en un barrio cercano. Caminan cerca de dos cuadras y por fin llegan a un callejón. Ingresan pero Martin se percata que el lugar no tiene un sonido claro, es como el sonido de un estómago, y además es tan oscuro que parece que estuviesen ingresando a las fauces de la muerte. Un terror poco a poco se va apoderando de él.   &lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;ESOS OJOS&lt;/span&gt; oscuros, como muertos, y ese semblante demacrado, como enfermo, le dan una apariencia inofensiva, parece un animal ornamental desde su ventana. Martin termina el parque y encuentra una mirada detenida en la ventana. Se lleva el puño a la boca y su cuerpo arroja una tos que parece salir de un cajón ancho y vacío. Esta tos que retumba su cuerpo de pronto parece apoderarse de todas sus extremidades, lo inmoviliza, su cabeza parece estallar, comienza a faltarle el aire, quiere vomitar, y su ahogo finalmente se libera con un llanto insostenible. El hombre de la ventana se acerca y le ofrece un pañuelo. Le invita a su casa para darle un poco de agua. Martin es llevado por el hombre. Trastabillando, un poco mareado y con los ojos inundados, ingresa a la casa del hombre. Se ha sentado en el sillón como un acto instintivo y poco a poco va tomando conciencia que está en un lugar desconocido con un tipo desconocido. El miedo o la premonición de que algo sucederá aún lo embarga y poco a poco, en cuanto cobra conciencia, este miedo se va acrecentando. El hombre ingresa a una habitación y Martin se pregunta si podrá salir por la puerta. Reynaldo le trae un vaso de agua pero desde su bolsillo un pedazo de cable oscuro cuelga. Le ofrece el vaso con agua pero se percata que el muchacho está bastante nervioso. Martin no le recibe el vaso, le agradece pero le dice que no tiene sed. Desde ese momento el ambiente se torna sin diálogos. Reynaldo prende el televisor. Se agacha para atarse los cordones de los zapatos. Martin está inmóvil en el sillón. Mira el televisor con los ojos visiblemente dilatados, pero en realidad está al tanto de cada movimiento que hace Reynaldo. Este se levanta como dirigiéndose a la cocina pero duda en hacerlo. Finalmente se queda parado en una postura incoherente, casi ridícula, con las manos suspendidas en el aire. Sustrae el cable negro de sus bolsillos y los comienza a enrollar como para guardarlos. Todo esto Martin observa aunque aparentemente está viendo la televisión, pero en ese momento todo es tan sutilmente perceptible, el ruido de la televisión es una simple atmósfera que agazapa el entorno de ansiedad que se ha creado. Martin solo desea que esto termine, que Reynaldo entre nuevamente a la cocina para escapar de inmediato. Pero Reynaldo se voltea hacia él. Lo mira con nerviosismo y parece querer hablar. Finalmente le pregunta cuánto mide. Martin niega con la cabeza y una vocecilla suave e imperceptible parece decir no sé. Quedan en silencio los dos, el televisor aún está prendido. En ese instante de pánico contenido, Martin se levanta del sillón, espera el momento exacto para huir, correr, gritar. Reynaldo lo ve y le dice con un nerviosismo contagioso y casi tartamudeando que no sabe cuál es la longitud del cable que tiene en sus manos, pero sabe que él mide un metro cuarenta, lo sabe porque su sobrino es de la misma edad. Le pregunta por qué no se echa en el sillón para poder medir el largo del cable. Martin tiene el rostro pálido, los ojos dilatados y la respiración contenida. Está a punto de salir corriendo. Suena el teléfono. Reynaldo confundido, corre hacia el él. Alza el auricular terriblemente asustado y alterado. Martin está en una esquina del sillón, parado, sin saber qué hacer, quiere acercarse a la puerta y huir pero no sabe si ésta tenga seguro. Reynaldo por teléfono se pone impaciente, la voz del otro lado no parece escucharse bien. Entonces empieza a gritar: “¡¿Quién es?! ¡¿Quién es?!”. Luego se tranquiliza y su voz suena como la de un niño: “Sí… Está bien… Ok.”, y se despide. Rápidamente cuelga el teléfono, ve que Martin sigue inmóvil al filo del sillón y va hacia la puerta, le quita el pestillo y le dice: “Tienes que irte, tengo visita”. Martin ve que la calle está vacía, el espacio lo configura el mismo parque desierto y unos sonidos de carros a lo lejos. Su cuerpo está caliente, sale caminando por la puerta y sólo cuando siente que todo su cuerpo está en la calle empieza a correr sin medida, cruza la calle y sigue corriendo con todas sus fuerzas. Siente que el hombre aún lo mira desde su ventana. Dobla en una esquina y en otra y se pierde entre calles donde hay alguna gente. En el camino piensa que la muerte estuvo cerca de él, pero tuvo suerte esta vez para escapársele. Mientras tanto Reynaldo sentado en su sillón espera la llegada de una mujer, quizás algo más.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7580495523281932198-232362624079903568?l=oreja-azul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oreja-azul.blogspot.com/feeds/232362624079903568/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7580495523281932198&amp;postID=232362624079903568&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/232362624079903568'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/232362624079903568'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oreja-azul.blogspot.com/2011/05/mas-lejos-y-en-la-soledad.html' title='Más lejos y en la soledad'/><author><name>Wilmer Avila</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02855723845646594553</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SVybN-jbNkI/AAAAAAAAAaY/jPuUKPQa3ug/S220/Foto_vista_blog.jpeg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-6P0bfMAfAOk/TcA2m9gSZTI/AAAAAAAAAiA/byQmgJ4Zbzo/s72-c/ni%25C3%25B1o+pobre.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7580495523281932198.post-7818722539199139008</id><published>2011-03-16T15:25:00.000-07:00</published><updated>2011-03-16T15:25:51.180-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='personal'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='azul'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historias'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Blog'/><title type='text'>Lides matrimoniales</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="https://lh4.googleusercontent.com/-1D0ZypAJA2c/TYE3fR3lfiI/AAAAAAAAAhw/iWCNjoZNsa8/s1600/2526608466_46b86976d6.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="240" src="https://lh4.googleusercontent.com/-1D0ZypAJA2c/TYE3fR3lfiI/AAAAAAAAAhw/iWCNjoZNsa8/s320/2526608466_46b86976d6.jpg" style="background-color: #0b5394;" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;ESTAB&lt;span style="font-size: small;"&gt;A un poco asqueado con los animales ese día. No faltaba más. Era de noche y en la televisión Laura veía un programa de guepardos, animales gráciles y elegantes. Ella estaba tendida en la cama p&lt;/span&gt;ereceando antes de dormir. Yo adoro estos momentos. Me eché a su lado y le acaricié la cabeza. En ese momento de pura ternura mi mirada encontró algo extraño que estaba depositado en la mesa de noche. &lt;i&gt;«Qué cosa tan rara es eso»&lt;/i&gt;, dije en voz baja. Laura, que siempre se pone histérica con las cosas extrañas como bichos o cosas gelatinosas saltó de un brinco encima de la cama.&lt;i&gt; « ¡Qué es eso!»&lt;/i&gt; gritó, casi saltando sobre la cama. En la mesa de noche, al costado del reloj despertador, una suerte de gusano enrollado, rugoso y verde reposaba inerte como esperando dar un salto. Qué cosa tan deforme e inextricable. A medida que acercaba mi vista, podía distinguir manchas blancas y ojos deformes. &lt;i&gt;« ¿Qué puede ser? No recuerdo haber comido algo y dejado las sobras por aquí»&lt;/i&gt;, dije casi descubriendo qué es. Y recordé y lo expliqué de la siguiente manera: &lt;i&gt;«Creo que la paloma de la mañana nos dejó un fax por aquí»&lt;/i&gt;. Laura se rió pero el gesto de asco no se le quitó del rostro fácilmente. Enviar un fax, en la jerga peruana, significaba defecar, no sé cómo se instaló en el habla popular pero creo que era una metáfora de la forma patética como un presidente renunció desde otro país. Le conté a Laura, en clave de explicación policial, que en la mañana uno de los dos dejó la ventana abierta y una husmeadora paloma había ingresado al cuarto, por casualidad o quizá por una suerte de voyerismo animal. Cuando llegué en la tarde, la encontré encima del televisor y la espanté, pero la muy lerda en vez de salir por la ventana brincó hacia el otro lado de la ventana lo cual me causó mucha mayor dificultad; además en el proceso de deportación la muy inoportuna y desfachatada&amp;nbsp; ave había dejado pedazos de caca por todos lados. Finalmente se salió por la ventana, pero dejó pedazos de excremento por todo el piso. &lt;i&gt;«Con lo que detesto las cagadas de terceros; por eso renuncié a seguir trabajando para un gerente del Banco Central, estaba cansado de limpiar sus cagadas; por eso detesto tanto los gobiernos de Fujimori, Toledo y García, por dejar tan evidente sus excrementos»&lt;/i&gt;, pensé, renegando de mi destino, de tener que limpiar tanta inmundicia. Limpié los recuerdos que nos dejó la paloma o eso creí.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Laura bajó a preparar algo para tomar antes de dormir. Yo agarré el pedacito de caca y lo levanté con un pedazo de papel, le había dado el sol y estaba seco, lo cual facilitó el desalojo. Los recuerdos que nos había dejado la paloma nos dejó la sensación de escozor y suciedad. Laura trajo un mate para los dos y luego de acordar que el sábado íbamos a comprar el aire acondicionado apagamos la televisión y las luces. Laura se acomodó a mirar el techo y yo me volteé bocabajo mirando su hombro. Estaba quedando dormido cuando un sonido perturbador nos agitó los oídos. &lt;i&gt;«Al parecer tenemos otro intruso esta noche»&lt;/i&gt;, pensé en voz alta, &lt;i&gt;«¿Entenderán que sólo queremos dormir?»&lt;/i&gt; le dije a Laura. Al parecer eran unos gatos amantes que habían saltado por el tragaluz y, me imaginé, estarían en el patio copulando, llenado la casa de gritos orgásmicos. &lt;i&gt;«A alguien le gusta los gatos, yo ya me encargué de los bonitos recuerdos de la paloma»&lt;/i&gt; le dije a Laura. A mí no me gustan los gatos, siempre están tan altaneros, repanchingados en cualquier lugar pensando donde tener un estruendoso orgasmo, pareciera que siempre lo están planeando estos bólidos sexuales, cómo gritan. &lt;i&gt;«Hazlo amor, descarga tu ira contra tus enemigos de toda la vida»&lt;/i&gt; me dijo Laura con una mirada de suplicio adormecimiento. La miré. Me miró. Implícitamente yo tenía la responsabilidad de evacuar de la casa a cualquier invasor, por ser hombre, me imagino. Laura con absoluta facundia me dijo después de mirarla por cuarta vez con un gesto indecible: &lt;i&gt;«La batalla contra las mujeres son las únicas que se ganan huyendo»&lt;/i&gt;. Quién le mandó a Napoleón a decir semejante babosada sobre las lides matrimoniales. &lt;i&gt;«Bueno, a poner orden en la casa»&lt;/i&gt; me dije, resignado. Mientras bajaba por las escaleras pensé en lo que dice Nietzsche acerca de la condición de las mujeres: &lt;i&gt;«El hombre quiere que la mujer sea pacífica; pero en realidad es esencialmente belicosa, como el gato»&lt;/i&gt;.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7580495523281932198-7818722539199139008?l=oreja-azul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oreja-azul.blogspot.com/feeds/7818722539199139008/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7580495523281932198&amp;postID=7818722539199139008&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/7818722539199139008'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/7818722539199139008'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oreja-azul.blogspot.com/2011/03/lides-matrimoniales.html' title='Lides matrimoniales'/><author><name>Wilmer Avila</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02855723845646594553</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SVybN-jbNkI/AAAAAAAAAaY/jPuUKPQa3ug/S220/Foto_vista_blog.jpeg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='https://lh4.googleusercontent.com/-1D0ZypAJA2c/TYE3fR3lfiI/AAAAAAAAAhw/iWCNjoZNsa8/s72-c/2526608466_46b86976d6.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7580495523281932198.post-7057098774722034467</id><published>2011-03-15T16:58:00.000-07:00</published><updated>2011-03-15T16:58:46.152-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='personal'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='azul'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historias'/><title type='text'>La mujer del amigo</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.elboomeran.com/upload/fotos/blogs_entradas/brando_schneider_med.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://www.elboomeran.com/upload/fotos/blogs_entradas/brando_schneider_med.jpg" style="background-color: #a2c4c9;" width="228" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;«DÉJAME darle&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt; una pitada a tu cigarro&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;»&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;, estiré mi brazo y Pablo me cedió el cigarro con una sonrisa amable en el rostro. «Quiero sentir como el veneno ingresa por mi cuerpo», lo dije con una sonrisa placentera; aspiré hasta sentir mi cuerpo lleno de humo. «Mis hijos pensarán que soy un poco egoísta con ellos por ese chisme que dice de la perdida de algunos minutos de tu vida por cada cigarro que fumas, pero, la verdad, esto lo hago porque sé que si no me muero de cáncer me moriré en algún rincón de la carretera», lo dije sosteniendo ese elemento etéreo en mi interior. «Quizá este sea el último cigarro que fumo, quizá sea esta la última vez que me ven brindando con ustedes con una copa de coñac», les comenté a Pablo y Ana que se veían muy intrigados desde sus asientos. «Qué trágico, la muerte o la vida no admite dudas ni predisposiciones, apuesto a que esta no es la última vez que nos tomamos una copa de algo» me dijo Pablo, quitando, como siempre, el tono intrigante de mi voz. «Así es, quería que tus palabras firmaran este hecho. El hecho de que siempre serás un hombre solitario dispuesto a charlar aunque te cases con la mujer más complaciente del mundo», le dije a Pablo que continuó fumando un cigarrillo, mirando a la noche, sentado al costado de su mujer, Ana, que miraba la luna con inquietante exquisitez. Frecuentemente encargamos nuestros mejores amigos a alguna mujer, algunas veces terminan haciendo mejor nuestro trabajo.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7580495523281932198-7057098774722034467?l=oreja-azul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oreja-azul.blogspot.com/feeds/7057098774722034467/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7580495523281932198&amp;postID=7057098774722034467&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/7057098774722034467'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/7057098774722034467'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oreja-azul.blogspot.com/2011/03/la-mujer-del-amigo.html' title='La mujer del amigo'/><author><name>Wilmer Avila</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02855723845646594553</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SVybN-jbNkI/AAAAAAAAAaY/jPuUKPQa3ug/S220/Foto_vista_blog.jpeg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7580495523281932198.post-7238656569103412011</id><published>2011-02-26T09:18:00.000-08:00</published><updated>2011-02-26T09:18:52.420-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historias'/><title type='text'>Esa revista me partió la espalda</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="https://lh5.googleusercontent.com/-xLoRqhIzLkU/TWk1n-HUZUI/AAAAAAAAAhs/U7rhQclVViI/s1600/loco.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="https://lh5.googleusercontent.com/-xLoRqhIzLkU/TWk1n-HUZUI/AAAAAAAAAhs/U7rhQclVViI/s320/loco.jpg" width="240" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Aún recuerdo esas revistas, ¡cómo las recuerdo! Cuántos callos me trajo esas revistas, cuántos traumas me trajo esa revista. ¡Traumas severos, válgame Dios! Yo no recomiendo las revistas pornográficas, pero es parte del comportamiento humano ir en contra de lo prohibido. Así lo hice yo, así lo hicimos muchos. Esas revistas cayeron en mis manos sin desprender ni una insulsa moneda. Llegaron a mí como llegan las cosas en la vida: por pura casualidad. Las cosas llegan porque es la conclusión de algo que iniciamos antes. Un pequeño movimiento activó la rueda que paulatinamente terminó en eso o aquello. Así lo creo. Y esas revistas llegaron a mí porque inicialmente alguien mucho mayor nos lo mostró después del partido de fútbol el sábado en la noche. Desde ahí, pasó por algunas manos más y finalmente recayó en las mías. Las sostuve y sentí lo que debe sentir un ladrón de bancos al entrar en uno a punto de ser asaltado. Me sentí sucio, claro, pero sabía bien lo que tenía que hacer. Ya antes lo había hecho, pero ahora necesitaba ver esas fotos en la clandestinidad de mi cuarto. Subí rápidamente a mi habitación y cerré la puerta con seguro. Estaba poniéndome cómodo cuando de pronto me sentí observado. ¡Gato hijo de perra! Me reí de la estupidez que había dicho. Lo agarré del lomo y lo tiré por la ventana. Me aseguré de que no hubiese nada que me interrumpiera. Era imposible estar tranquilo. Mi madre, santísima madre, tocó la puerta: «Pablo, ¿estás ahí? Necesito sacar una ropa de tu cuarto». Mi cuerpo se estremeció. Cogí la revista y busqué un lugar seguro. En mi cajón de ropas: estúpido; detrás de la puerta, entre mis zapatos: francamente pueril; debajo de mi cama: previsible, lo sabía; ¿¡Dónde!? me desesperé. « ¿Pablo?, ¡qué estarás haciendo muchacho!» dijo mi mamá mientras reventaba la puerta a toctocs. «Voy mamá, me estoy cambiando» le respondí sumamente agitado. Agarré la maldita revista y la tiré encima del armario, una vieja fortaleza medieval que casi llegaba al techo. Lo tiré tan al fondo que no supe si estaba ahí o si es que se había colado por la parte trasera. Corrí a la puerta y la abrí, mi madre estaba enfurecida. «Qué tienes Pablo, por favor deja de encerrarte en el cuarto» me dijo reprendiéndome. ¿Cuántos años tenía en ese entonces? Era un niño, quizá. Mi madre presumía ya lo que yo hacía en mi habitación. Lo intuía seguro. Qué madre no sabe que su hijo se masturba, se masturbó o se masturbará en algún momento. Fueron minutos más tarde que se confirmó todo. ¡Maldito armario! Este vejestorio era tan grande y plano que tuve que traer una escalera para subirme a buscar la procaz revista. Estaba encima del armario, en la parte de atrás, entreabierta. « ¡Mierda, qué cosa era eso!» me dije luego de ver a esa mujer enseñándome su vagina. No quiero decir que el genital masculino sea ciertamente hermoso, pero el de esa mujer en la revista era monstruoso. Tuve miedo de cogerlo, además necesitaba estirarme mucho para poder sujetarlo. Por fin lo sostuve… «Qué haces ahí» dijo mi madre. La impresión fue tan fuerte, que parado ahí, montado en esa frágil escalera, tambaleándome avergonzado, con la revista en mis manos y ese monstruo entre páginas, que solo pude ver cómo el techo de la habitación se alejaba de mí&amp;nbsp; abruptamente y luego el ¡cloc! o el ¡plaf! o el ¡crac!, no sé, pero el grito de dolor sonó en toda la casa. Mi madre fue a socorrerme, yo estaba entre pedazos de la escalera, inmóvil, con la espalda molida, con la revista que, deshojada por el uso que le dieron los otros, estaba esparcida por la habitación. Qué imagen, yo tirado gritando de dolor, y mi madre auxiliándome en medio de todas esas imágenes que realmente no las recomiendo.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7580495523281932198-7238656569103412011?l=oreja-azul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oreja-azul.blogspot.com/feeds/7238656569103412011/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7580495523281932198&amp;postID=7238656569103412011&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/7238656569103412011'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/7238656569103412011'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oreja-azul.blogspot.com/2011/02/esa-revista-me-partio-la-espalda.html' title='Esa revista me partió la espalda'/><author><name>Wilmer Avila</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02855723845646594553</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SVybN-jbNkI/AAAAAAAAAaY/jPuUKPQa3ug/S220/Foto_vista_blog.jpeg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='https://lh5.googleusercontent.com/-xLoRqhIzLkU/TWk1n-HUZUI/AAAAAAAAAhs/U7rhQclVViI/s72-c/loco.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7580495523281932198.post-8938468953417369405</id><published>2011-02-24T11:55:00.000-08:00</published><updated>2011-02-24T11:55:42.228-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historias'/><title type='text'>Hurgar en el pasado</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-fobPHD4AY3E/TWa3eUrYQmI/AAAAAAAAAho/78eiwhsBY7A/s1600/acantilado.jpeg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://1.bp.blogspot.com/-fobPHD4AY3E/TWa3eUrYQmI/AAAAAAAAAho/78eiwhsBY7A/s1600/acantilado.jpeg" style="background-color: #d0e0e3;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;«Estoy harto de hurgar en mi pasado» lo dijo con la voz exangüe, con el aliento tibio de un moribundo. Aunque comenzaba a nacerle entusiasmo por sentirse nuevamente con esa fuerza subterránea que le daban esos momentos de melancolía. «Otra vez, sí otra vez, ¡hagámoslo!» se ordenó apretando sus labios y escurriendo el sudor que le caían en los labios mezclados con lágrimas invisibles. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;" /&gt;&lt;br style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;" /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Salió como un individuo más entre ese tumulto de gente. Entró a un burdel de la calle Torrealva. Rápidamente una mujer lo atajó. El la miró pero no era a lo que buscaba. Siguió adentrándose en ese psicodélico mundo. « ¿Buscas sexo?» escuchó venir desde el umbral de una puerta vetusta, amarillenta. «Estoy escapando» contestó él sin saber quién le hablaba. «Entonces ven conmigo» escuchó decir. Fueron unas palabras cálidas, como las de una vieja amistad que le invitaban pasar. La voz cavernosa, le hacía recordar a la mítica figura de su padre, una voz amigable, un sentimiento de sosiego, el sonido lo llevó a recordar un momento del pasado, aunque borroso, lo hacía sentir bien. En ese momento de vacilación, entre entrar o alejarse, se dio cuenta que se encontraba ebrio, que los dos vasos de whisky habían surtido un efecto irreversible. Se río un momento por encontrarse en esa situación, pero algo extraño lo hizo sentirse avergonzado. «Te acompaño, necesito sublevarme de este infierno» lo dijo casi como un murmuro introspectivo. Al entrar a la habitación alcanzó a ver un color azul que se difuminaba a medida que se adentraba en el cuarto. Un hombre alto como del tamaño del umbral de la puerta lo invitó a sentarse. «No huyas de mí que por más que te empecines en hacerlo siempre estarás en mi búsqueda» fueron las palabras de aquel hombre que se acercaba a él sin que el pudiese moverse. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;" /&gt;&lt;br style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;" /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Pasaron cinco días y no había la menor huella de su paradero. En horas de la tarde, cuando el crepúsculo aparecía, su hijo entre sollozos encontró el cuerpo de su abotagado padre. Su cuerpo hinchado yacía en los pies de un acantilado, terriblemente desfigurado. Nada podía recuperar el tiempo perdido, existen hombres a los que el pasado los atormenta y los terminan por aniquilar.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7580495523281932198-8938468953417369405?l=oreja-azul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oreja-azul.blogspot.com/feeds/8938468953417369405/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7580495523281932198&amp;postID=8938468953417369405&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/8938468953417369405'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/8938468953417369405'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oreja-azul.blogspot.com/2011/02/hurgar-en-el-pasado.html' title='Hurgar en el pasado'/><author><name>Wilmer Avila</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02855723845646594553</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SVybN-jbNkI/AAAAAAAAAaY/jPuUKPQa3ug/S220/Foto_vista_blog.jpeg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-fobPHD4AY3E/TWa3eUrYQmI/AAAAAAAAAho/78eiwhsBY7A/s72-c/acantilado.jpeg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7580495523281932198.post-8738998041742845061</id><published>2010-08-27T20:51:00.000-07:00</published><updated>2010-08-27T20:51:09.217-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Blog'/><title type='text'>Romperles el cuello</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/THiHJET585I/AAAAAAAAAhQ/sjrBekIaTAs/s1600/20080923-Dante%2520Piaggio%25202.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" ox="true" src="http://4.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/THiHJET585I/AAAAAAAAAhQ/sjrBekIaTAs/s320/20080923-Dante%2520Piaggio%25202.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;Muchas preguntas revolotean en mi mente, están atascadas y a punto de explotar. Cuando era niño recuerdo que había un grupo de mosqueteros pendencieros e inútiles para un fin práctico, solo buscaban hacer notar su superioridad numérica, en fin, gustaban hacerme caer en la condición de tonto, ridículo, menor. Soltaban papeles arrugados en mi espalda cuando merendaba apaciblemente en mi carpeta, yo volteaba a ver qué sucedía y ellos estallaban en risas. La misma historia todos los recreos, pusilánime no era, pero en ese caso no sabía a quién responderle. En medio de ese sarpullido de risas no se me imaginaba nada que pudiera hacer pero ‘ganas no me faltaban’ de romperles el cuello, no crean, todo se quedaba en deseos etéreos. Recuerdo esto de niño porque estoy en ‘el tormentoso tráfico de Lima’. Recuerdo esto porque sea auto particular o transporte público el nivel de impotencia ha llegado a un extremo insuperable. Miles de autos y ninguna planificación. La ciudad ha crecido pero los que se encargan del ordenamiento territorial han sufrido una involución post-moderna. Recuerdo esto de niño porque este problema que nos perjudica a miles son como muchachotes imbéciles que te golpean y no sabes de quién es la responsabilidad: el alcalde del lugar que te rompe las calles a puertas de las elecciones municipales, el alcalde de toda Lima que tiene la ambición equiparable a su negligencia y corrupción, hasta volteo a ver y entre las risas estruendosas encuentro a una candidata a la alcaldía que en su profesión favorecía la importación chatarra de autos usados, que desgracia, volteo a ver y todos se ríen pero no hay ningún responsable. Quizá, romperles el cuello sea la única vía.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7580495523281932198-8738998041742845061?l=oreja-azul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oreja-azul.blogspot.com/feeds/8738998041742845061/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7580495523281932198&amp;postID=8738998041742845061&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/8738998041742845061'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/8738998041742845061'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oreja-azul.blogspot.com/2010/08/romperles-el-cuello.html' title='Romperles el cuello'/><author><name>Wilmer Avila</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02855723845646594553</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SVybN-jbNkI/AAAAAAAAAaY/jPuUKPQa3ug/S220/Foto_vista_blog.jpeg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/THiHJET585I/AAAAAAAAAhQ/sjrBekIaTAs/s72-c/20080923-Dante%2520Piaggio%25202.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7580495523281932198.post-2059432933626962222</id><published>2010-06-22T13:26:00.000-07:00</published><updated>2010-06-22T13:26:30.690-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='CAMINO AL PUEBLO SIN NOMBRE'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historias'/><title type='text'>La despedida</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/TCEaf2WUuWI/AAAAAAAAAg4/lpCCud7_uHI/s1600/puente_romano_3.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" ru="true" src="http://3.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/TCEaf2WUuWI/AAAAAAAAAg4/lpCCud7_uHI/s320/puente_romano_3.jpg" width="298" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;, sans-serif;"&gt;"Quieres ser rico? Pues no te afanes por aumentar tus bienes, &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;, sans-serif;"&gt;sino en disminuir tu codicia."&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;, sans-serif;"&gt;Epicuro&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&amp;nbsp; ESA&amp;nbsp;noche todos estábamos deseosos por saber el paradero de Pedro. La noche anterior había emprendido un viaje que, aunque nos negáramos a aceptar, era un autoexilio. Pedro era el que más simpatía yo tenía. Por su fuerte temperamento, por su enigmática melancolía, pero más que todo porque manejaba un código de moral auténtico. Vivir como vivíamos parecería de indigentes pero detrás de todo ese desorden y desvarío había férreos ideales de justicia. Hacinados todos, éramos como una familia. Yo llegué ahí por mi prima Elizabeth, pero luego ella viajó con su novio a Brasil y yo me quedé con ellos. No éramos menesterosos que habitábamos las veredas de las calles ni tampoco furtivos delincuentes de la dignidad humana, nos reconfortaba la idea que no hacíamos mal a nadie y más bien con nuestra actitud tratábamos de concientizar a la gente con el uso de las cosas. Nosotros no teníamos mayores pertenencias y eso para nosotros era una liberación, un estado de tranquilidad y sosiego. Muchos de nosotros habíamos pertenecido a cierta clase acomodada, con ciertos privilegios y muy bien vistos, sin embargo tarde o temprano nos dimos cuenta de lo relativo de esa situación. Pedro había perdido a su esposa y a su hija en un intento por secuestrar a la menor. Lo había perdido todo y no quería seguir cultivando fanfarronerías como una casa en la playa o un yate lujoso. Así llegó Pedro donde todos estábamos. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;La noche anterior a su ida tuvo una pesadilla. Despertó gritando y al día siguiente se fue pero no dijo ni una sola palabra. Su rostro era la de un hombre atormentado. Dos días después de su abandono nos enteramos de la terrible tragedia. Lo encontraron ahorcado, colgando desde un puente con algunos billetes de dinero deshojándose de su cuerpo inerte como si fueran parte de un árbol seco. Todos vimos esa imagen y quedamos realmente aturdidos. No se sabe si lo mataron o si se suicidó, pero nosotros creemos que la imagen de Pedro colgado del puente representa la asfixia de una sociedad que sólo cree en el dinero.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;CAMINO AL PUEBLO SIN NOMBRE&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;© Todos los derechos reservados&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7580495523281932198-2059432933626962222?l=oreja-azul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oreja-azul.blogspot.com/feeds/2059432933626962222/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7580495523281932198&amp;postID=2059432933626962222&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/2059432933626962222'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/2059432933626962222'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oreja-azul.blogspot.com/2010/06/la-despedida.html' title='La despedida'/><author><name>Wilmer Avila</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02855723845646594553</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SVybN-jbNkI/AAAAAAAAAaY/jPuUKPQa3ug/S220/Foto_vista_blog.jpeg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/TCEaf2WUuWI/AAAAAAAAAg4/lpCCud7_uHI/s72-c/puente_romano_3.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7580495523281932198.post-5325010735994174512</id><published>2010-06-08T14:44:00.000-07:00</published><updated>2010-06-16T15:40:36.450-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='personal'/><title type='text'>Ayudado por el corazón</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;HAY POCAS&amp;nbsp;cosas que tengo que contarles ciertas. Una de esas es que no escribo de pura flojera, el ordenador está desordenado y mi mente sino exprimida está satisfecha. Y si escribo hoy es exclusivamente para los que le llega estas lecturas a sus correos con rapidez famélica. No sé por qué los escogí, no sé si quieran leerlo, no sé si llegarán a abrir el correo, no sé si terminarán de leerlo, no sé absolutamente nada de lo que ocurre tras sus computadores. Porque escribo aquí mensajes cortos, ideas fugaces, revanchas viscerales, abluciones entre comillas, sencillas razones de que mi inconformismo hacia la realidad es arribistamente ayudada por la inmediatez de este medio como el Internet. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Y, vamos, he escrito sobre hombres que mueren en la oquedad de una noche en un exceso de machismo, he escrito sobre mujeres que se rinden al placer de unos labios viriles, he escrito sobre señoras que no están en el rango físico atribuible a mujeres de pasados los cuarenta, pero que por su silueta compiten por las miradas de los más jóvenes e inexpertos, he escrito sobre la promiscuidad en la selva y sobre muchachas con problemas mentales que te ponen las tetas en la cabeza cuando viajas en el bus. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;He escrito sobre todo esto siguiendo la tendencia, me imagino, de escribir raramente lo que pienso, y más bien escribir lo que pienso que otras personas piensan que yo pienso. No obstante, hoy me permito sublevarme de este vicio delicioso y decirles algo tan íntimo como que estoy muy enamorado. Este estado, de por sí inmensurable, para algunos podría decirse prematuro, aunque lleven mucho tiempo sustentando este hecho, sin embargo hay hechos concretos los que inauguran un estado que científicamente no se tiene idea de lo que es. Y eso ha pasado conmigo en poco más de un año con la persona que más amo en esta vida. Ella ha socavado mis rutinas como una hermosa mariposa que cada tanto va jugando a crear vida a través de un hecho involuntario como es el simple hecho de volar. Desde hace algún tiempo, no sé cuándo, he adquirido esta rutina mágica que constituye un hecho inequívoco de que el amor tiene que ver más con el inconsciente que con el estar despierto: Luego de vestir mi cuerpo y abrigarlo por pura necesidad, encajo en mi dedo anular un aro que simboliza mi compromiso hacia nuestro amor, y si se quiere ser más estricto, un compromiso de un compromiso futuro. Esa es la explicación, mas o menos cierta, de la curiosidad que suscita un dedo con un pícaro resplandor. Quizá sea este el motivo que no escriba con frecuencia. Como dice Sabina, la felicidad no se escribe, se vive, y mientas uno tenga sosiego doméstico las letras estan a la espera de sentir el fuego de la inconformidad que muchos tenemos contenida y que otros disfrutamos su ausencia.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7580495523281932198-5325010735994174512?l=oreja-azul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oreja-azul.blogspot.com/feeds/5325010735994174512/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7580495523281932198&amp;postID=5325010735994174512&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/5325010735994174512'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/5325010735994174512'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oreja-azul.blogspot.com/2010/06/todo-lo-que-escribes-es-cierto-cierto.html' title='Ayudado por el corazón'/><author><name>Wilmer Avila</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02855723845646594553</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SVybN-jbNkI/AAAAAAAAAaY/jPuUKPQa3ug/S220/Foto_vista_blog.jpeg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7580495523281932198.post-2818175534664686357</id><published>2010-03-31T09:53:00.000-07:00</published><updated>2010-03-31T10:11:12.830-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='personal'/><title type='text'>La sorpresa</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/S7OBi2tkZ0I/AAAAAAAAAf0/AES9AUoj5tI/s1600/piano.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 216px; DISPLAY: block; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5454846009477982018" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/S7OBi2tkZ0I/AAAAAAAAAf0/AES9AUoj5tI/s320/piano.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Rebeca estaba en el cuarto de Sofía asegurándose que no se olvide nada. Ella, con la rebeldía que suele asociarse a las jovencitas de estos tiempos la obedecía a regañadientes. Alan, el característico padre dominante, les exigía prisa sin poner en razonamiento otra cosa. Es la primera vez, desde que nació Enrique, que viajaban a un lugar fuera de la ciudad. Enrique, el sensible y cándido Quique, ya estaba en el auto aguardando a los demás. Tenía el iPod colgado de las orejas, parecía bastante relajado. Alan subió al carro y arengó intempestivamente a su hijo: «Vamos, hijo, cuéntame algo –sin esperar respuesta y atropelladamente siguió-, ¿Ya tienes chica? ¿Seguro que vas bien en los estudios, no? –Y se dijo a sí mismo- Bueno, nunca has traído bajas calificaciones, pero ya tendremos tiempo de hablar en el viaje». Enrique lo miró y le sonrió débilmente. Alan se bajó del auto hablando altamente por el teléfono, lanzó un grito al interior de la casa y se introdujo en el baño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegaron al hotel a las 7 de la noche. La familia desempacó sus cosas y luego de asearse fueron a cenar algo. «Necesito presentar un balance el lunes a primera hora, creo que tendremos que recortar el viaje» acometió Alan con el vaso de gaseosa en las manos. La calvicie lo hacía ver como un hombre cómico. Enrique lo imaginaba pintado la cara de payaso y sumamente sobresaltado en medio del tráfico. A menudo Alan se metía en discusiones baldías con otros conductores cuando el tráfico se ponía tenso y los ánimos poco pertinentes. Eran discusiones arrebatadas, provocativas pero calculadoras. Alan manejaba bien en qué momento podía lanzar una ofensa y retirarse audazmente; se sentía victorioso. Luego de la cena Rebeca salió a caminar con Sofía por el malecón. Alan, extenuado, se echó a dormir y Enrique sacó un libro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente, cuando regresaron de visitar el zoológico de esa ciudad, Sofía decidió salir a caminar. Alan dijo que es intolerable que habiendo tres miembros más de la familia camine sola. Rebeca lo llamó a un lado con un fino tacto y le dijo que la deje ir sola, no tenía nada de peligroso ni de malo. Alan le quedó mirando aún sin entender y minimizó tal escena repanchigándose en el sillón, exhausto. «Gordo –como Rebeca suele decirle a Alan de cariño aunque ni es gordo, sino chato y panzón-, no olvides que en la noche vamos a ir a ver un concierto de música clásica contemporánea en el auditorio de la universidad» le dijo Rebeca en un tono suave y conciliador. Alan asintió con la cabeza pero no indagó más como si conociera perfectamente las razones por las que iban a ese evento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la noche, horas antes del concierto y cuando sólo estaban Alan y Rebeca, ella le habló de un asunto importante. Le dijo, ante la mirada atónita de Alan, que Sofía, su hija, tenía enamorado y que el muchacho iba a viajar a la ciudad sólo para verla esa noche y que sería la oportunidad para que ambos lo conocieran. Alan sintió una conmoción porque fue algo que no se esperaba y que aún lo veía muy lejano. Le pareció muy buena la idea, se alegró de su hija, pero el tiempo no le permitió pensar más allá: esa noche tendría otra sorpresa aparte de esa. Ya sentados todos en una misma fila, la línea familiar descansaba sobre un momento muy apacible, de calma y buen humor evidente. Sofía estaba de la mano de su enamorado a un extremo de su mamá y Alan conversaba con Enrique de un tema tan trivial como el color de las luces del escenario. En los ojos de Enrique había un fulgor de alegría. Iniciado el intermedio, Enrique dijo ir al baño pero tardó en regresar. Cuando Alan comenzaba a extrañar la tímida sonrisa de su hijo a su lado, Rebeca le decía que el concierto iba a reiniciar. En el momento en que Alan miró al escenario, vio a su hijo sentado en el piano tocando una melodía dulce que se combinaba perfectamente con los violines. Alan, con los ojos conmovidos y llenos de una extraña alegría reflexionó en el hecho de que su papel de padre hasta entonces era remisible si en el futuro estas cosas dejaban de sorprenderlo. Fue una virtuosa lección.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;CAMINO AL PUEBLO SIN NOMBRE&lt;br /&gt;© Todos los derechos reservados&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7580495523281932198-2818175534664686357?l=oreja-azul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oreja-azul.blogspot.com/feeds/2818175534664686357/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7580495523281932198&amp;postID=2818175534664686357&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/2818175534664686357'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/2818175534664686357'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oreja-azul.blogspot.com/2010/03/la-sorpresa.html' title='La sorpresa'/><author><name>Wilmer Avila</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02855723845646594553</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SVybN-jbNkI/AAAAAAAAAaY/jPuUKPQa3ug/S220/Foto_vista_blog.jpeg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/S7OBi2tkZ0I/AAAAAAAAAf0/AES9AUoj5tI/s72-c/piano.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7580495523281932198.post-2844427076153887781</id><published>2010-03-25T09:27:00.000-07:00</published><updated>2010-03-25T09:36:32.896-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='personal'/><title type='text'>La sociedad*</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/S6uQayTACXI/AAAAAAAAAfs/GA-p4mbI7qY/s1600/keith-haring-amistad.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 274px; DISPLAY: block; HEIGHT: 199px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5452610563714582898" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/S6uQayTACXI/AAAAAAAAAfs/GA-p4mbI7qY/s320/keith-haring-amistad.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;El largo y descolorido Renato le gana el espacio, lo intercepta y lo obliga a cambiar de vereda. Sin hacer del asunto una ofensa Efraín cruza la calle y se coloca al frente del consultorio dental. Un hombre grande y bien vestido asoma el umbral del edificio. Renato se lanza a la pista como un caimán y cruza la calle con avidez. Negro codicioso, piensa Efraín. Renato es un muchacho pendenciero, artero, abusivo y rapaz, tiene el rostro como el de un pericote flaco y las piernas tan largas como la de un avestruz. Antes que él cruce la calle Efraín se apresura en dirigirse al señor. «Señor, ¿le lustro los zapatos?» le desliza la pregunta con un tono de candidez y diligencia. Renato se va haciendo una mueca grotesca al ver a Efraín llegando primero al señor. El hombre acepta que Efraín haga su trabajo y mientras éste obra impetuosamente por el brillo de los zapatos él está impaciente por una llamada que ingrese a su teléfono. «Tenga cuidado, señor, no le vayan a robar el teléfono» le advierte Efraín. «No te preocupes amiguito, eso no va a suceder» le responde agradablemente el hombre y sigue ansioso en su asunto. Finalmente presiona unos botones, pone el teléfono en el oído y se enfrasca en su conversación. Una vez terminado Efraín, el hombre le alcanza unas monedas y le agradece con un movimiento de cabeza y una pequeña sonrisa. Efraín se levanta, pone el dinero en su bolsillo y alza la mirada como buscando algo o alguien. El sol allá arriba ha dejado pocos espacios para la sombra, entonces uno se busca un sitio debajo de las grandes extremidades de esos edificios ciclópeos. Al otro lado un hombre le hace señas con los brazos a Efraín como pidiendo auxilio de un naufragio. Su nombre es Sixto, amigo de Efraín, y lo llama porque son parte de una sociedad. «Hola Efraín, hoy sí que has venido temprano» le dice Sixto con ese tono chillón que lo asemeja a un cantante de los Bee Gees. Se dan un palmetazo en el brazo y resuelven en comenzar el trabajo. Se colocan en el parqueo del Edificio Central y alistan sus herramientas. Sixto se encarga de dar una enjuagada rápida a los autos que se estacionan ahí y Efraín lustra los zapatos de quiénes esperan afuera del edificio, trabajan en conjunto. Su asociación nace de la premisa de que siempre hay señores que llegan en su auto y aunque no se ensucian mucho los zapatos, lo quieren de un aspecto impecable. Sixto es mucho mayor que Efraín. Tiene el aspecto de un niño pero la barba enraizada y su rostro extenuado evidencian algunos años bien facturados. Como es grande y de un aspecto recio lo protege a Efraín de alimañas como Renato. Por su parte, Efraín le ayuda a que no le engañen con las monedas falsas; como es poco observador siempre le están canjeando monedas fraudulentas. No se sabe exactamente dónde vive Sixto. Por sus problemas que tiene raras veces entiende lo que uno le pregunta. Tardó un día en entender la proposición de trabajar al lado de Efraín. Luego entendió que Efraín no era como los otros muchachos de la calle y lo dejó que administrara su dinero. Efraín vive en un barrio pobre junto a su madre y sus otros hermanos. Cuando llega a su casa se pregunta si Sixto ya habrá llegado a la suya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día anterior Efraín se encontraba muy nervioso, no sabía exactamente qué sentía, era una mezcla de ansiedad y tristeza. De estas sensaciones, el primero creía venir del futuro y el segundo de un extraño y vago presentimiento que las cosas no serían iguales. Ese día cuando se despidieron, Sixto abrazó a Efraín fuertemente y alcanzó a decirle unas palabras que lo estremecieron: «Cuídate mucho». Mientras Efraín se dirigía a su casa en el bus pensaba en que quizá ya no lo volvería a ver, en que, como es normal y en algún momento tiene que suceder, sus destinos harían un viraje y cuando se volviesen a ver, si es que esto sucedía, no se sabe si serían los mismos. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;* Parte del libro de relatos "Camino al pueblo sin nombre".&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7580495523281932198-2844427076153887781?l=oreja-azul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oreja-azul.blogspot.com/feeds/2844427076153887781/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7580495523281932198&amp;postID=2844427076153887781&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/2844427076153887781'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/2844427076153887781'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oreja-azul.blogspot.com/2010/03/la-sociedad.html' title='La sociedad*'/><author><name>Wilmer Avila</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02855723845646594553</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SVybN-jbNkI/AAAAAAAAAaY/jPuUKPQa3ug/S220/Foto_vista_blog.jpeg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/S6uQayTACXI/AAAAAAAAAfs/GA-p4mbI7qY/s72-c/keith-haring-amistad.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7580495523281932198.post-784796220873433581</id><published>2010-02-07T17:26:00.000-08:00</published><updated>2010-02-07T17:32:52.333-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='azul'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historias'/><title type='text'>Buscando una mujer</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/S29pYUeOx0I/AAAAAAAAAfk/zO-LuLUI4xc/s1600-h/17484206_2.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; DISPLAY: block; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5435679141792761666" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/S29pYUeOx0I/AAAAAAAAAfk/zO-LuLUI4xc/s320/17484206_2.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;YO creo que todo empezó esa noche en el bar. Estábamos Fernando, Carlos y yo: Tres jovenzuelos aún, con cierto aire de frescura que nos hacía ver como interesantes, como autosuficientes, como dueños de algo. Dos chicas, una de pelo castaño bruñido con la parte posterior del torso desnudo, y la otra con una falda abreviada, económica, agotada, que dejaban vislumbrar, desde donde estábamos, unas piernas ecuestres, rudas, zagueras. Estaban acompañadas de un muchacho lánguido, escaso de vigor para compartir, siquiera, un beso apasionado con esos dos objetos preciosos que apremiaban ser compradas en ese pequeño mostrador. Una sonrisa rápida y Fernando ya se acercaba a donde estaban. Luego Carlos y yo ya estábamos en su mesa compartiendo copas y riéndonos de no saber lo que decíamos pero que dábamos por entendido. La chica de la falda caricaturizada empezó a congraciar conmigo y al final de la noche estábamos besándonos impetuosamente detrás de la entrada principal. No recuerdo su rostro, ni su nombre, pero así fue como comencé a pisar suelo venéreo y a tener la habilidad para reconocer cuándo una mujer podía servirme para un embrollo pasional aunque iba perdiendo la acorazonada para escoger a una mujer que me quiera. A partir de ese entonces, creé en mí un personaje ficticio, una sombra oscura y jactanciosa que, pensaba, otros anhelaban. Lo cierto es que uno sigue siendo víctima de los orgullos pasionales como cualquier persona y en cualquier momento por más ahínco que hayamos tenido para convertirnos en algo que a la luz es sorprendente, en la sombra nos ausentábamos de la diversión y el jolgorio sensual y nos sumíamos en una honda insatisfacción, rara, mezquina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los años pasaron y me engañé con una mujer hermosa. El cabello oscuro como el petróleo, el rostro largo y fino, las piernas zanquivanas, coníferas, su rostro perspicaz y amigable, una mujer hermosa. En ese punto del tiempo, mi trabajo consistía en manejar un tráiler majestuoso, imponente, con un carruaje rojo y verde. Llevaba mercaderías y serpenteaba el territorio del país marcando una y otra vez las rutas que ella contenía. El trabajo, agotador, lo compensaba con los días de descanso que tenía, que a veces, a placer mío y el de mi señora, duraban las dos semanas como mucho. Esos días hacíamos el amor sin cesar, a cada momento, como si estuviésemos locos por tener descendencia. El infortunio nos dio un hijo, que nació robusto y muy hermoso, pero mis viajes excesivos me alejaban de él y de mi esposa. En un viaje que tenía previsto para Tacna, hubo un desperfecto en el camión que llevaba vinos y tuvieron que descargar todo en Arequipa, hasta que arreglaran el problema mecánico con el tráiler. Pasaron dos días y el acreedor mandó al carajo la carga, por lo que tuve que regresarme antes del tiempo estimado con una gran culpa bajo el brazo. Llegué y como es fácil deducir, encontré a mi mujer en brazos de otro hombre. Estaba muy cansado como para volverme loco. Me obligué a huir del entorno y seguir con mi trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más tarde conocí a Rita en una reunión con la gente del trabajo. No le identifiqué interés alguno, cosa que me atrajo mucho. Comencé a tener más contacto con ella, hablábamos, salíamos a comer. La quise conocer antes que nada. Asistía a la iglesia los domingos, una ferviente seguidora del Señor de los Milagros. A esas alturas ocupaba un cargo ejecutivo en la empresa donde laboraba. Mi trabajo no era errante como antes y eso me permitía tener una vida más regular. Desayunaba temprano en el cafetín de la empresa, almorzaba con la gente del trabajo, y llegaba a mi casa temprano a ver las noticias o preparar parte del trabajo del día siguiente. Tenía que tener mi mente ocupada porque aún había algo que me atormentaba en las noches. Ya en la mañana todo volvía a la rutina y el trabajo era incesante. Rita, llenó ese espacio que tenía después del trabajo. Nos veíamos en un café cercano y ya que sus caderas me seducían, siempre le estaba lanzando cumplidos acerca de lo bonito que le caía tal vestido o tal pantalón, o tal falda, en fin, cualquier prenda que dejara al imaginario aquel contorno de huesos fuertes y piel rígida. Pero ella era muy buena en esto: &lt;em&gt;“El domingo no podrás verme”, “Si el viernes salgo temprano del trabajo con suerte podemos vernos para conversar”, “Mañana tengo que preparar un retiro para la iglesia”&lt;/em&gt;, me decía. Pero había algo que me volvía loco: Su ambigüedad. Me decía que no pero inmediatamente dejaba suelto la posibilidad de verla. Era una muchacha que necesitaba ser atendida, me dije. En las conversaciones descubrí que su papá había fallecido cuando ella salía de la pubertad. En el fondo necesitaba que alguien cuidase de ella. Una noche mientras esperaba en la puerta de su casa, un hombre llegó en un auto rojo. Se acercó, me saludó y entró en la casa. Al rato Rita salió y me contó que su hermano había llegado de su terruño, un pueblo al norte de Lambayeque. Ella no bebía, así que esa noche salimos a cenar en un conocido restaurante de la ciudad. Llevaba puesto un vestido negro que contrastaba con sus piernas blancas. Después de la cena bailamos un poco y luego de unos coqueteos me estampó un beso apresurado. Más tarde se animó a beber algo de vino y mucho más tarde se animó a hacer otras cosas. Luego de esa noche nos volvimos a ver, todas en mi departamento. Sin embargo, algo me hacía pensar que pronto se alejaría ella de mí. Se lo dije. Pasado un mes me lo confirmó. Me sumí en una depresión inconstante: un día estaba bien pero los demás días de la semana bebía, pensando en el hijo que dejé y despreciando a las mujeres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay mujeres que quieren sacar provecho de uno. A veces uno piensa que uno termina aprovechándose de ellas. Las buscas, las cortejas, te acuestas con ellas, te presumes a ti mismo su debilidad y tu fortaleza. Pero son ellas las que se roban tu energía, tu juventud, tus anhelos, tus esperanzas, y tú te quedas sólo, arrastrando penas en el alma y con una desazón profunda de no saber de qué sirvió todo. Una noche en el bar, una mujer se sentó a mi costado, tenía el cabello rojizo y la mirada escondida. Murmuró algo al mozo, la miré de reojo, me involucré de lleno en mis cavilaciones. De pronto, me sorprendió un sonido fuerte. Giré la cabeza y la mujer estaba tirada en el piso, con las piernas ensangrentadas. Me levanté algo sobresaltado. La mujer se levantó también, trastabilló ensangrentada hacia un costado y se paró delante de mí. Mis ojos se volvieron trémulos al distinguir su rostro largo y fino. Algo en su mirada me hizo saber que estaba fuera de sí. Se abalanzó sobre mí y me penetró un cristal roto en el cuello. No sentí dolor, no ofrecí resistencia, ambos caímos desangrados en la oquedad de la noche, en el vacío del suelo, en el espacio de salida del camino y así se robó mi último suspiro, voluntario y sencillo. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7580495523281932198-784796220873433581?l=oreja-azul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oreja-azul.blogspot.com/feeds/784796220873433581/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7580495523281932198&amp;postID=784796220873433581&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/784796220873433581'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/784796220873433581'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oreja-azul.blogspot.com/2010/02/buscando-una-mujer.html' title='Buscando una mujer'/><author><name>Wilmer Avila</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02855723845646594553</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SVybN-jbNkI/AAAAAAAAAaY/jPuUKPQa3ug/S220/Foto_vista_blog.jpeg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/S29pYUeOx0I/AAAAAAAAAfk/zO-LuLUI4xc/s72-c/17484206_2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7580495523281932198.post-952425138449186254</id><published>2010-02-06T15:38:00.000-08:00</published><updated>2010-02-06T15:47:19.889-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='light'/><title type='text'>El primer beso</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/S23_EOxfb0I/AAAAAAAAAfc/EQbVsq4Isjs/s1600-h/20051206162338-beso.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5435280773456293698" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 214px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/S23_EOxfb0I/AAAAAAAAAfc/EQbVsq4Isjs/s320/20051206162338-beso.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Los aires de setiembre no habían tardado en llegar; Setiembre, mes que da inicio a la primavera, época en la que las personas se enamoran, dicen. En la escuela, Martha y yo no nos resignábamos a salir sin antes ver a Paulo y sus lindos ojos ensombrecidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hola Martha, que tal- Paulo estampó su linda sonrisa en esas cuatro palabras, como si cada una de ellas reclamarán la calidez de sus palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hola chicos- señaló Martha tratando de disimular su estado soporífero, y además invitando a su amigo al plano situacional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras tanto yo me mantenía callada. Era imposible hablar de modo natural frente a los chicos, aún más, era imposible hablar para mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Chicas, él es William- se dirigió a nosotras Paulo a su vez que nos invitó a conocer a su amigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él, su amigo, se quedó quieto, sólo alzó las cejas y murmulló algo. Yo, trataba de ocultar mi tensión. Por la imagen que me imaginaba de mí, estaba como una botella de plástico agitada, a punto de estallar. Me sorprendió notar y más bien estuve algo distraída al recién fijarme que William se veía mucho más maduro que Paulo. Mientras Martha conversaba y ponía en acuerdo los detalles para la cita del sábado, yo caminaba envuelta en mí misma. No era idea mía la de salir con los chicos pero hacía tiempo que Martha me había planteado la idea y por más desinteresada que me mostraba no había forma de ahogar su propuesta. Sin embargo, al fin y al cabo, me imaginé como una niña tonta y miedosa así que accedí a su invitación. Ambas, reunidas en el cuarto de Martha, deliberábamos las cualidades estéticas, varoniles y de madurez -éste último no sé por qué se había vuelto tan esencial de un tiempo a esta parte- de los chicos de la escuela: mientras Gustavo aún era un niño torpe, jodido y porfiado, Paulo era callado, guapo y aparentaba ser mayor; aunque nuestros veredictos siempre se resolvían en torno a Paulo, era tácito el gusto singular que tenía Martha por él; ambas jugábamos a ser las juezas de quién era el más apuesto, pero Martha anhelaba también tener el papel de la novia del ganador a tal juego: Paulo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para el sábado por la noche el arreglo se había dado de la siguiente forma: Paulo estaría con Martha y yo estaría con William. William siempre había pasado desapercibido en nuestro juego imaginario de juezas del chico más atractivo de la escuela, quizá por su carácter parco o por su apego a pasar desapercibido; el hecho es que William me parecía un chico introspectivo que guardaba en su interior rencor o antipatía por cierta clase de gente, pero eso era un prejuicio que nunca lo comenté a nadie, solo lo mantenía en mi mente hasta el día en que Paulo lo presentó. En esa ocasión me pareció muy atractivo verlo arquear sus cejas, como presumiendo de algo, con un rostro invulnerable, inmóvil, sin vida; quizá tuve esa impresión porque yo en ese momento era presa del pánico por estar en esa situación, y él parecía restarle importancia al hecho en sí. Estuve pensando en William y la imposible idea de besarlo. Martha aun no era la novia de Paulo pero ya se habían besado y se presumía que ese sábado se harían novios. Martha me decía: &lt;em&gt;“William se ve tan apuesto y maduro, cómo es posible que nunca nos hallamos fijado en él”&lt;/em&gt;. Y es cierto, William era apuesto, pero también misterioso. Aún en mi mente renegaba del momento en que claudiqué a la idea de salir en pareja, pero en algún momento tenía que llegar ese momento, pensé, además eso me ponía en un nivel por encima de las demás chicas que aún jugaban y cuchicheaban entre ellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche del sábado llegó. Ambos se encontraban en la puerta del antiguo teatro La Merced. El sitio ofrecía una sombra poco iluminada y un lugar donde transitaba poca gente. Nos presentamos en sociedades de género pero Martha se encargó de deshacer tal unión que me dejó confundida. De igual forma decidí seguir. Paulo abrazó a Martha y ambos se adelantaron dejándonos a William y a mí solos atrás. William, un muchacho de años ulteriores a nosotras al igual que Paulo, era el personaje más enigmático esa noche. No habló nada mientras Martha y Paulo se alejaban fantasmalmente delante de nosotros. Yo entraba en pánico, qué le diría a este tipo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Podemos caminar si deseas.-dijo, en un sonido grave- Acompañémoslos, qué dices.-terminó con una sonrisa inquietante como haciendo un esfuerzo en no parecer él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Claro, vayamos- dije, en un remedo de voz templado poco convencedor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caminamos rumbo al cine como habíamos acordado con Martha. Llegando al cine, no había ni la más mínima huella de que Martha hubiese estado ahí. Me angustié. William sacó algo de su chaqueta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Entremos, yo invito.- sugirió de un modo cortés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún tensa y angustiada pensé en que después de todo William no parecía un tipo que tuviese algún tipo de rencor hacia cierta gente o que guardase ojeriza o sentimientos malos. Esta transición me hizo relajarme un poco. Entramos al cine y nos ubicamos en las butacas medias y a la derecha de la sala. Era un cine modesto así que no tardé en sentir miedo del oscuro sepulcral que me estremecía las entrañas. A la mitad de la película sentí una mirada inquietante. Los ojos de William fijos y colgados de alguna parte de mi rostro. Casi suelto un grito de terror pero me contuve. Rodeó mis hombros con sus brazos y se acercó a mí lentamente. Me horroricé y me quedé inmóvil. El se siguió acercando y pronto en un ambiente bochornoso y azorado me sentí desmayar ante tantos cambios de temperatura y estado en mi rostro: mis ojos pestañeaban a un ritmo inseguro y mis mejillas temblaban como si temiesen reventar. Al fin sentí sus labios reposar en los míos en un desorden intestinal que fácil se puede confundir con el movimiento que hacen los peces cuando se les da de comer. Mi prima Estefanía me dijo, en su experiencia portentosa, que el primer beso nunca se te olvida, y mientras corría a la salida del cine me reprochaba a mí misma no haber dado un beso de amor.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7580495523281932198-952425138449186254?l=oreja-azul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oreja-azul.blogspot.com/feeds/952425138449186254/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7580495523281932198&amp;postID=952425138449186254&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/952425138449186254'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/952425138449186254'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oreja-azul.blogspot.com/2010/02/el-primer-beso.html' title='El primer beso'/><author><name>Wilmer Avila</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02855723845646594553</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SVybN-jbNkI/AAAAAAAAAaY/jPuUKPQa3ug/S220/Foto_vista_blog.jpeg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/S23_EOxfb0I/AAAAAAAAAfc/EQbVsq4Isjs/s72-c/20051206162338-beso.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7580495523281932198.post-3630219104679628568</id><published>2009-12-30T08:56:00.000-08:00</published><updated>2009-12-30T09:03:42.706-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='light'/><title type='text'>Disciplina Allende</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SzuG0TjFmXI/AAAAAAAAAfM/F04rsWbD0mo/s1600-h/1242950177_isabel%2520allende.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 224px; DISPLAY: block; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5421074809629284722" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SzuG0TjFmXI/AAAAAAAAAfM/F04rsWbD0mo/s320/1242950177_isabel%2520allende.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;"Un día mientras buscaba mi camisa en la cama, encontré un libro de Allende y en la contraportada había una foto de ella. Tenía una mirada frágil que parecía un mar quieto, un vaso de agua cristalina, pura e impoluta. Me hice una auto-comparación. Yo era un vaso de ron seco, sucio con restos de cigarro y rajaduras en el pico".&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Mi mamá conoció a Isabel Allende en un conocido bar en Santiago. Recuerdo la tarde donde en la sobremesa comentó el encuentro con la escritora chilena nacida en Lima. Como muchos de los escritores que leí de adolescente, en el fragor del acné y la introversión, Allende me supo en la medianoche un recurso onírico; mas mi madre me decía que la conoció en aquel bar de Santiago, tiempos antes de la llegada de Pinochet. Así, mi madre comentó, que la figura de un escritor se asemejaba más a un diplomático de la realidad que la de un sedicioso de la misma. A mí me atrajo la segunda opción. Es decir, representar la vida de la forma más infame y sin sobrecitos de edulcorante, como la es en realidad. Pero había otra característica de Allende que era bien conocida. Allende pertenecía a esa raza caucásica de la literatura que suenan a aristocracia y abundancia en la que un buen agente literario te puede llevar rápidamente a las estanterías en poco más que un chispazo. Era increíble como Allende en poco tiempo escribía y al mismo ritmo vendía de un zarpazo kilos y kilos de libros. Yo me indignaba de tanta vehemencia literaria, y fiel a mi envidia desprestigiaba y ninguneaba su éxito mediático. Sin embargo, luego valoré algo en ella que me costaba aceptar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi madre, acostumbrada a darme todo de a pocos, suponía el hecho de también dedicarme a alguna rama del arte como el cine o la pintura, pero nunca se imaginó que esa comidilla de la sobremesa impregnaría una comezón por imaginar mundos distintos e investigar en la conducta humana. Así, mi madre fue poblando mi curiosidad por el arte: me enseñaba las pinturas que hacía, me las explicaba como quien enseña a su hijo a manejar bicicleta, pensando que en algún momento me pondría a pintar como ella pero, la verdad, no sé si exista algún bosquejo siquiera de alguna pintura hecha por mí; la cuestión es que pronto mi madre se dio cuenta y me fue dejando poco a poco a que encontrase mi camino (Hoy, a veces, en broma le pregunto si es que me puede dar una manito). Entonces comencé a escribir cuentos cortos en las que los personajes eran hombres poco honrosos, que bebían y se acostaban con miles de mujeres, creyendo encontrar en el sexo el motor de la vida. Consecuentemente, poco a poco me fui quedando solo, mi madre y mi familia se dispersó por el continente. Mi hermana se fue a Portugal, mi madre se asentó en Brasil, mi queridísima tía Fidela se fue a la Argentina, y el retraído de mi padre siguió con la música. Comencé a frecuentar los bares del centro de Lima, a encontrar personas inteligentes y fieles a la amistad, cosa rara, pues o son explosivamente brillantes o son amigos incondicionales; tal fue mi fortuna que conocí a un escueto personaje llamado Sandro, de quien no conozco una frase inteligente, pero su corazón me lo llevo a todos lados como símbolo de su amistad en los momentos menos felices. Siendo un cochambroso jovenzuelo atizado por el alcohol no encontré una mujer sincera que me quiera de verdad. Entonces, me volví un disoluto ciudadano congruente con la vida fácil: despertaba, comía, escribía algo, me embriagaba y el resto no lo recordaba pero al día siguiente no amanecía en mi cama y menos solo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día mientras buscaba mi camisa en la cama, encontré un libro de Allende y en la contraportada había una foto de ella. Tenía una mirada frágil que parecía un mar quieto, un vaso de agua cristalina, pura e impoluta. Me hice una auto-comparación. Yo era un vaso de ron seco, sucio con restos de cigarro y rajaduras en el pico. Lo que antes me parecía deleznable y poco respetable, pareció cobrar lógica. Allende era una escritora prolija que ahora tenía decenas de libros, había adquirido cierta fama y sus libros se vendían como ropas en una tienda. Dejé a un lado la cobardía y el egoísmo, y pensé en que esa mujer no podía haber logrado todo eso en base a simple suerte o apoyo publicitario -al menos no del todo-, esa mujer tenía algo que yo hace tiempo había dejado de hacer y que mi madre poco me acostumbró: disciplina. Desde ese día dejé la bebida, me asenté en una casa en Barranco, terminé dos novelas, conocí a mi esposa, me casé y tuve dos hijos. La literatura te da este tipo de satisfacciones. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7580495523281932198-3630219104679628568?l=oreja-azul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oreja-azul.blogspot.com/feeds/3630219104679628568/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7580495523281932198&amp;postID=3630219104679628568&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/3630219104679628568'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/3630219104679628568'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oreja-azul.blogspot.com/2009/12/disciplina-allende.html' title='Disciplina Allende'/><author><name>Wilmer Avila</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02855723845646594553</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SVybN-jbNkI/AAAAAAAAAaY/jPuUKPQa3ug/S220/Foto_vista_blog.jpeg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SzuG0TjFmXI/AAAAAAAAAfM/F04rsWbD0mo/s72-c/1242950177_isabel%2520allende.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7580495523281932198.post-535262748817022788</id><published>2009-12-05T10:29:00.000-08:00</published><updated>2009-12-05T10:39:42.220-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='azul'/><title type='text'>La alegría fantasma</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/Sxqoe-xLJNI/AAAAAAAAAfE/F5VbvcfMmuA/s1600-h/bosquejoso.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; DISPLAY: block; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5411823152437863634" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/Sxqoe-xLJNI/AAAAAAAAAfE/F5VbvcfMmuA/s320/bosquejoso.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Qué hermoso día. Como otros días en los que el sol hace de despertador a las 8 de la mañana y allá en la calle se escucha más que un cuchicheo victorioso, éste es un día estimulante. Rogaría a Dios para que a todos las fechas le dé ese entusiasmo para comenzar el día con tanta vehemencia. Inundado por el sudor temprano taconea el piso y se dirige a la radio, la enciende, se desnuda y se acerca al espejo. En él ve un día fructuoso. Se viste de buzo, alista el mp3 y esculpe su mejor voz en el lavatorio. Empapado de entusiasmo empieza el trote, se dirige al parque donde el sol, aún calmo, desnuda los ángulos del citadino bosque con la natural soberbia de su hegemonía ancestral. Vuelve a casa a las 10 de la mañana; el periódico yace en el suelo y la mesa aflora un aroma peculiar. Entra a su dormitorio, revisa el contestador, acomoda sus cosas en el borde de la cama y empieza a dejar al desnudo su cuerpo rojo y calinoso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la una de la tarde, luego de la reunión con el alcalde, como hombre distinguido que es, regresa a su casa a terminar el proyecto destinado para fines de año, prende el reproductor de música y se sirve un vaso de ron. Mientras tenga la mente ocupada no sabrá que sus padres están muy lejos de aquí, y que solo lo acompaña el sonido fantasmal y etéreo de un irreconocible grupo extinto. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7580495523281932198-535262748817022788?l=oreja-azul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oreja-azul.blogspot.com/feeds/535262748817022788/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7580495523281932198&amp;postID=535262748817022788&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/535262748817022788'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/535262748817022788'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oreja-azul.blogspot.com/2009/12/la-alegria-fantasma.html' title='La alegría fantasma'/><author><name>Wilmer Avila</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02855723845646594553</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SVybN-jbNkI/AAAAAAAAAaY/jPuUKPQa3ug/S220/Foto_vista_blog.jpeg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/Sxqoe-xLJNI/AAAAAAAAAfE/F5VbvcfMmuA/s72-c/bosquejoso.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7580495523281932198.post-8951654570068393392</id><published>2009-11-27T10:56:00.000-08:00</published><updated>2009-11-27T11:20:43.470-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historias'/><title type='text'>Menuda yegua</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SxAjB6XpikI/AAAAAAAAAe8/TCxFfdzMsa4/s1600/2760035528_b1a4f6308f.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; DISPLAY: block; HEIGHT: 241px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5408861668227254850" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SxAjB6XpikI/AAAAAAAAAe8/TCxFfdzMsa4/s320/2760035528_b1a4f6308f.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;Nunca dijo que haberse casado había sido un error, pero luego, después&lt;br /&gt;que la vida se tornara distinta para ella, encontraba el combustible para echar&lt;br /&gt;a andar ese motor viejo y soterrado de su juventud, aquél que la volvía&lt;br /&gt;impetuosa e imprevista".&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;En principio, Mary no estaba en el rango físico atribuible a mujeres de pasados los cuarenta: Bien podía ser una mujer saliendo los veinte o avecindando los treinta. Sin embargo era bien sabido su condición de viuda, no de solterona. Aunque nunca se supo o conoció mayor detalle del otrora hombre, se sabía de su existencia en algún momento de la historia de la vida de Mary. Ahora, Mary caminaba acompañada de un hombre joven y airoso. Su nombre era Rubén, no tenía más de 30 años, dirigía un almacén de ropa, y de lejos era un hombre apuesto y bien conservado. De un momento a otro nuestra vecina, Mary, alojaba en su piscina un hombre que de no ser por su ceño adulto, su piel tostada y amplia, su halo de misterio y reserva pasaría como su hijo. Pero todas las noches en el viejo y apolillado bungalow se volvieron a escuchar el sonido desquiciante de los alaridos de Mary en el clímax de un encuentro erótico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo Mary no era una mujer de cuarenta, casi cincuenta, que el tiempo se la había comido de un bocado. Ella había sabido jugarle al tiempo una fullería digna de una diosa griega; se había apartado silenciosamente de aquella ruta que sus coetáneas habían guarecido con resignación, y en cambio, había alimentado su cuerpo y su mente de un optimismo arrasador en los días que su difunto esposo dejó de estar a su lado a temprana edad. Y quizá fue ese acontecimiento prematuro la que le hizo cultivar, de repente, ese espíritu sedicioso contra el tiempo. Fue la muerte de su marido la que impulsó su rebeldía hacia lo que nunca quiso ser: una mujer calmada, infeliz, resignada, exigua; y le hizo comprender, frente a su tristeza, que una mujer no tenía porqué vivir angustiada del tiempo, dejando sus años a lado de alguien que la miraba, se miraba a sí mismo y enmudecía. Mary vivió feliz a lado de su marido, disfrutó la experiencia de abdicar sus costumbres y abrirse a un mundo distinto al suyo y al de su marido; nunca dijo que haberse casado había sido un error, pero luego, después que la vida se tornara distinta para ella, encontraba el combustible para echar a andar ese motor viejo y soterrado de su juventud, aquél que la volvía impetuosa e imprevista. Entonces, desfundó la valija, metió unas cuantas prendas, y desapareció por unas semanas afuera de la ciudad. El destino quedó como un misterio, pero otras cosas se fueron evidenciando en su retorno. Pasados dos meses, regresó a su antigua casa donde compartió su vida junto a su fallecido esposo durante 9 años, y junto a las cosas que trajo acompañó una actitud distinta hacia la vida; su semblante no acogía tristeza sino todo lo contrario, tampoco era felicidad, más bien deseos de seguir un rumbo distinto. Continuó la empresa de su marido, diversificando la empresa a un sector más exclusivo y menos conservador. Al poco tiempo se supo que Mary había logrado captar clientes en Australia, México y España. Es decir, a Mary, por decirlo así y lindando con la crueldad, le asentó muy bien la muerte de su marido. Y junto a ese éxito laboral, le vino consigo algunos pretendientes. Pretenciosos y ridículos la mayoría, venían a pasar la noche con Mary, pero ella era muy exigente con el perfil del amante. Él debía ser como Rubén, el hombre con quién finalmente salía y que no le hacía sentir poseída, falsa, plástica, y sobre todo vieja. Rubén, era un hombre frugal, reservado, no tenía más que un auto modesto con el cual llegaba al atardecer en compañía de Mary. Y aunque todos, con la malquerencia propia de un vecindario, intentaban colegir su arribismo, solo algunos tuvimos la oportunidad de conocer al sujeto que acompañaba a Mary con una envidiable y desopilante airosidad. La tarde que compartimos el almuerzo en la terraza, el amigo de Mary, Rubén, esbozaba una sonrisa paradisiaca. Su porte apolíneo, la laxitud de sus ojos, la parsimonia de sus modales, la eufonía de su discurso, todos eran dignos de un caballero bienvenido a la vida de Mary. Ella con sus piernas y caderas ecuestres, su cabellera flamígera, su mirada fluvial y salvaje, era, sin lugar a eufemismos, una yegua preciosa en el paroxismo de su belleza indómita.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7580495523281932198-8951654570068393392?l=oreja-azul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oreja-azul.blogspot.com/feeds/8951654570068393392/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7580495523281932198&amp;postID=8951654570068393392&amp;isPopup=true' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/8951654570068393392'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/8951654570068393392'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oreja-azul.blogspot.com/2009/11/menuda-yegua.html' title='Menuda yegua'/><author><name>Wilmer Avila</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02855723845646594553</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SVybN-jbNkI/AAAAAAAAAaY/jPuUKPQa3ug/S220/Foto_vista_blog.jpeg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SxAjB6XpikI/AAAAAAAAAe8/TCxFfdzMsa4/s72-c/2760035528_b1a4f6308f.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7580495523281932198.post-7234163202478073120</id><published>2009-11-13T06:39:00.000-08:00</published><updated>2009-11-13T07:33:52.503-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='personal'/><title type='text'>Qüendy</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/Sv16NyWlIRI/AAAAAAAAAe0/-bcXkYrjeaI/s1600-h/DSC01715.JPG"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 195px; DISPLAY: block; HEIGHT: 214px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5403609505187832082" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/Sv16NyWlIRI/AAAAAAAAAe0/-bcXkYrjeaI/s320/DSC01715.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;ESTA es una nota tan aparte como personal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día de hoy llegó a mi buzón del correo electrónico el mensaje de una amiga muy especial. Sus palabras, de mucha consideración y estima, son de una mujer muy distinta y envalentonada como es su costumbre. Hace pocos días nos vimos y la noticia, repentinamente dicha, era que estaba en la dulce espera. Yo no sé si sea dulce, al menos mi madre no lo consideraba así, pero de que es grandiosa y única esa etapa en la vida de una mujer –su primer hijo al mundo–, no cabe la menor duda. Ese día tuvimos una gran cena en una conocida cadena de pollerías. Lo magnífico de esa noche no fue haberme hecho de ese banquete de carnes y olores, sino el compartir con una persona que tiene la virtud de ser suelta y alegre. Es esa soltura la que le hace pensar en las cosas de la forma más clara y sin tanto problema, lo que hace que uno reconozca su elasticidad, su laxitud, su apacible ser entre hippie y &lt;em&gt;emo&lt;/em&gt;, y se sienta tranquilo y de buen ánimo de sólo verla. Y, además, es esa alegría lo que hace que, producto de lo primero, ésta sea percibida como algo espontáneo que da y no espera que uno también se la de. Esa gracia de reír, vacilarnos, jugar, recordar, es algo que siempre lo haremos en la distancia o por el teléfono, en la soledad de nuestra habitación o en la compañía de nuestra familia, porque la pileta de la amistad podrá estar estancada pero nunca seca. Ahora, la naturaleza, sabia y traicionera, ha bendecido sus entrañas con un nuevo ser que espera salir y ver en sus ojos a una madre dispuesta a todo por amarlo y heredarle el mejor de los ánimos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Felicidades!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7580495523281932198-7234163202478073120?l=oreja-azul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oreja-azul.blogspot.com/feeds/7234163202478073120/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7580495523281932198&amp;postID=7234163202478073120&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/7234163202478073120'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/7234163202478073120'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oreja-azul.blogspot.com/2009/11/esta-es-una-nota-tan-aparte-como.html' title='Qüendy'/><author><name>Wilmer Avila</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02855723845646594553</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SVybN-jbNkI/AAAAAAAAAaY/jPuUKPQa3ug/S220/Foto_vista_blog.jpeg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/Sv16NyWlIRI/AAAAAAAAAe0/-bcXkYrjeaI/s72-c/DSC01715.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7580495523281932198.post-8823437025991593460</id><published>2009-11-05T19:33:00.000-08:00</published><updated>2009-11-05T19:38:29.486-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='viajes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='azul'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historias'/><title type='text'>Lluvia sobre los hombros</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SvOZmbvPxlI/AAAAAAAAAes/dY2hjUCAx7s/s1600-h/lluvia.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 298px; DISPLAY: block; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5400829263707358802" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SvOZmbvPxlI/AAAAAAAAAes/dY2hjUCAx7s/s320/lluvia.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;   Mi tío Jaime es realmente grande como un oso, sus ojos marrones como la piel de este animal se mueven rápido reflejo de su vivacidad provinciana, rural, aparente. Su espalda es ancha como una furgoneta y recia como el tronco de un árbol. Es la mano derecha de mi papá; ambos se dedican a la chacra y los animales. Aunque Jaime tiene los ojos tiernos y el semblante vacilante, por lo demás de su apariencia parece un señor robusto y mal conservado; los pantalones cortos de jean oscuro, la camisa amarilla oscura, las sandalias negras, es su atuendo de trabajo por el resto del día. En casa, la señora Juana viene a las 11 de la mañana para cocinar. Ella tiene los cabellos largos y duros, la piel blanca y seca como la de un chancho y las piernas grandes y turbulentas como una serpiente constrictora. Es bonita en apariencia y de lejos, porque cuando se le ve de cerca una inmensa bola se pone en relieve sobre su cuello. Bocio es la enfermedad que sufre la señora Juana, un mal que se origina por la escasez de yodo en la alimentación. La señora Juana se muestra impasible cuando le veo el coto que se asemeja a un limón grande. Es una mujer muy buena según le escuche decir a Jaime la otra vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Las 6 de la mañana y mi papá manda al carajo a Jaime. &lt;em&gt;“Cojudo, así que no vienes conmigo. Te quedas a cargo de la casa, vuelvo en la noche, ves al wewo”&lt;/em&gt;. Yo desde los palos que sostienen el techo que abriga las gallinas veo alejarse a mi papá. &lt;em&gt;“Ya vuelvo wewo” &lt;/em&gt;me grita antes de desaparecer en el verde de la selva. Tengo un mes de vivir con mi papá, extraño a mi mamá tanto como ir al jardín de niños con un extraño mandil cuadriculado y oler a madera y pinturas de colores. Acá el único color que abunda es el verde y sus variaciones. Distingo dos lugares muy distintos entre sí: la casa, donde ocupo un extraño espacio poco iluminado, y la selva, que es todo lo que rodea a la casa. El sonido del ambiente irreconocible y ubicuo acompaña las brisas del tiempo inadvertido e ignoto que pasan y pasan como los personajes que existen en ese collage de materias y almas salvajes. Sin cuidado de nadie, y a disposición de la voluntad del tiempo y las circunstancias, salgo a buscar leña para la casa: es el encargo de Jaime quién se ha ido a la chacra de Palo Verde a media hora de la casa. Cada vez que nos quedamos solos, dejo de hacer lo habitual para ir a traer leña, que en realidad es un pretexto para ausentarme durante el resto del día. Me sigue “Darío”, uno de los perros de la casa, para resguardarme de algún peligro. El cielo es tan ancho y azul que parece que en algún momento todo eso nos irá a aplastar. De un momento a otro el cielo oscurece y comienza a llover feroz y desenfrenadamente. Cuando me doy cuenta Darío ha desaparecido, quizá el mal nacido se disparó a la casa apenas sintió el agua caer en su lomo pulgoso. La cuestión es que me encuentro perdido aunque algo excitado, este tipo de situaciones entre caóticas y miserables me mueven las entrañas y me hacen actuar instintivamente, casi como un animal. Es insufrible caminar con el lodo en el suelo, el terreno es lodoso y ese ambiente es un festín para las serpientes, así que decido quedarme a esperar a que escampe. Con el machete que llevo me trepo en la parte media de un árbol, en refugio seguro mientras pase todo. Las gotas que chapotean en el suelo reconfigurando el opaco verde de la selva, semejan su ruido al de una ametralladora pequeña. Me aferro al árbol esperando que todo pase. Me acurruco en el estrepitoso silencio bullicioso del caos y cierro los ojos, la lluvia no para y el infinito como realidad me produce una ansiedad incontrolable, deseo saltar del árbol y correr, pero sería acercar mi muerte a un paso inexorable. Me contengo, grito fuerte esperando alguien escuche mi voz, siento miedo, algo muy cercano al pánico, una tristeza incontenible inunda mi cuerpo como el agua que cae sobre mis hombros, siento la tristeza de mi madre mirándome desde algún lugar de la capital, toda la rabia contenida sube a mi cabeza al extremo de querer explotar, cómo mi madre y mi padre separados, cómo es que estuvieron unidos en algún momento, cómo llegué aquí, cómo mi padre me deja solo en un lugar que él me trajo, cómo es injusto todo esta mierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Mis ojos húmedos despiertan. Aún agazapado en el fuerte sonido de un despertar nuevo veo que todo luce más brillante como si todo hubiese cobrado una vida terrenal, como si todo hubiese nacido desde hace un momento atrás. Salto al vacío de un charco de agua. Mis piernas se debilitan y se acostumbran al espacio llano del lugar. La base del árbol luce rasgada como si una bestia hubiese intentado subir. Me produce un escalofrío que funciona como un combustible que me hace salir disparado en busca de la casa. Camino en dirección contraria adónde vine sabiendo que di muchas vueltas antes de llegar a ese lugar y que lo más probable es que vaya al lugar correcto. El sol esclarece como una sábana tirada al aire del lugar. Las tejas marrones, o algo muy parecido a eso, confirman a mi corazón sobresaltado de haber llegado a la casa. El lugar luce silencioso y húmedo aún, sin embargo una extraña felicidad de estar a salvo me lleva a adorar ese lugar que ni es mío, ni me hace sentir en casa. He estado en muchos lugares, y ninguno lo he sentido como mi hogar, concluyendo que un hogar no es un espacio físico, sino un sentimiento más cercano al amor. Abro la puerta y encuentro todo como lo dejé. Es poco más que las 3. Me imagino que la señora Juana ya debe de haber cocinado, sin embargo no tengo hambre, lo único que quiero es acostarme en mi cama y descansar: siento un tenue dolor en mi cabeza como si en algún momento hubiese estado a punto de estallar. Escucho un ruido continuo en la cocina, como el tic tac de un reloj pero con una mayor fuerza y agresividad. En la cocina no hay más que ollas en la estufa y una mesa llena de yucas atiborradas. El sonido sigue, parece que viene del segundo piso. Subo despacio creyendo encontrar un animal extraño. Una cosa monstruosa se mueve de forma brutal encima de una cama: Jaime tirándose a la señora Juana. Ambos intempestivamente se levantan y desarman esa figura monstruosa que habían formado, dejándose ver desnudos y furibundos. Jaime me grita encolerizado con la rabia en los ojos, quizá avergonzado aunque más enajenado. La situación me produce gracia, también una felicidad ajena de saber que Jaime se tiraba a la señora Juana mientras yo me iba a buscar leña. Salgo corriendo, abandono la casa y la rodeo hasta llegar al jardín trasero donde las gallinas y otras aves de corral se enjuagan las plumas con los pozos del aguacero. Me siento a esperar mientras llega mi papá. Mientras tanto pienso en Jaime, la señora Juana, su bulto en el cuello, la figura monstruosa del sexo, mi papá y mi mamá. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7580495523281932198-8823437025991593460?l=oreja-azul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oreja-azul.blogspot.com/feeds/8823437025991593460/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7580495523281932198&amp;postID=8823437025991593460&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/8823437025991593460'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/8823437025991593460'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oreja-azul.blogspot.com/2009/11/lluvia-sobre-los-hombros.html' title='Lluvia sobre los hombros'/><author><name>Wilmer Avila</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02855723845646594553</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SVybN-jbNkI/AAAAAAAAAaY/jPuUKPQa3ug/S220/Foto_vista_blog.jpeg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SvOZmbvPxlI/AAAAAAAAAes/dY2hjUCAx7s/s72-c/lluvia.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7580495523281932198.post-7366468622885074958</id><published>2009-10-29T10:49:00.000-07:00</published><updated>2009-10-29T14:47:51.329-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='personal'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='light'/><title type='text'>Hasta que me orinen los perros*</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SuoMUdsKB2I/AAAAAAAAAek/KN5u8MobpQ0/s1600-h/orina.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5398140649063712610" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand; HEIGHT: 318px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SuoMUdsKB2I/AAAAAAAAAek/KN5u8MobpQ0/s320/orina.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Encontrar un tipo zampadazo en la calle. Subirlo al taxi. Hacerle dar vueltas hasta que quede dormido. Si es recio para dormir aplicarle cloroformo. Desvalijarle prudentemente. Venderlo en un hueco de ladrones para que terminen el cuento. Cobrar tu comisión y seguir con la búsqueda. Gran negocio ser proveedor de borrachos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes, el vaso era una extensión de mis dedos. Creía ser sensato al beber, al comienzo, pero al discurrir por mis manos, pasadas las 3 de la mañana, litros y, quizá, hectolitros de alcohol me dejaba llevar por un río imaginario hasta donde, finalmente, desembocara. La excusa absurda era que estaba en la casa de un amigo, pero la realidad es que cuando uno está hasta el trapo (que es como se dice a una persona cuando se tambalea de un lado a otro sin saber a dónde va) no sabes quién es tu amigo, o siendo más exacto, todos son tus amigos, hasta el taxista ese, que te sonríe brillosamente desde un taxi sin placa y con las lunas rotas. Además a esa hora y en esa condición me creía el hombre más fuerte y temerario de la noche, capaz de zarandear a cualquiera, de amedrentar y resoplar hasta al más bravo de los cobardes.   En esas fraudulentas circunstancias, alguna vez, sin saberlo, claro, al menos guiado, al inicio, con la desconfianza innata de un limeño, me sentaba en un taxi saliendo de la avenida Túpac Amaru, hablaba algo con el chofer, como haciéndole saber que no estoy ebrio y que no tengo intenciones de dormir, y luego sin saber cómo, ni dónde, ni cuándo, descansaba, a baba viva, en el asiento colindante al individuo al volante, totalmente vulnerable a la formación que haya tenido ese sujeto y cómo le haya tratado la vida.     Me sentía seguro saber que el alcalde de Los   Olivos había aumentado las patrullas y la seguridad ciudadana, pero al final de cuenta, era Los Olivos, hogar de desmanteladores de carros, ladrones discretos y adolescentes bellacos, y así mi cuerpo se relajaba en el cruce de la avenida Carlos Izaguirre con la Panamericana Norte. Pensar que estaba tan cerca de que el taxista virara al extremo infeliz, me golpearan, me calatearan y me tiraran a la calle para que me orinen los perros. Felizmente nunca me sucedió, aunque ingenuo fui, tanto como desmedido e idiota.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;* “Hasta que me orinen los perros”. Fernando Ampuero.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7580495523281932198-7366468622885074958?l=oreja-azul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oreja-azul.blogspot.com/feeds/7366468622885074958/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7580495523281932198&amp;postID=7366468622885074958&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/7366468622885074958'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/7366468622885074958'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oreja-azul.blogspot.com/2009/10/hasta-que-me-orinen-los-perros.html' title='Hasta que me orinen los perros*'/><author><name>Wilmer Avila</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02855723845646594553</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SVybN-jbNkI/AAAAAAAAAaY/jPuUKPQa3ug/S220/Foto_vista_blog.jpeg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SuoMUdsKB2I/AAAAAAAAAek/KN5u8MobpQ0/s72-c/orina.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7580495523281932198.post-3825503586608584606</id><published>2009-08-06T21:27:00.000-07:00</published><updated>2009-08-06T22:03:36.567-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='light'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historias'/><title type='text'>Camino hacia el mismo lugar de todas las noches</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/Snu0UZAD43I/AAAAAAAAAec/vZtd2ykVH2o/s1600-h/bulowski..JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5367081643343602546" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 230px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/Snu0UZAD43I/AAAAAAAAAec/vZtd2ykVH2o/s320/bulowski..JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;"&lt;/span&gt;El hombre tiene la piel blanca, los hombros grandes y las piernas derechas. Todo lo contrario a mí. Se mueve bruscamente a un lado y me logra empujar. Me río cabizbajo, me hago a un lado. El hombre gira su cabellera castaña, sus ojos están cargados de desprecio. Me escupe"&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las personas se mueven en base a impostaciones. Todos son unos impostores, unos tristes canallas de la realidad. Se mueven en el mundo a través de mascaras morales, disfraces diplomáticos, velos de príncipe del bien, amuletos de lo que la gente considera bien visto. Andar en camisa y corbata no es lo mío. Odio las corbatas, las repudio por ser absurdas, ridículas e hipócritas: se amarran al cuello, aprietan la tráquea, concentran litros de sudor ¿por qué las usan? Me gustan las mujeres grandes, inmensas, de bustos y caderas llamativas, como Lucía, como Morelia, la señora que me alquila la habitación. Me presento como debe ser: Hola, ¿quieres acostarte?, le propongo. Es la noche de aquella tarde muda, son las seis y el color del cielo se desvanece, yo recién amanezco. Salto de la cama de un salto, un cartón cae al suelo, las patas de la cama ceden al esfuerzo de las termitas, mi cama se derrumba, un ratón se mueve por detrás del mueble del armario, el polvo de debajo de la cama se eleva como una cortina a los lados de la cama. Se ve genial. Resbalo con algo de agua sucia que utilicé para lavar mis zapatos, estaban embarrados de excremento. Pateo un trapo blanco, cae sobre el plato desierto de comida que se quedó ayer en la noche. Me pongo el saco y salgo rumbo a la calle. Bajo por las escaleras y pido prestado el baño de la señora Morelia. Aquella señora que le tengo bien pagadas los meses de alquiler, por adelantado. No mojes el piso, me advierte. Enjuago mis brazos, mi cara, el agua le da vida a mi rostro cada vez más oscuro. Llevo el agua de adelante hacia atrás por mi cabellera, todo se ve muy negro, el cabello, los ojos, las uñas. Salgo. Salto el último escalón, forcejeo la puerta y ésta me golpea el hombro. Estoy en la acera. Un hombre de corbata se acerca y se detiene. ¡Muévete imbécil!, su mirada tiene ira y algo de desprecio. Me quedo paralizado, lo miro, no puedo hablar, no me puedo mover, ni más. El hombre tiene la piel blanca, los hombros grandes y las piernas derechas. Todo lo contrario a mí. Se mueve bruscamente a un lado y me logra empujar brusca y deliberadamente. Me río cabizbajo, me hago a un lado. El hombre gira su cabellera castaña, sus ojos están cargados de desprecio. Me escupe. Lo miro entrecortado. ¡Loco de mierda!, me grita y lanza su cigarro al piso. Lo recojo rápidamente, lo agarro en dos dedos y lo meto en mis labios puntiagudos, lo absorbo, siento el olor a humo, el calor frágil, algo en mi cuerpo se inyecta de turbulencia. Apuro en darle otra bocanada, se acabó. Aún no es de noche, no del todo. Mi rostro aún se puede confundir con la de un mendigo, pero no soy un mendigo, soy más astuto que ellos. Camino hacia el mismo lugar de todas las noches. Me detengo, me hago delgado y me coloco detrás del umbral negro. Un muchacho viene hacia mí. Salto detrás de él y le doy un golpe con un pedazo de radio que estaba en el suelo. Es fuerte, se rehúsa a dormir, está en el piso, tiene la cabeza mojada, los ojos desviados, está en mi territorio, es donde mando yo. Lo que quiero es dinero, no me importa él, además no se ve como el hombre del cigarro, él es más bien un muchacho, un poco distraído solamente, como todos alguna vez. Camino hacia el mismo lugar de todas las noches. Bebo mucho, me acuesto con ‘la verde’, ella sabe mis gustos. Rumbo a mi cuarto, escucho el sonido del cielo, las estrellas, me piden que les hable, que les diga cuál es el secreto de mi felicidad. Me quedo callado nuevamente ¡Maldito hombre, dínoslo! Me gritan desaforadamente, las lunas tiemblan, el piso se mueve. Me quedo paralizado, miro al cielo, no puedo hablar, no me puedo mover, ni más. Un hombre en auto pisa una lata de cerveza. Me levanto, sigo caminando. No sé la hora, pero el cielo comienza a aparecer. Camino hacia mi cuarto, el rostro lo siento duro, no siento mi piel. En el camino, veo la luz prendida del cuarto de Lucía, aún se ve mi sombra, aún soy yo. Un hombre abandona la casa de Lucía. Lo espero. Me mira y se asusta, sus ojos se hacen grandes, su mirada es de terror, tiene la cabeza muy arriba, como todos aquellos. Le sonrío ¿Sabes dónde puedes encontrar un mundo donde nadie es bueno, ni malo, ni rico, ni pobre, ni blanco, ni negro, ni elegante, ni sucio? Ese lugar esta allá arriba, en las estrellas, en el sol, donde nuestros cuerpos se queman, donde nuestras almas caminan desnudas, donde tu maldito dinero no sirve de nada, donde puedo caminar sin que nadie se asuste de mis ojos turbios, de mi deformidad diabólica, de mi sonrisa detestable, de mi aliento lúgubre. Su vientre estaba mojado. Sus manos desgarraban mi piel, yo sentía su olor a sexo en la cara, su cuerpo era caliente, su corbata era roja, colorida, absurda, hipócrita. Sus ojos diagnosticaban pavor, doy vuelta a mi muñeca, el puñal sale empapado. Le acomodo la corbata roja, me levanto y corro hacia mi habitación, es ya de día, no soy yo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7580495523281932198-3825503586608584606?l=oreja-azul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oreja-azul.blogspot.com/feeds/3825503586608584606/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7580495523281932198&amp;postID=3825503586608584606&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/3825503586608584606'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/3825503586608584606'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oreja-azul.blogspot.com/2009/08/camino-hacia-el-mismo-lugar-de-todas.html' title='Camino hacia el mismo lugar de todas las noches'/><author><name>Wilmer Avila</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02855723845646594553</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SVybN-jbNkI/AAAAAAAAAaY/jPuUKPQa3ug/S220/Foto_vista_blog.jpeg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/Snu0UZAD43I/AAAAAAAAAec/vZtd2ykVH2o/s72-c/bulowski..JPG' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7580495523281932198.post-2889830139302051164</id><published>2009-07-29T22:30:00.000-07:00</published><updated>2009-07-30T00:21:57.868-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='azul'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='viajes.'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historias'/><title type='text'>El Cielo Celeste del Atardecer</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SnFINgtoFlI/AAAAAAAAAeU/zBMznZ6Ub7g/s1600-h/DSC01242.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5364148028131776082" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SnFINgtoFlI/AAAAAAAAAeU/zBMznZ6Ub7g/s320/DSC01242.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;"&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Ahora te puedes sentir feliz porque sabes el significado del amor, que es saberse en paz cuando te vas a morir porque has encontrado a la persona correcta"&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ME DESPIERTO y lo primero que veo es un cielo celeste rodeado de nubes ligeras, parece que el mar se hubiese subido al cielo o que nosotros hayamos caído de cabeza, es hermoso. Un asfaltado oscuro y frenético que se escabulle entre el verde sabor a naturaleza estoica, es dejado atrás por el sonido incesante del motor de la camioneta de Enrique. Volteo a ver a Enrique; se encuentra manejando, con el ceño fruncido, impávido, sereno, pensativo. El cabello lo tiene apagado, la sonrisa muerta, la barba caótica. Sé que llevamos más de 3 días de viaje, lo sé porque tiene la barba como cuando deja de afeitarse los fines de semana cuando se queda en casa y recién se afeita los lunes por la mañana después del desayuno. Todo en el carro luce polvoriento, el espejo, los asientos, la radio, sus brazos. &lt;em&gt;“¿Estamos cerca?”&lt;/em&gt;, pregunto. El rostro de Enrique hace una mutación pausada, el semblante se suaviza, sus ojos se entrecortan, y su sonrisa, sí, una sonrisa se hace en su rostro. &lt;em&gt;“Estamos a pocos kilómetros de tu madre”&lt;/em&gt;, es su respuesta inmediata a mis ojos, dándome desde esa pequeña cabina una dosis de confianza y paciencia. Enrique recibió una llamada el pasado viernes, mientras salía de su jornal de trabajo, como todos los viernes, a las 5 de la tarde. Aquella voz en el teléfono era la de mi madre, que había vuelto, que el tiempo la había traído de vuelta al hogar. Ese día yo lo esperaba en el jardín de la tía Magnolia, como sintiendo que algo grande iba a ocurrir. Era extraño, aquel día mientras Carlitos y María iban a la playa a coger cangrejos, yo sentía que ese día algo grandioso iba a ocurrir así que decidí quedarme sentado en la gran roca del jardín de la tía Magnolia. Papá llegó. Su rostro me hizo recordar a mi madre, inmediatamente. Pero no a ella, exactamente, sino cuando estábamos con ella: su olor verdoso, su calor culinario, su alegría mágica. Subí al carro mientras Enrique hablaba en casa de la tía Magnolia. No hubo tiempo de despedidas ni nada, parecía que algo ocultaban, pero aquella tarde una alegría insatisfecha se escondía en el cuerpo de Enrique, lo sentía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora en el carro, hay una extraña sensación de alegría y preocupación. &lt;em&gt;“Hijo, tu eres ya casi un hombre”&lt;/em&gt;, me dice Enrique mientras su sonrisa se mezcla con un suspiro que parece habérsele salido sin consulta desde el fondo de su tristeza. Su rostro parece querer decirme algo fatal pero al mismo tiempo se ve en él un esfuerzo por hacerlo despreocupado. &lt;em&gt;“Tu mamá por fin ha vuelto, pero ella está…”&lt;/em&gt;, entonces le interrumpo… &lt;em&gt;“¿mamá está enferma?”&lt;/em&gt; pregunto como desafiando el peso cruel de la sorpresa. Entonces mi padre me mira sorprendido, suelta una sonrisa y me dice: &lt;em&gt;“Tú serás un gran hombre, hijo, trabajador, valiente, empeñoso por querer dar a este mundo un poco más de justicia y amor. Así encontrarás a alguien que te acompañará en tu vida, que te hará estar seguro de lo que eres y ambos construirán un hogar hermoso para compartir sus vivencias con sus hijos y enseñarles que el sentido de la vida es reformar, constantemente, lo que uno hace, sin límites, con justicia y amor. Entonces entenderás lo que te quiero decir, hijo mío. Que el ciclo no se ha acabado, que ahora te puedes sentir feliz porque sabes el significado del amor, que es saberse en paz cuando te vas a morir porque has encontrado a la persona correcta. Así me siento yo ahora, al igual que tu madre, porque todos dejamos este mundo a alguien para seguir aprendiendo que el amor es encontrar a alguien y desaparecer juntos en el cielo celeste del atardecer”.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7580495523281932198-2889830139302051164?l=oreja-azul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oreja-azul.blogspot.com/feeds/2889830139302051164/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7580495523281932198&amp;postID=2889830139302051164&amp;isPopup=true' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/2889830139302051164'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/2889830139302051164'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oreja-azul.blogspot.com/2009/07/el-cielo-celeste-del-atardecer.html' title='El Cielo Celeste del Atardecer'/><author><name>Wilmer Avila</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02855723845646594553</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SVybN-jbNkI/AAAAAAAAAaY/jPuUKPQa3ug/S220/Foto_vista_blog.jpeg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SnFINgtoFlI/AAAAAAAAAeU/zBMznZ6Ub7g/s72-c/DSC01242.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7580495523281932198.post-8943039396776578075</id><published>2009-06-21T18:13:00.000-07:00</published><updated>2009-06-28T18:41:39.416-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='azul'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historias'/><title type='text'>Siempre viste a un padre</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/Sj7cTbBTA4I/AAAAAAAAAeM/1VmNjAvzeIQ/s1600-h/la+sonrisa.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5349955633591550850" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 213px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/Sj7cTbBTA4I/AAAAAAAAAeM/1VmNjAvzeIQ/s320/la+sonrisa.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;"&lt;/span&gt;A las 5 de la tarde tocó la puerta de mi departamento, le abrí y vi en aquel un hombre desconocido. Nos quedamos mirándonos por un minuto y le estreché la mano, pero aún lo sentía ajeno, entonces me abrazó, y reconocí su calor mudo"&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;AHORA que me pongo a pensar con más cuidado, momentos como éstos los imaginé, claro que con detalles distintos. Sin embargo, de acuerdo a los elementos que en ellos existen, mi vida me lo imaginé, de alguna manera, similar a la actual. La imaginación como fuerza mental es una energía que nos impulsa inconscientemente a buscar ciertos prototipos de estilos de vida forzados. En mi caso, aunque lo considerara una bobería propia de mi adolescencia romántica, me imaginaba mis futuros cuarenta años en un hogar calmado, con un par de hijos regulados por el buen comportamiento y una mujer que me acompañaría por el resto de mi vida. Me imaginaba sentado en el sillón leyendo el periódico o viendo la televisión, teniendo controlado hasta el aire que corría por la habitación, con mis hijos sentados en el regazo de la mesa tartamudeando sus primeras voces, y mi mujer a lado, con su mano reposada en mi regazo, dejándome en compañía de su calor. Esa era la figura buenamente optimista que guardaba desde la delicadeza de años anteriores. Pero el mundo abaraja nuestros destinos de una forma que nadie escapa a su voluntad caprichosa. Hoy puedo decir que mi engañoso optimismo pasado en algo no se equivocó, pues si bien no tengo dos cachorros que juegan debajo de la mesa, una hermosa niña desborda mi corazón de entusiasmo; vivo solo en un departamento con muebles, marrones y algo vetustos, parecidos a los que me imaginaba; y aquí estoy: sentado en el sillón observo la poca luz de la calle al tiempo que Tati, mi hija, apoya su espalda en mi pierna, sentada en la alfombra del piso; no tengo una mujer que sotierre mis miedos a la soledad longeva, donde el amor se manifiesta como el agua, diáfana e impredecible, pero está mi hija que ingresa a mi hogar los fines de semana, y otros días, con los pies encima del piso, saltando, invadiendo la habitación por un repentino halo de alegría e inocencia. Apoyo mi codo en el respaldar del sillón y muevo mi rodilla con suma delicadeza para que Tati anticipe que me voy a levantar. &lt;em&gt;“Tati te traigo algo y vuelvo, ¿quieres un jugo o yogurt?”&lt;/em&gt; le pregunto. Tati no me mira, esta como distraída en un libro de cuentos con dibujos tétricos. &lt;em&gt;“Tati, te traigo un jugo, ok?”&lt;/em&gt; le hablo mientras camino hacia la cocina. Ella responde avivada por el tono grave de mi voz, &lt;em&gt;“sí, papi”&lt;/em&gt;. Mi vida es el reflejo de la relativa linealidad de mis decisiones tempranas: una profesión de odontólogo estatuario, una novia de 4 años que luego se hizo mi mujer, un departamento cómodo en los alrededores de la ciudad, una familia que inspiraron mis incontables sudores de madrugada, mis fragores ascensos profesionales, mi endeble fortuna de los noventa. Pero mi padre no fue así, y mi madre quiso no que yo no fuera así. Debo admitir que fui criado a la figura contraria de la de mi padre: un hombre que abandonó a mi madre para irse a trabajar en Italia, prometiendo volver al cabo de un tiempo cuando todo se asentara y las cosas marcharan solas, pero no fue así. Aun recuerdo la imagen de mi padre cuando salíamos al parque, yo quería jugar beisbol pero mi padre se aburría del palo y la pelota, y me llevaba al hipódromo a ver correr caballos. Las veces que veo a mi padre, lo recuerdo de pie, en el jardín de la casa, en la ventana de su dormitorio, imaginando el mundo correr mientras otros cerraban los ojos. Luego que mi padre nos dejara, mi madre apuntó, de alguna manera, su metodológico carácter en mi infancia: sus modos de hacer las cosas exactas y a tiempo, sin bemoles ni giros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tati busca a Toto, la tortuga. Siempre me imaginé tener una tortuga en la casa, no ocupan mucho espacio y pasan casi desapercibidas. Me parecen seres sabios, de una naturaleza compleja y melancólica, sustentado, quizá, por su larga vida. Finalmente Toto hace su aparición por debajo del escritorio de la computadora, asoma su cabeza y su rostro parece bosquejar una sonrisa tímida. Tati lo carga y lo pone encima de su cuaderno de pintura. Recojo la mochila de Tati y la pongo a un costado del sillón. Me siento y la observo: es alegre, su carita sonríe siempre, su mirada infunde ternura, ella ríe cuando le digo algo, me mira cuando acaricio su cabello lacio, salta cuando me ve llegar los fines de semana. Mi padre regresó de Italia la semana pasada, se instaló en la casa de su hermana. Conversé con él por teléfono y le di mi dirección para verlo. A las 5 de la tarde tocó la puerta de mi departamento, le abrí y vi en aquel un hombre desconocido. Nos quedamos mirándonos por un minuto y le estreché la mano, pero aún lo sentía ajeno, entonces me abrazó, y reconocí su calor mudo. Lo invite a pasar, se acomodó en el sillón mientras yo traía algo para tomar. Desde la ventana de la cocina, que está de espaldas a la sala, pude ver que se lustraba los zapatos con la pantorrilla; al fin pude recordar de dónde había adquirido ese prosaico hábito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son las 7 de la noche y Tati está cansada de haberle narrado el cuento del collarín de perlas, me dice que tiene sueño, y yo la abrazo para que descanse. A los cuarenta y tres años, en líneas generales, mi vida se parece a como me la imaginé: tengo un gran amor y un hermoso hogar, al menos cuando soy padre. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7580495523281932198-8943039396776578075?l=oreja-azul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oreja-azul.blogspot.com/feeds/8943039396776578075/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7580495523281932198&amp;postID=8943039396776578075&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/8943039396776578075'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/8943039396776578075'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oreja-azul.blogspot.com/2009/06/siempre-viste-un-padre.html' title='Siempre viste a un padre'/><author><name>Wilmer Avila</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02855723845646594553</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SVybN-jbNkI/AAAAAAAAAaY/jPuUKPQa3ug/S220/Foto_vista_blog.jpeg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/Sj7cTbBTA4I/AAAAAAAAAeM/1VmNjAvzeIQ/s72-c/la+sonrisa.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7580495523281932198.post-8861419889728726080</id><published>2009-04-09T18:12:00.000-07:00</published><updated>2009-04-09T18:27:29.047-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='personal'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historias'/><title type='text'>Historias en el bus</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/Sd6eOgwMdsI/AAAAAAAAAeE/6YFjmm1HTRI/s1600-h/20090106elpyop_2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5322865781745940162" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 345px; CURSOR: hand; HEIGHT: 264px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/Sd6eOgwMdsI/AAAAAAAAAeE/6YFjmm1HTRI/s320/20090106elpyop_2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;A los que estamos obligados por alguna razón del destino a meditar por algunas horas diarias en estos monstros metálicos siempre nos resultó turbador ver pasar algunas cosas sin saber que sucedió en realidad. Vivir un nuevo hogar con sus reglas y costumbres, un mini-mundo que responde beligerante y coqueto, espontáneo y astuto, eso es lo que responde al nombre de un bus. “Siempre que viajé en bus tuve la sensación de convivir con mi patria, más que en la universidad, más que en la calle, en un bus encuentro el alma de mi país” dice un estudiante. Una mujer de senos grandes y naranjas, un vendedor estrafalario y astuto, una anciana hermosamente amable, tres historias que tienen algo que mostrar de la vida en un bus, extraña y graciosa, a continuación:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Las tetas no asustadas&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Un buen día cuando atardecía y el bus corría lentamente en el angosto pavimento gris como el reflejo del cielo limeño, tuve la sensación de sentir dos grandes y naranjas bolas encima de mí. Exaltado alcé la mirada y una mujer grande se encontraba parada encimo mío, con la mirada perdida en la ventana. Tenía el cabello castaño y largo, sus ojos como dos puntos verdes que se esquivaban, era grande y naranja, como lo repito, y tenía los brazos robustos cogidos a un lado de mi asiento y el de adelante; al costado suyo una señora la sujetaba del brazo derecho, la sujetaba fuerte, se podía ver sus dedos largos estrujándole la piel blanca, me pareció extraño, al principio. Luego pasaron a sentarse atrás mío. “Este es mi pelo” dijo la mujer cogiéndome la nuca. Giré la cabeza y la señora del costado se disculpó tímidamente. “¿Vamos a jugar al jardín?” preguntó la mujer pegando su cabeza a la ventana. Escuetamente la señora que la acompañaba le respondió que pronto lo harían. Íbamos cuesta abajo con gran velocidad, el motor roncaba firmemente sacudiendo el polvo del suelo, grandes cerros de arena seca se emergían a la izquierda, en su vientre algunas esteras mostazas daban gracia de algunos asentados hombres en ese lugar; al lado derecho, como un oasis, en contraste, una suerte de laguna rodeada de lujosas casas se veían como un sueño inalcanzable desde los cerros donde enrumbaba el bus. La mujer, y la señora que la acompañaba, se levantaron y caminaron por el pasillo engrasado rumbo a la puerta. Distraído yo, unos golpes blandos me dieron a la realidad, nuevamente: la mujer de naranja me miró indiferentemente, como quien mira un asiento más y siguió su camino. Sonreí un poco confundido, y me acurruqué nuevamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El vendedor esotérico&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Las mañanas en el bus suelen ser aburridas, lentas y enfadadas. El tráfico en la capital hace envidiable un avión, un parapente, un globo aerostático, algo, en definitiva, que haga a uno sentirse inmune al pandemonio que tenemos que soportar todos los que viajamos en horas punta. Cuántas horas-hombres desperdiciadas en favor de un poco de votos al futuro, pero bueno, de política también se conversa en el bus con la apatía de quién habla de un mal necesario. Pero no solo lo relacionado a la actividad política hace que algunos se irriten con facilidad, los acostumbrados a hacer pleitos y novela en todos lados alzan su voz cuando consideran que se está engañando a la gente. Una mañana un vendedor de artesanías subió al bus: un hombre gordo y de voz áspera, locuaz y entretenido. En el fulgor de su muy buena presentación de sus artesanías alcanzó a referirse de la fuerza de algunas piedras ancestrales de poder inefable. “A su signo zodiacal le corresponde una piedra” vociferaba ante el silencio de la gente que lo miraba sentados. “Estas piedras tienen el secreto de…” y fue interrumpido por un grito lejano al fondo del bus: “¡mentiras! lo que hace este hombre es decir mentiras!!” se siguió escuchando pero no con la fuerza para parar al colombiano que de seguro lo escuchó pero ágilmente decidió ignorar y seguir como si no hubiese escuchado nada. “Esa gente sube a los carros a engañar a la gente, predicando la mentira, la vida fácil” seguía el hombre inubicable, sólo se escuchaba su voz a lo lejos, como si viniera de la calle. Al final el hombre colombiano vendió mucho, y la voz disidente se perdió como las horas que muchas pasamos en el bus.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Una anciana romántica&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;En otro tiempo, regresábamos de asistir a la celebración por el día del trabajador que organizó la empresa en un centro recreacional en Chosica. Habíamos salido temprano, agotados por el día increíblemente divertido que pasamos Sara y yo. Subimos en el primer carro que salía para Lima. El cobrador, con una camisa azul desabotonada y un papel extraño en el cuello de la camisa, nos dijo que habían asientos libres al fondo: “carro vacío, al fondo hay sitio, sube, sube, lleva, lleva” y ya estábamos dentro, con la cara de sabernos engañados y dos mochilas desordenadas colgando de mi espalda. Tanta era la pesadumbre que nos resignamos a avanzar al fondo, me pareció ver un asiento para Sara. En realidad, como había dicho el cobrador, habían dos asientos vacíos pero estos estaban separados: uno en la penúltima fila, a lado de la ventana y junto a una señora de 60 años; el otro, al fondo, casi en el extremo derecho del enorme asiento de 4 personas pero que entran 5, a veces. El espacio era justo para alguien de anatomía delgada, entre la feminidad y la esbeltez, o sea, no para mí, definitivamente. Sara le pidió permiso a la señora de 60 años, risueña, amable, con el cabello blanco y unos ojos que destilaban vida y alegría. Sara se sentó y me sujetó las cosas desde allí, sentada. Inmediatamente una voz arcillosa y suave se hizo llegar: “Siéntese joven” dijo la señora dirigiéndose a mí. Sobradamente extraño que una señora de avanzada edad ceda el asiento a un hombre grande y medianamente saludable como yo. “No, señora, no se preocupe, gracias, yo estoy bien aquí” le dije agradeciendo su extraño gesto. “Yo me siento atrás, usted siéntese aquí con su novia” agregó con su cara risueña, tranquila, suave, y sus ojos vivaces y dulces. “Gracias señora, es usted muy amable” respondí, sin saber que en primer lugar la situación era extraña, y más en un lugar dónde de la gente se espera más desconfianza que gestos amables como los de la señora. Y en segunda, que aceptar el asiento, era aceptar todo lo que me ofrecía la señora, es decir, aceptar que me sentase con mi ‘novia’. Sara no era mi novia, en definitiva, pero esa noche ambos nos dejamos caer una cabeza al otro, y dormirnos de esa manera hasta que llegamos a nuestro destino. Hermoso viaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7580495523281932198-8861419889728726080?l=oreja-azul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oreja-azul.blogspot.com/feeds/8861419889728726080/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7580495523281932198&amp;postID=8861419889728726080&amp;isPopup=true' title='12 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/8861419889728726080'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/8861419889728726080'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oreja-azul.blogspot.com/2009/04/historias-en-el-bus.html' title='Historias en el bus'/><author><name>Wilmer Avila</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02855723845646594553</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SVybN-jbNkI/AAAAAAAAAaY/jPuUKPQa3ug/S220/Foto_vista_blog.jpeg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/Sd6eOgwMdsI/AAAAAAAAAeE/6YFjmm1HTRI/s72-c/20090106elpyop_2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7580495523281932198.post-2002958030962873798</id><published>2009-03-26T07:34:00.000-07:00</published><updated>2009-03-26T07:39:22.254-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='personal'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='azul'/><title type='text'>Cartas desde la Luna</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/ScuTAJRuSPI/AAAAAAAAAc8/JL6efuigdOQ/s1600-h/marÃ&amp;shy;a.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5317505415740541170" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/ScuTAJRuSPI/AAAAAAAAAc8/JL6efuigdOQ/s320/mar%C3%ADa.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Pienso en la codicia de la ternura&lt;br /&gt;cuando me miras desentendida;&lt;br /&gt;pienso en bellos arreglos florales&lt;br /&gt;cuando tu cabello cae en bucle;&lt;br /&gt;pienso en repostería mágica&lt;br /&gt;cuando veo enardecer tus labios cálidos;&lt;br /&gt;pienso en cosas hermosas&lt;br /&gt;y un tornado feroz en el estomago, se hace&lt;br /&gt;cuando siento tus primeras letras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pienso en aquella noche&lt;br /&gt;cuando temprano llegué sin tu invitación,&lt;br /&gt;curiosamente para salir:&lt;br /&gt;vestías un hermoso vestido de muselina&lt;br /&gt;ceñido a tu cuerpo alegre y corsé;&lt;br /&gt;miraban tus ojos castaños y perturbados,&lt;br /&gt;como el espíritu de una jungla indómita;&lt;br /&gt;tu cabello suelto y adueñado de una gracia&lt;br /&gt;natural y sencilla, como pequeñas caídas de agua&lt;br /&gt;que gozan de su independencia&lt;br /&gt;girando en un torbellino fugaz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pienso en la fortuna&lt;br /&gt;de acariciar esas mejillas frágiles y afelpadas;&lt;br /&gt;de mirar de cerca esos labios rojos,&lt;br /&gt;húmedos y graciosamente imperativos;&lt;br /&gt;de presenciar el espectáculo&lt;br /&gt;del arco simétrico de tu linda dentadura&lt;br /&gt;cuando se convierte en una sincera sonrisa;&lt;br /&gt;de pronunciar mentalmente&lt;br /&gt;tu nombre angelical&lt;br /&gt;cada vez que te siento cerca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pienso tanto que me lleno de alegría&lt;br /&gt;al compartir de tus carcajadas y movimientos extraños&lt;br /&gt;en las cumbiambas que me dejan sin fe,&lt;br /&gt;pero feliz al fin,&lt;br /&gt;al saber que estas bien.&lt;br /&gt;Pienso en aquellas cosas&lt;br /&gt;muy bien recordadas&lt;br /&gt;en mis sueños de media noche,&lt;br /&gt;cuando te abrazo&lt;br /&gt;y me regalas una sonrisa,&lt;br /&gt;como el retrato de tu inocencia,&lt;br /&gt;de tu sabor fraternal y tu olor indeleble;&lt;br /&gt;pienso todo esto y me lleva a pensar…&lt;br /&gt;de que te extraño mucho.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7580495523281932198-2002958030962873798?l=oreja-azul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oreja-azul.blogspot.com/feeds/2002958030962873798/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7580495523281932198&amp;postID=2002958030962873798&amp;isPopup=true' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/2002958030962873798'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/2002958030962873798'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oreja-azul.blogspot.com/2009/03/cartas-desde-la-luna.html' title='Cartas desde la Luna'/><author><name>Wilmer Avila</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02855723845646594553</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SVybN-jbNkI/AAAAAAAAAaY/jPuUKPQa3ug/S220/Foto_vista_blog.jpeg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/ScuTAJRuSPI/AAAAAAAAAc8/JL6efuigdOQ/s72-c/mar%C3%ADa.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7580495523281932198.post-33572338280158429</id><published>2009-03-13T20:08:00.000-07:00</published><updated>2009-03-13T20:25:05.760-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='personal'/><title type='text'>El Estofado del hogar 'bonito'</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SbsiGP6vXbI/AAAAAAAAAcs/jAU2rYQ38Ho/s1600-h/casa.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5312877676161097138" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 296px; CURSOR: hand; HEIGHT: 206px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SbsiGP6vXbI/AAAAAAAAAcs/jAU2rYQ38Ho/s320/casa.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;UNA puerta grande nos da la bienvenida a Karina y a mí. Nuestros cuerpos fecundos, cansados de caminar y caminar en busca de algún cliente en esta ciudad tan grande y variopinta como lo es Lima, se inquietan pasadas las 12 del mediodía, hora en la que normalmente cualquier ser humano aprovecha el tiempo para hacerse del ritual primitivo y fascinante que es alimentarse. Nuestras sombras, inquietas y voraces, guiadas por el olor inconfundible de un Estofado recién guisado, se paralizan justo a la entrada de ese hogar, rústico y taciturno, justo cuando un hombre delgado y de pelo castaño hace aparición con el eco de su voz gutural y un amable ademán de cortesía. Ambos nos miramos aceptando implícitamente que es el lugar adecuado para aceptar el juego protocolar que nos hace sentir vacíos y luego llenos; ingresamos serenos y callados; el lugar, aireado y bien iluminado, no goza de lujosos muebles, modernas mesas, o cubiertos de plata, sino más bien se pinta de color amarillo tenue, amigable y conversador; nos sentamos uno al frente del otro y vemos la carta, donde de plato de fondo se presenta -él mismo- el Estofado que nos invitaba inicialmente a pasar con su olor singular a carne hervida, jugosa y desdeñosa como jugando con nuestras hambres impacientes y no dejándose ver, solo oler.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un cuadro encima de la cabeza de Karina me deja inquieto: aunque pareciese silencioso, habla de un hombre impreciso frente a dos mujeres coloniales que se susurran al oído, cuchicheando, quizá la gallardía de aquél hombre, sus desperfectos anatómicos o sus muecas incorrectas; aquel, ciego de los murmullos de aquellas esbeltas mujeres de pomposas ropas y juegos sensuales, se abre paso entre la muchedumbre para soltarles alguna frase, quizá quede solo en el intento. De fondo suena una música sana y pequeña, que te acompaña a la distancia, mirando cada uno de tus actos, sintiendo tus gustos y disgustos, saboreando tu sonrisa y respirando tu compañía, se escucha a Paul McCartney melodioso como nunca, sobrio e impasible. Con Karina conversamos de aquello, de lo genial que puede resultar un lugar modesto, lo bello que puede ser comer bien acompañado, en un local no muy frecuentado, con toques caseros, simples y amigables. Una señora, nerviosa pero preocupada, aparece de la cocina pidiéndonos que esperemos un momento, que en un “ratito” salen los platos; nosotros no estamos impacientes, a pesar de la hora, nos servimos del refresco y seguimos charlando, la señora vuelve a sus labores, seguramente a seguir dando forma, con alguna pócima o extraño condimento, a ese Estofado que grita desde la cocina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cielo abierto por unas rejillas de madera hacen que por él se cuelen traviesos vientos que descienden presurosos y a la vez tímidos; la iluminación natural le dan un sabor a campo, cosa que lo hace más interesante aún. El hombre que nos dio la bienvenida se acerca y nos pone los cubiertos, no dice nada, ágilmente coloca los cubiertos, las servilletas, se preocupa en que nuestros vasos estén llenos de refresco y parte sin decir nada, con una sonrisa en los ojos, con los labios apretados. Entramos al festín con una causa, y nos despedimos con el extraordinario Estofado de carne, aquel que nos deja tranquilos, satisfechos y contentos, con la extraña sensación de querer volver, como se siente uno al final de la noche o cuando estas de viaje por un largo tiempo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7580495523281932198-33572338280158429?l=oreja-azul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oreja-azul.blogspot.com/feeds/33572338280158429/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7580495523281932198&amp;postID=33572338280158429&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/33572338280158429'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/33572338280158429'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oreja-azul.blogspot.com/2009/03/el-estofado-del-hogar-bonito.html' title='El Estofado del hogar &apos;bonito&apos;'/><author><name>Wilmer Avila</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02855723845646594553</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SVybN-jbNkI/AAAAAAAAAaY/jPuUKPQa3ug/S220/Foto_vista_blog.jpeg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SbsiGP6vXbI/AAAAAAAAAcs/jAU2rYQ38Ho/s72-c/casa.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7580495523281932198.post-1828847054727986833</id><published>2009-03-07T19:00:00.000-08:00</published><updated>2009-03-07T19:08:19.304-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='personal'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historias'/><title type='text'>Y de repente, en la ventana</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SbM2ATocskI/AAAAAAAAAck/lfdbwrXHrWQ/s1600-h/angel.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5310647764497773122" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 199px; CURSOR: hand; HEIGHT: 280px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SbM2ATocskI/AAAAAAAAAck/lfdbwrXHrWQ/s320/angel.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;ERAN mediados de las vacaciones del 90; yo pasaba horas entretenido en la tina del baño: era un placer permanecer en el agua aun no sabiendo nadar -como volviendo a estar en el vientre materno- solo escuchando mi voz y estando fresco, sin conciencia del tiempo. Me encantaba llegar a ponerme arrugadito de tanto humedecer mi piel en la tina, por lo que siempre condicionaba bañarme sólo si era en la tina, tanto así que casi todas las veces que me bañaba lo hacía en la tina del baño, supuestamente solo -luego descubrí que mi mamá me espiaba cada tanto para saber que estaba bien y no me faltaba nada-. Esas vacaciones eternas de sol imperecedero y aire grácil que de cotidiano tenían sus días y sus noches, fueron interrumpidas una de esas noches con un hecho que me trastocó por varios días. El departamento donde vivíamos colindaba con el de Los Bernales, gente muy trabajadora que había montado su fábrica de bolsas en el primer piso del edificio. Se trataba de una pareja de esposos de mediana edad, como mis padres, y sus dos hijos. Uno, Goyito: por el ser el último y varoncito no era de extrañarse que hubiese sido el más engreído y atendido. Y la otra, Raquel: una señorita que siempre ignoré por poseer, ella, esa cualidad de pasar desapercibida durante las horas del día y de hacerse notar verdaderamente poco, pero con ese misterio intrigante que pocos saben manejar sin caer en la altanería y ridiculez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En mis ratos libres y de sosiego mental no había otro pasatiempo que empelotarme con mis juguetes, repasar las tiras de video que mi hermano grababa para mí o, como era en ese momento, sumergirme en la tina de baño como un anfibio hasta quedar agotado y frío; sin embargo, aquella noche del sábado llegó a mi mente tal perturbación que pasado el tiempo solo pude recuperar la calma cuando conocí a una mujer de verdad. Nunca pensé que los ángeles llegaran tocando por la puerta de tu ventana, ni mucho menos, en minifalda y en maquillaje, pero esa noche alguien tocaba la ventana de la cocina con el rostro de suplicio y la mirada avergonzada; mis padres, seres eventualmente comprensibles, abrieron la ventana al reconocerla y comprender de que se trataba de Raquel, la señorita vecina, que entre el suplicio, la mirada cándida y la figura frágil, solo había un travieso deseo por salir a bailar con sus amigos. Aquella voz agitada y tenue, fina y variable, su mirada aún niña y sus frágiles brazos, no hicieron otra cosa que convencer a mis padres en un acto no mayor a 3 minutos de conversación, en la que ella bajó por la ventana de un brinco bello y elegante. Yo, sumergido en la tina de baño, desnudo, con un montón de muñecos de guerra regados por el piso, y con la puerta del baño abierta, pude observar esa escena que quedó grabada en mi mente como otras pocas de mi infancia. Enajenado, me encontraba, observando cada segundo de su cuerpo, su cabello lacio y oscuro como la noche bulliciosa, sus pómulos delgados que desencajaban con su sonrisa traviesa, su oblicuo mentón de animal astuto, sus hombros desnudos como el crepúsculo en la playa, su figura austera y complaciente, esa colectividad mágica y felina, esculpida con total mesura y absoluta soberbia, su mirada rápida y su cuerpo rebelde, desafiando la modorra de la noche, la televisión absurda, la fantasía de la infancia. Sin embargo, mi visión de esa mujer no era de morbo; su extraña figura, antes ignorada, apareció para despertar en mí una curiosidad que permaneció, desde ese entonces, en mi mirada cuando el vacío de una noche, cuando el pandemonio de una fiesta, cuando el aire desolador, cuando la música melancólica, cuando una mujer puede provocar tal admiración limpia y serena.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7580495523281932198-1828847054727986833?l=oreja-azul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oreja-azul.blogspot.com/feeds/1828847054727986833/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7580495523281932198&amp;postID=1828847054727986833&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/1828847054727986833'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/1828847054727986833'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oreja-azul.blogspot.com/2009/03/y-de-repente-en-la-ventana.html' title='Y de repente, en la ventana'/><author><name>Wilmer Avila</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02855723845646594553</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SVybN-jbNkI/AAAAAAAAAaY/jPuUKPQa3ug/S220/Foto_vista_blog.jpeg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SbM2ATocskI/AAAAAAAAAck/lfdbwrXHrWQ/s72-c/angel.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7580495523281932198.post-413080396003814494</id><published>2009-02-13T19:08:00.000-08:00</published><updated>2009-02-13T19:29:19.082-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='personal'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historias'/><title type='text'>El extraño don de la confusión</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5302486891523018482" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 298px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SZY3u-tlDvI/AAAAAAAAAcE/D6TcQd93RuI/s320/confusion-1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;ALGUNA vez debemos haber sentido que lo que hacemos está mal, aunque los momentos sean considerados increíbles, es cierto. El tormento de pensar que lo que hicimos estuvo mal es un virus que nos carcome la conciencia permanentemente, tanto así que al final del día quedamos angustiados, empapados y totalmente desgastados. Una sensación de no saber por dónde vienen las cosas, ni hacia dónde van. Las cosas suceden una tras de otra, sin presiones, sin planeaciones, sin nada que no sea espontaneo y natural, como si alguna vez en el tiempo ambos hubiesen estado destinados a encontrarse. Pero el problema es único y simple: tú tienes tu novio(a), llevas mucho tiempo con él (ella), lo(a) amas -y viceversa-, y todos los ven a ustedes casados pronto, con algunos hijos y un hogar hermoso. Aunque todo parezca una utopía, ambos tienen una relación seria de años, sin embargo en el momento menos imaginado se ha aparecido otro(a) en el camino que agarra todos tus sentimientos y les da vuelta y vueltas sin fin, dejándote el preciado don de la confusión, la ignorancia de todo cuanto sucede, y la nula razón en momentos cuando uno tiene que decir –o sentir-algo. Es irreverente, quizá, hablar de la infidelidad en épocas de amor y aparente calma, pero no acabemos siendo deshonestos con nosotros mismos, se trata de una infidelidad ciega y sin malicia, digamos como la infidelidad de las mujeres (para desprestigiarnos algo, nosotros los hombres), esa infidelidad que acabamos siendo víctimas y victimarios al mismo tiempo, esa en la que nunca pensamos, somos simples títeres del viento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mauro Ponce es apuesto, tiene el pelo rizado y los ojos bien pronunciados, una tímida barba cuelga de sus mejillas como una cama destendida, y su cuerpo se planta en cada lugar como un roble de fortaleza intacta. Lisseth Napán es frágil y hermosa, dulce y con una vocecilla que provoca en cualquiera un comportamiento paternal, tiene la piel canela y una sonrisa extensa y contagiosa, provocativa y enternecedora. Mauro coincide con Lisseth en el gusto por el merengue, las películas dramáticas, y el café matutino. Todas las tardes bajan al comedor de la empresa a almorzar junto a Lucy, Melisa y David. A Mauro le hubiese gustado ser profesor, como Lisseth, si no fuese por su padre que de adolescente le intrigaba con la idea de elegir la profesión de abogado. Sin embargo, ambos conversan, se escuchan, se ríen y se miran. Lisseth es una profesora sensible, siempre alegre y de buen carácter, te explica las cosas tan sencillas como a un niño, te cuida y te aconseja como una sabia madre, y te reconoce cuando algo bueno has hecho. Al comienzo Mauro pensó que se trataba de una habilidad adquirida por el oficio de la maestría, pero bastó conocer a su mamá para darse cuenta de que esa sencillez, carisma y donosura estaban en sus genes. Lisseth no es baja, ni exuberante, mas bien, sencilla y recatada, compleja y, a veces, exagerada. Tiene ese don de decir las cosas importantes en el momento exacto, con las palabras correctas y en un tono que no sonroja a nadie. Por otro lado Mauro es de aquellas personas con las que alguien puede sentirse seguro de hablar. Mientras Lisseth es frágil, Mauro es robusto y, a veces, malgeniado, pocas veces malcriado. Lisseth habla por teléfono con su novio todas las noches. Ambos trabajan hasta tarde y apenas tienen tiempo de verse algunos días. Pasan los días, y el tiempo ha hecho una cosa difícil de definir con palabras lo que sucede entre Mauro y Lisseth. No es amistad, ni amor lo que une a esta pareja de humanos que tienen la triste realidad de no saber que desean uno del otro. Quizá, ambos sientan ese entusiasmo y pasión de sentirse querido y correspondido de una manera sepultada a varios metros bajo tierra de su memoria. Quizá, sea una ilusión alegre y pasajera de haber encontrado a alguien con quien conversar y sentirse a gusto con su compañía. Quizá, sea un amor extraño, furtivo, sensacional y explosivo, que en cualquier momento no le importe las consecuencias y se atreva a erupcionar. Mauro y Lisseth saben que ambos hacen mal sintiendo lo que sienten. Lisseth comprende en sus momentos que conversa con ella misma, el amor que siente por su novio y que quizá sea el tiempo que pasa con uno y el alejamiento que siente por el otro, lo que motiva a vivir esa sensación inexplicable. Mauro sabe que enamorarse no es una cosa que se planea, pero no sabe que mientras más a lado de ella está, más surge la sensación de sentir que el amor lo puede todo y que al final del camino puede ver la imagen de Lisseth y él abrazados en el jardín de su casa. Ambos no quieren herirse mutuamente, se necesitan, y en sus mentes se desean a un extremo incontrolable. Nunca se han besado, sin embargo sus labios se pertenecen, así lo piensan, y de esa manera se alejan, conscientes que las cosas no son prácticas, y que el tiempo puede esclarecer algunas dudas al respecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;Agradecimientos especiales a la Srta. Lisseth Napán,&lt;br /&gt;una persona muy buena, sencilla e increíble.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SZY3u-tlDvI/AAAAAAAAAcE/D6TcQd93RuI/s1600-h/confusion-1.jpg"&gt;&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7580495523281932198-413080396003814494?l=oreja-azul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oreja-azul.blogspot.com/feeds/413080396003814494/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7580495523281932198&amp;postID=413080396003814494&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/413080396003814494'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/413080396003814494'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oreja-azul.blogspot.com/2009/02/el-extrano-don-de-la-confusion.html' title='El extraño don de la confusión'/><author><name>Wilmer Avila</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02855723845646594553</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SVybN-jbNkI/AAAAAAAAAaY/jPuUKPQa3ug/S220/Foto_vista_blog.jpeg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SZY3u-tlDvI/AAAAAAAAAcE/D6TcQd93RuI/s72-c/confusion-1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7580495523281932198.post-8636557390278092908</id><published>2009-01-31T08:38:00.000-08:00</published><updated>2009-01-31T09:06:45.461-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='light'/><title type='text'>La Novela Perfecta</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SYSAg2Vl6eI/AAAAAAAAAb8/18mZ_lVtTSs/s1600-h/catalina_y_sebastian_05.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5297500363524794850" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 220px; CURSOR: hand; HEIGHT: 272px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SYSAg2Vl6eI/AAAAAAAAAb8/18mZ_lVtTSs/s320/catalina_y_sebastian_05.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Te dicen que me han visto con otra. En una clara señal de impaciencia me preguntas si te he sido infiel. No le vas con rodeos, ni utilizas algún tipo de eufemismo, me lanzas la pregunta como una certera bala en la sien. Tu pregunta me deja perplejo, congelado, y comienzo a pensar en quién podría haberte dicho eso, de dónde sacan esas patochadas, qué gente para más cizañera y entrometida. Me quedo callado pensando en la situación, me parece cómica. Justo ese día llegué tarde a la cita porque me pararon el carro por cambiar de carril dónde no se podía; pienso que cuando algo me sale mal es porque lo que se viene va a ser peor, así que me preparo para lo que sigue. Tú atribuyes esa divagación como una confirmación de que te he sido infiel. Yo te pregunto de dónde sacas esas cosas. Mientras indago en tu rostro desconfiado las razones de tu pregunta, al costado tuyo pasa la hermana de Saúl, mi amigo, y me quedo mirándola para saber si es en realidad ella. Tú me miras con odio y por poco me sueltas una bofetada, me dices que estoy mirando a otra estando tú presente, que cómo seré cuando no estás, que es verdad lo que te han dicho, que soy un gran conquistador, un descarado, y yo me pregunto en mi cabeza, si a las justas tú me haces caso cómo diantres voy a poder entrarle a otra mujer; soy tan torpe para congeniar con una mujer que cuando te dije que me gustabas me lancé sobre tus labios para evitar que me dijeses que no. Tú me dices que lo nuestro ha pasado a ser cosa de pura apariencia pero que entre nosotros se ha acabado el amor, de que yo soy el culpable de haber socavado la relación con mi frialdad y desfachatez. &lt;em&gt;“Pero, mi amor”&lt;/em&gt;, te digo, &lt;em&gt;“yo te quiero”&lt;/em&gt;. Tú me dices que debo amarte, que se quiere a una mascota, que se quiere un pan, o cualquier otra cosa insignificante. Me concentro e intento sacar a relucir todo mi repertorio tele-novelesco que tengo en mente, pero apenas hablo me salen puras letras de canciones conocidas: &lt;em&gt;“Por tocar tu piel lo doy todo en el mundo, me rindo a tus pies, me siento vagabundo”, “no hay cielo que cubra todo lo que siento por ti”&lt;/em&gt;. Entonces me arrodillo suplicando perdón, qué extraño, no sé qué hice. Finalmente siento que debo ser sincero y hablar con el corazón: &lt;em&gt;“Sabes que tú eres…”&lt;/em&gt;, mi discurso es interrumpido por el sonido de mi celular, veo el celular, en la pantalla aparece el nombre de “la otra”. Recuerdo que ayer “la otra” estaba jugando con mi celular, qué ocurrente pienso. Pero “la otra” no es más que una amiga con la que hablamos bacán y nos vacilamos, sanamente claro está. &lt;em&gt;“Aló… Estoy ocupado, te llamo luego ok?”&lt;/em&gt; le contesto rápidamente. Tú te pones iracunda, me dices que segura era la otra, y es cierto, pero no es lo que te imaginas, o sea, es una amiga, nada más. Te levantas de la mesa, sales del restaurante corriendo y pienso qué trágico y de novela sería que te atropellara una &lt;em&gt;combi&lt;/em&gt; (*) y que luego perdieses la memoria de algunos minutos atrás. Me pregunto si soy perverso o idiota. Sin embargo es una combi la que se para frente tuyo y te subes rauda y agresiva. Me apena de que te hayas ido, tenía a las justas para pagar la cuenta. Pago la cuenta renegando y me subo al carro. Estoy molesto, molestísimo por la forma en la que alguien puede hacer problemas por nada, me pregunto por qué esa naturaleza orate de algunas mujeres, pero por otro lado me siento bien de que hayamos peleado, puedo darme algunas libertades, me acurruco en el asiento y prendo un cigarrillo, en el espejo retrovisor veo tu imagen, me miras con una ceja inclinada y las fosas nasales como a punto de erupcionar. Giro violentamente entre asustado y sorprendido, el cigarro cae en mi entrepierna, salto en el asiento, me golpeo la cabeza, una señora me mira desde la acera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pongo primera, y arranco en dirección al Negro-negro, bar situado en los oscuros de la plaza San Martín, hace mucho tiempo que no bebo un buen pisco. Una combi se me adelanta súbitamente, &lt;em&gt;“estos cojudos se han confabulado contigo”&lt;/em&gt;, pienso. El celular suena nuevamente. “La otra”. &lt;em&gt;“¡¡¡¿Estas por la plaza San Martin?!!!”&lt;/em&gt; le pregunto asombrado, y me pongo a pensar en las coincidencias de la vida. &lt;em&gt;“Justo estaba hiendo para allá, nos vemos ahí, llego en 10 minutos”&lt;/em&gt; le confirmo, pienso que necesito alguien a quién contarle mis penas y frustraciones del amor. Estaciono el carro en un pasaje cerca a la plaza, le juego un sencillo a un hombre para que me cuide el carro: &lt;em&gt;“Pierda cuidado”&lt;/em&gt; me dice, yo le creo. En la plaza alguien me recibe por atrás, emito un pequeño alarido. &lt;em&gt;“Qué poco varonil sonó eso”&lt;/em&gt; me dice, nos reímos. &lt;em&gt;“¿Cómo estaaaaaaás?”&lt;/em&gt; me dice, alargando la “a” y sosteniéndome por el hombro, levemente baja sus brazos rodeándome los míos. &lt;em&gt;“Un poco mal, he tenido una pelea con mi enamorada, tu sabes”&lt;/em&gt; le explico a la vez que mi mirada se queda clavada en su formidable escote casi perceptible desde la luna. &lt;em&gt;“Qué te parece si vamos a tomar algo” &lt;/em&gt;le pregunto. Ella juega a decir que no, que lo está pensando un poco, la entiendo. &lt;em&gt;“Ok, vamos, para que me cuentes tus penas”&lt;/em&gt; finalmente se ríe pícaramente. Tiene el cabello lacio, la figura delicada, y la voz dulce, pero sobretodo tiene ese grandioso y amable triangulo que me vuelve vulnerable, esa parte de adelante de la cual quiero ser el comandante, Calamaro suena bien, a veces. Bebemos un par, no creo que hayan sido más de tres. Salimos a la calle nuevamente, ella me tiene sujeto del brazo y yo la miro de reojo, me parece atractiva, siempre me pareció atractiva solo que esta vez tengo el valor para decírselo. &lt;em&gt;“¿Vamos a tu carro?”&lt;/em&gt; me pregunta. &lt;em&gt;“Acepto la invitación”&lt;/em&gt; le respondo mirándole los pechos, es imposible hablar con ella sin que sus pechos se entrometan en la conversación. &lt;em&gt;“Hagamos una carrera hasta el carro”&lt;/em&gt; me dice con una carita de niña dulce y tierna, &lt;em&gt;“si ganas, hago lo que tú quieras”&lt;/em&gt; prosigue apretándose el busto y haciéndolo más irresistible, me siento un perro en pleno experimento de estímulo-respuesta. &lt;em&gt;“Me agrada esa idea, te parece a la voz de tres… una, dos, y… ¡tres!”&lt;/em&gt; y corro como si estuviera en los 100 metros planos, solo que estos son del placer. Pienso que no hay mejor estímulo en el deporte que algo como esto, nuestros deportistas nos traerían más medallas, nuestros futbolistas irían al mundial. Salto la acera como una gacela, más bien como un simio rabioso, y cruzo la calle como una bala. De pronto, no sé en qué momento, siento que soy sacado de mi ruta abruptamente. Quedo 15 segundos sin tocar el suelo, 15 segundos sin sentir nada más que el silencio y una sensación de no tener control. Luego de ese tiempo me siento caer y ser arremetido por golpes incesantes. Al final quedo con el pantalón hecho trizas, parte de mi trasero mira desconcertado al cielo, sudoroso de sangre, mi brazo izquierdo no lo encuentro en ninguna parte de mi cerebro, poco a poco voy sintiendo bulla y cacareos a mi alrededor, alcanzo a ver una cabeza que me mira al revés, me pregunta si estoy bien, &lt;em&gt;“¿Ah?”&lt;/em&gt; contesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el hospital todos me acompañan, mis papás, mi hermano mayor, por supuesto tú, y “la otra”. Ambas están a un extremo de la otra. “La otra” lleva vestida una blusa naranja muy distinta a la que llevaba puesta hace un rato, y ahí es cuando me doy cuenta de que ya es otro día. &lt;em&gt;“Sé que me merezco estar donde estoy: postrado en una cama quejosa, entumecido y maloliente” &lt;/em&gt;pienso en mi interior. En el momento menos pensado todos se van y me encuentro solo, un poco triste, minusválido, desamparado, cómo quisiera que estés a mi lado y me cuides. Los 4 días siguientes no te vuelvo a ver, pregunto por ti y me dicen la verdad: &lt;em&gt;“No te quiere ver para nada, hijito, vino para saber solo si estabas vivo”&lt;/em&gt;. La verdad es dura, pero necesaria, a veces. Ese mismo día me dieron de alta con mil limitaciones de por medio. El carro que me atropelló se dio a la fuga, yo quedé con fracturas muy graves en la cadera, el brazo izquierdo dislocado, y mis nalgas no podían dar el menor roce con algo, me pusieron una almohadilla de algodón en el asiento; de esa manera tenía que andar por algún tiempo, me sentía muy mal. A la semana, cuando ya no usaba la almohadilla en las nalgas, te fui a visitar a tu casa. Tu mamá me atendió, me dijo que no estabas, que habías salido hace un par de horas. No te llamé porque pensé que te encontraría en tu casa, al ver que no estabas, regresé a la mía, sentí que tu madre sentía lástima por mí cuando cerraba la puerta, me la imaginé llorando por su yerno favorito. Al dar la vuelta a la esquina te vi junto a ese “tu amiguito” que venían caminando, conversando muy placenteros; sentí tanta rabia de que ese cretino te estuviese asediando a penas se enteró de nuestra discusión que pensé en esconderme detrás de la esquina y doblar justo cuando ustedes pasaran, de tal manera que le propinaba un certero golpe en la tibia. Calculé el tiempo necesario y aparecí con fuerza para darle en el justo de su exangüe canilla. Una motocicleta me arroyó sin medida, yo caí a un costado de la vereda, con el cuerpo inclinado y el cuello retorcido. Mientras tú me auxiliabas pensé: &lt;em&gt;“tengo escribir esta novela”&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;(*) Vehículo pequeño y ligero que sirve para el transporte público. Se caracteriza por extralimitarse con la capacidad de pasajeros y atropellar uno que otro aciago peatón.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7580495523281932198-8636557390278092908?l=oreja-azul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oreja-azul.blogspot.com/feeds/8636557390278092908/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7580495523281932198&amp;postID=8636557390278092908&amp;isPopup=true' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/8636557390278092908'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/8636557390278092908'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oreja-azul.blogspot.com/2009/01/la-novela-perfecta.html' title='La Novela Perfecta'/><author><name>Wilmer Avila</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02855723845646594553</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SVybN-jbNkI/AAAAAAAAAaY/jPuUKPQa3ug/S220/Foto_vista_blog.jpeg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SYSAg2Vl6eI/AAAAAAAAAb8/18mZ_lVtTSs/s72-c/catalina_y_sebastian_05.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7580495523281932198.post-582449287277781996</id><published>2009-01-27T07:21:00.000-08:00</published><updated>2009-01-27T07:49:32.670-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historias'/><title type='text'>'El Sabueso' sin pudor</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SX8suZhDiQI/AAAAAAAAAb0/IWNJvImfDNw/s1600-h/sabueso.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5296000862446127362" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 213px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SX8suZhDiQI/AAAAAAAAAb0/IWNJvImfDNw/s320/sabueso.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Pocos amigos son realmente singulares como el viejo sabueso, Pedro Solar. Bordea el metro ochenta (aun encorvado), tiene el cabello largo, ojos tristes y un caminar pausado y taciturno; es calmado al hablar pero ríe sin pudor haciéndose reconocer a metros de distancia; le exaspera la banalidad y frivolidad de cómo se torna el mundo, aunque es devoto de las buenas fiestas. ‘El Sabueso’, como le decimos por su andar aparentemente torpe, su entristecer cotidiano, y su repentino estallido de risa, es una persona ya trastabillada por los años, compartió 4 años a lado de Lorena, y ahora vive solo en una vieja quinta de La Victoria con un perro y algunos pericotes. El sabueso se levanta tarde, al sonido del camión de la basura, enciende la radio y entona melodías ochenteras al tiempo de que saca a la calle la basura compuesta por restos de chifa, verduras, y cascaras de frutas lánguidas. Prende un cigarro, agita su camisa en el aire como dejando en el aire los malos recuerdos de ayer, se cubre el pecho seco y brilloso, y sale a comprar algunas cosas para el almuerzo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sabueso es algo desinteresado y espera de la vida lo que ella le pueda dar, no exige demasiado, solo requiere de comida, amigos y algo que no se atreve a aceptar de forma consciente: el regreso de Lorena. Los amigos que tiene son sus amigos porque están con él no porque tenga dinero o abundancia, sino porque simplemente él da un cariño fraterno y desinteresado, como él mismo. No recuerdo otro momento en el que vi a ‘El Sabueso’ tan entregado a ese cariño formidable y desinteresado que cuando vivió con Lorena. Ese cariño tupido y elocuente, sucedió de forma natural y desinteresada, propia de aquellos tiempos en los que vivían juntos; ese cariño fue convirtiendo su extraño hogar en un lugar ameno y confortable, donde ambos fueron perdiendo las intimidades hasta lograr una conexión física y emocional difícilmente quebrantable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;‘El Sabueso’ se separó de Lorena luego de 4 años de amor ininterrumpido, cuando Lorena decidió irse a vivir a Argentina seducida por una oferta de trabajo nada despreciable, que incluía un auto del año y otros beneficios. ‘El Sabueso’ al contrario de entristecer, comprendió que su forma de vivir, sus planes, y su apariencia, no encajaban con el de los de Lorena, así que, rendido y tolerante, le sonrió y le dijo “búscame cuando quieras, aquí voy a estar”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;‘El Sabueso’ tenía la característica de ser idénticamente igual en todas las facetas de su vida: cuando estaba con sus amigos, cuando andaba con Lorena, cuando hablaba de negocios, cuando discutía con la policía, cuando iba a la playa, cuando jugaba con los sobrinos de ‘El keke’; era un tipo lineal y predecible. Pero frente a esa extraña linealidad, yo sé que él extraña a Lorena, sobre todo en las noches de playa y en lo más hondo de su pudor incontenible. El mar era el único espacio cercano e íntimo donde ambos se reconocían uno al otro, caminaban agarrados de la mano enlazados por un viento bajo y sosegado que no los hacía ascender por los aires, sino que los mantenía en el suelo, al ras de la arena, juntos y serenos. Ambos compartieron tantas cosas como las que no estoy enterado, sin embargo una vez Lorena partió, dejando atrás momentos tan reconocibles como la primera vez juntos. Una noche en la casa de playa, ambos cayeron rendidos al aplazamiento más largo de amor que ambos conocían, se sentaron cada uno a un lado de la cama, y se recostaron con parsimonia encima de ella; parecían cansados, pero era un aletargamiento premeditado; entonces se tocaron en la oscuridad, y fue lo que él ahora llama la “etapa del pudor”, ambos luchaban con una fuerza que explotaba dentro suyos, una tensión sofocante que los aprisionaba de pies a cabeza, ese rato escondieron sus impulsos primitivos, los apaciguaron de manera consciente, y dejaron pintados con chispazos risibles de solemnidad aquel encuentro transitorio de éxtasis descomunal. Con el tiempo éste fue adquiriendo un hábito animal y pronto rutinario y libre, a la luz del día, en la ducha, en el sofá, en la escalera, en una reunión, a principios del mes, en el ocaso, quincena, y en navidad; ningún tiempo desperdiciado por el impulso amatorio de apretujarse las entrañas, confesarse las pasiones y amarse sin censura. Aquella etapa de pudor, en la que ambos se cuidaban de que ninguna parte pudenda quedara a la vista del otro, o que algunas ‘solturas’ se hicieran oíbles, fue haciéndose obsoleta en la medida de que el tiempo pasaba; pronto los cabellos revueltos, el aliento severo, la espalda sudorosa, y todas esas menudencias se atrincheraron en un grupo que no merecía mayor escándalo, fueron dejando de lado poco a poco esa sosa etapa. Cuando yo llegaba de visita resultaba cómico y ejemplar cómo ambos habían establecido ese hogar como un espacio con pocas ataduras y prejuicios, era un pequeño hogar sano y libre, divertido y suelto, agitado y risueño, entrañable y criollo, ambos habían encontrado en el otro la familiaridad con la que uno puede decidir vivir para siempre a lado de otra persona. Sin embargo, las cosas se descarrilaron en algún momento, Lorena partió a tierras gauchas, y Pedro, El Sabueso, se quedó aquí; nunca supe porqué decidió quedarse aquí, pero él lo toma tranquilamente, como sabiendo de que ella volverá algún día y él la esperará en el sillón azul, dormitando, en short y con las piernas abiertas (por el calor), como descansa todas las tardes en su vieja casa después del almuerzo: sin pudor. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7580495523281932198-582449287277781996?l=oreja-azul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oreja-azul.blogspot.com/feeds/582449287277781996/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7580495523281932198&amp;postID=582449287277781996&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/582449287277781996'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/582449287277781996'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oreja-azul.blogspot.com/2009/01/el-sabueso-sin-pudor.html' title='&apos;El Sabueso&apos; sin pudor'/><author><name>Wilmer Avila</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02855723845646594553</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SVybN-jbNkI/AAAAAAAAAaY/jPuUKPQa3ug/S220/Foto_vista_blog.jpeg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SX8suZhDiQI/AAAAAAAAAb0/IWNJvImfDNw/s72-c/sabueso.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7580495523281932198.post-4683565401545206113</id><published>2009-01-09T18:39:00.000-08:00</published><updated>2009-01-09T19:27:11.810-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='personal'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historias'/><title type='text'>Libreta de notas</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SWgQU4D46qI/AAAAAAAAAaw/3LFB76DGB-Y/s1600-h/triste.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5289495713178774178" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 203px; CURSOR: hand; HEIGHT: 245px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SWgQU4D46qI/AAAAAAAAAaw/3LFB76DGB-Y/s320/triste.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;ERAN tres amigas; inseparables en el salón, inquietantes fuera y dentro de clases, un pequeño ejército de palomilladas. Aquel extraño grupo estaba presidido por Irene Corrales, seguido por Ana Bendezú, y ultimado por Rebeca Alegría. Sus travesuras eran cotidianas y comunes; pasaba por hacer escándalo en el rincón del salón, rumorear entre ellas, conocer chicos de otros grados, no ingresar a clases, y otras cosas que lo hacían juntas, ocultándose una de otra. Eran muy inquietas, divertidas, y sumamente simpáticas. Irene Corrales, la líder del grupo, tenía el cabello hermoso, lacio, oscuro, mediano y sumiso; los ojos breves como presumiendo su suficiencia y el cuerpo menudo, bien esculpido. Era serena y pensativa, pero a la vez era la más avezada, sediciosa y urgentemente provocativa. Se sospechaba de ella cuando algún rumor se escuchaba, alguna debacle se aproximaba o algún incidente se daba a la luz. Al no vivir con sus padres, los profesores no la tomaban en cuenta, la desatendían y la reprendían con dureza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Irene, llegó a Lima ese mismo año, días antes de iniciar el periodo escolar. Su mamá había fallecido y desde entonces se inició una depresión medular, una que se alojó callada y pujante en lo más hondo de su alma. Antes de la muerte de su madre su vida transcurría en los senderos de la felicidad a lado de sus padres, corriendo en las pequeñas calles de su pueblo, respirando alegría y recibiendo amor de esa unión aparentemente inquebrantable de sus padres. Su papá, dueño de vastas chacras y desbordantes ganados, era el encargado de sostener aquella pequeña familia conformada por cinco hijas. Cuando su madre quedó en cinta de la sexta niña, no resistió las erosiones del cuerpo y se dejó abandonar al viaje insondable de la muerte, dejando solas a sus seis hijas, a merced del destino. Irene era la tercera de las hermanas y tardó lo suficiente para darse cuenta por propia cuenta de que su madre las había abandonado. Su padre, luego de la muerte de su madre, decidió esparcir sus hijas como si se tratara de semillas que pronto darían frutos. A cada una las cogió un día y las llevó de visita a Lima, la capital. Emocionadas por el viaje, no tuvieron tiempo para darse cuenta de que estaban siendo entregadas al destino de su vida, que las decisiones que tomasen desde entonces marcarían el camino que ellas iban a recorrer. Irene Corrales llegó a la casa de la tía Edelmira Carrión en el mes de Marzo. Edelmira Carrión, prima de su padre, había sido desposada hace no más de 5 años, y el matrimonio resuelto en pleitos e incompatibilidades había sobrevivido como un mal perpetuo y necesario. Edelmira Carrión junto a su esposo se había asentado en una humilde casa en el Agustino, facilitada por uno de sus hermanos para que puedan asentar su hogar y su matrimonio. Edelmira Carrión era una mujer de muy mal carácter, se le veía siempre disgustada, atolondrada, corriendo de un lugar hacia otro, explotando del trabajo de ser madre, de tener que llevar adelante un hogar que pensó sería llevado por ella y su esposo. El marido llegaba solo en las noches, aunque algunas se ausentaba, y esa soledad, acompañada de la sensación de que no podía con todo, hicieron de la señora Edelmira una mujer desquiciada y casi nula en la razón. A ese hogar llegó Irene, como de visita, y se quedó allí, con sus tres mudas de ropas y sus zapatos marrones. El silencio se apoderó de Irene cuando su tía le explicó de que su padre había regresado al pueblo y que ella iba a quedarse a estudiar ahí. No lloró, no se desesperó, hizo que aquellas fuerzas del corazón nunca salieran y se quedaran allí entrelazándose como llamas que hacen lengüetas de fuego que pronto desbordaran a la superficie con una fuerza animal. Donde se evidenció primero su depresión fue, como es razonable, en su desempeño en la escuela. Fue duro ingresar a una escuela de secundaria, con rostros nuevos, con miradas atomizadoras y telescópicas, extrañas e inquietantes. Eso añadido a su inquietante depresión hicieron de aquellas clases en el aula un murmuro de la realidad, sin poder desligar los sueños de la realidad, el pasado del presente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No era extraño ni insalubre que los mayores castigaran a sus hijos como se suele practicar en ámbitos castrenses, pero el remedio a la desobediencia y la altanería se pagaba con castigos físicos severos, que entendían ellos era eficaz, en cuanto a lo generacional y positivo. Edelmira Carrión, angustiada y sin dominio propio, a veces excedía los límites de la enseñanza y reprendía duramente a Irene. Eso no era novedad, pero el día en que Irene tuvo que llevar la libreta de notas a la casa, no supo qué hacer con su cuerpo y aunque en la primaria allá en su pueblo siempre había sido hábil con las matemáticas, ni ella misma entendía que sucedía con sus calificaciones. Las clases parecían ser de otro planeta, al menor chispazo de desconcentración, de regreso se encontraba con un grupo de símbolos extravagantes y desconocidos. A medida que pasaban los días, aquellos símbolos se habían entreverado como la nieve, y tenían proporciones que, a esas alturas, era inimaginable la comprensión para Irene, quien sin pensar en cómo ni cuándo, se había abandonado al letargo de quién espera agonizando. Esa tarde Edelmira Carrión con la mirada enfurecida y con los brazos prestos a andar, se le ocurrió, segura de que la vergüenza era el mejor castigo, colgarle un letrero que decía “soy una burra” en la espalda y mandarla a comprar los panes a tres cuadras de la casa. Irene había crecido, ya no era la niña desvergonzada y desinteresada, además había identificado algo distinto en la mirada de los chicos, por lo que la idea de caminar con aquel letrero era significativamente bochornosa. Edelmira diseñó el cartel con rapidez sobre un pedazo de cartón y le tendió una tira de pabilo que encontró en la mesa. “¡Vaya! a ver si así se le quita lo burra” le dijo. Irene, casi sin salida, alcanzó a ver al otro lado de la calle, donde antes la gente aglutinaba sus basuras, un desorden similar al de una construcción. Corrió despavorida, pasando por alto los gritos de Edelmira, y pensando solo en la idea de esconderse en algún rincón de aquella construcción y abandonarse al inagotable llanto de la infancia perdida. Recordó a su madre, a sus hermanas, la vida pastoril y las pocas urgencias que tenía que pasar; se le vino un baño húmedo de pena, pero se sintió desesperada cuando finalmente Edelmira la sacó de un tirón del brazo y la comenzó a sacudir diciéndole que no lo vuelva a hacer, que no la vuelva a desobedecer de esa manera. “Quién te habrás creído” le resondraba Edelmira al tiempo de que la jaloneaba con los llantos púberes de aquella niña menuda de nombre Irene.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las cosas no mejoraron en la escuela. Irene sentía que los días pasaban y que aquellos símbolos se tornaban enemigos suyos, personajes cada vez más lejanos e impenetrables. Recordó aquella noche que le mostró la libreta de notas a Edelmira, y en vez sentir miedo, desbordada por ese ímpetu infantil de que las cosas son sencillas, decidió adulterar la firma del auxiliar, y presentar notas más nobles. Tardó dos semanas, a lado de Ana y Rebeca, de practicar la firma del auxiliar, encerradas en el cuarto de Rebeca. El segundo bimestre presentó las notas a su tía. La señora Edelmira la miró con algo de alegría, le dio unas palmadas de aprobación y siguió en sus asuntos domésticos. Y así transcurrió el año, sin mayor preocupación. Un día de noviembre Irene despertó de la cama de alegría. Había soñado que su madre había vuelto a casa junto a sus hermanas. Preguntó por su padre pero no obtuvo respuesta. Entonces decidió irse de regreso a su pueblo, sola, por su propia y furtiva cuenta. Pensó en la forma de huir de la casa, de conseguir el dinero para el pasaje, de tomar el carro que la llevaría a su pueblo. Aquella mañana mientras iba camino a la escuela, estuvo tan abstraída pensando en eso que por poco se la lleva un carro y adiós todo lo planeado. Pocos minutos después del recreo, en plena clase, al borde de un grito, estalló en júbilo. Tenía un plan para volver a su pueblo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primero de enero era su cumpleaños, le hicieron una pequeña torta, vinieron algunos tíos, pero lo fundamental, le dieron propinas. Con las propinas que recibiera esa noche, se las arreglaría para el pasaje a su pueblo. Solo tenía que esperar el momento de salir, y ese momento llegó el 4 de enero, fecha de entrega de las libretas. Irene fue a recoger su libreta, pero tenía pensado no volver a casa de su tía Edelmira nunca más. Recogió la libreta y no tuvo que ser bruja para adivinar que tenía dos cursos jalados. No le importó, tomó un carro a La Parada donde partían pequeños buses rumbo a su pueblo. Había imaginado su llegada al pueblo, con sus dos hermanas menores recibiéndola en estruendos gritos de euforia y llantos de alegría. Cuando llegó al terminal se dio con la sorpresa de que los buses salían a las 6 de la tarde, era muy temprano para estar ahí. Entonces resolvió en irse a la casa de su tía Ricardina que quedaba a unos minutos de allí. Estuvo conversando todo el momento con su tía, hablaban de aquellas novelas que veían en común: historias románticas de amor con personajes antagónicos y dramas excesivos. La pasaban bien y así transcurría el tiempo. Luego subió al cuarto de su otra tía y ahí se quedó a conversar sin tener más cuidado del tiempo. Cuando vio el reloj ya eran las 6 y no supo qué hacer. Estaba levantándose cuando escuchó unos pasos apolillados que hacían crujir las escaleras. La puerta se abrió, y frente a todos se encontraba la tía Edelmira. Irene tenía el rostro pálido y la sangre paralizada. Edelmira habló con la tía Ricardina, y se llevó de regreso a Irene. No se dijeron ni una sola palabra en el camino, Edelmira ya sabía de las notas en la escuela y para ella eso bastaba. Esa noche Irene durmió callada, el silencio en su mente se dibujó como un puente roto terminado en un abismo. Aquel silencio lúgubre y angustiante terminó por agotarla, y se recostó en ella como un peso paquidérmico en sus ojos, en su alma. A las 5 de la mañana despertó sudando. La angustia de no volver a su pueblo nunca más, y quedarse atrapada en ese hogar, parecían agotarla al extremo de no dejarla dormir. Decidió huir en ese mismo instante, acabar con todo y salir de esa tierra que nunca le perteneció y que al contrario la enfrentó con mezquindad desde el primer momento que llegó. Quiso levantarse pero oyó el sonido horrendo como de un animal que movía la mesa de la sala. Pensó que su tía la iba a matar, pero el sonido se extendió a toda la casa, acompañada de un tenue movimiento que se estremecía por toda la casa como un gran animal que solloza desconsolado. Entendió que era un sismo, se recostó en la cama y espero que todo pasara. “La tierra esta triste igual que yo” pensó. Cuando todo se calmó, Irene se apresuró en recoger algunos vestidos y colocarlos en su mochila. Parecía estar todo listo cuando escuchó un ruido detrás de la puerta. Abrió la puerta; detrás estaba Edelmira y su esposo, ella llevaba su bata blanca y su esposo la sostenía del hombro. Edelmira la miró con preocupación y le dijo a su esposo: “Dale su pasaje, se va a su pueblo”.&lt;br /&gt;&lt;p align="right"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;En honor a mi madre: luchadora&lt;br /&gt;incansable y de corazón áureo.&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7580495523281932198-4683565401545206113?l=oreja-azul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oreja-azul.blogspot.com/feeds/4683565401545206113/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7580495523281932198&amp;postID=4683565401545206113&amp;isPopup=true' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/4683565401545206113'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/4683565401545206113'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oreja-azul.blogspot.com/2009/01/libreta-de-notas.html' title='Libreta de notas'/><author><name>Wilmer Avila</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02855723845646594553</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SVybN-jbNkI/AAAAAAAAAaY/jPuUKPQa3ug/S220/Foto_vista_blog.jpeg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SWgQU4D46qI/AAAAAAAAAaw/3LFB76DGB-Y/s72-c/triste.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7580495523281932198.post-5786691955985785895</id><published>2009-01-01T02:20:00.000-08:00</published><updated>2009-01-01T02:23:09.516-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='personal'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historias'/><title type='text'>Por más amargo que parezca</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SVyZZmdedDI/AAAAAAAAAaQ/sDxBPdp_vb4/s1600-h/livgrosafruit.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5286268727726076978" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 239px; CURSOR: hand; HEIGHT: 211px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SVyZZmdedDI/AAAAAAAAAaQ/sDxBPdp_vb4/s320/livgrosafruit.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Hola, ¿bailamos? – a pesar de la bulla, mi voz sonó muy grave para mi gusto.&lt;br /&gt;- No, disculpa, no bailo con desconocidos – contestó ella luego de mirarme con una mirada pícara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*****&lt;br /&gt;Ruth, Álvaro, su esposo, Mariel y yo. Cuatro personas, dos parejas. Mariel es una persona agradable, pero demasiada buena onda para mi gusto; su optimismo exagerado, a veces huachafo, me embriaga a tal punto de asentir por pura cortesía todo lo que me dice; sus ojos, a menudo, desorbitados y frenéticos impiden que podamos conversar tranquilamente. Esa noche, de una chica de oficina, alegre aunque recatada, pero siempre enérgica, pasó a ser una mujer demasiado llamativa para salir a algún lugar a bailar. No llevaba sus anteojos (y creo que ese era el problema para que me hablara tan cercanamente sin modular el volumen de su voz), el pelo lo tenía suelto, traía una suerte de blusa turquesa recortado por el lado de la cintura, ambos cortes llegaban como flechas al ombligo haciendo de este parte importante del atuendo, además siguiendo el ombligo hacia arriba yacía una ranura que se extendía en forma de uve con extrema irreverencia, dejando la incómoda sensación de tener que agachar la mirada cuando hablabas con ella; aquél escote era una cosa abrupta y podríamos haber conversado de aquel toda la noche, si no fuese por su frenesí que te llevaba de un lugar a otro, de un extremo al vacío, y de la nada abajo, saltando de temas y volviendo al inicio, llevándote a bailar y luego hablarte al oído como si estuvieses fuera del local.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mariel es una persona agradable, es decir, suele a veces contagiarte de ese entusiasmo avasallador con que toma las cosas, pero a veces, también, suele exasperar su desbordante ímpetu y delirio mental. Esa noche, cumpleaños de Álvaro, salimos los cuatro a una discoteca del viejo Barranco. Ruth y su esposo, Álvaro, coincidían (extraña costumbre que me hacía pensar hasta que punto eran humanos) en ir a una discoteca, alentados por la efervescencia de Mariel. Bueno, por fin estábamos en el local, mi consideración de ser una noche tranquila, casual y amena, se vio interrumpida cuando Mariel comenzó a arrearnos a bailar a todos como si fuera la última noche de nuestras vidas. Siempre pensé que considerar cada minuto como el último de nuestras vidas era necesario para llevar una vida plena, pero lo de Mariel escapaba de esa lógica, correr a la pista de baile con los brazos agitados y las piernas amortiguadas no me parecía algo interesante y menos al lado de Mariel. Al comienzo pensé en bailar como siempre lo hago, medianamente rítmico con algo de gracia, pero el escándalo rítmico de Mariel hacía de nosotros una pareja antagónica, un contraste embarazoso, parecíamos, exagerando un poco, una mujer salida del penal Santa Mónica, y un cura tímido y mojigato (porque hay de los otros). Había comenzado a arrepentirme de venir y no sé si se notara en mi rostro pero los movimientos atolondrados de Mariel acabaron por fatigarme. Álvaro y Ruth bailaban al compás unísono de una melodía colombiana, se les notaba contentos, sincronizados, ni uno hacía algo que sobrepasara al otro ni el otro se desmedía en lo mínimo, era un cálculo matemático de movimientos, un modelo físico perfecto, era la muestra de que llevaban años bailando juntos, me imagino. Mariel comprendió mis urgencias hipócritas de ir al baño, ella se sentó casi a regañadientes, pero con el propósito de tomar impulso para la siguiente ronda. “No demores, voy a tomar algo” terminó ahuyentándome. Me escurrí entre los bailantes, alcancé los servicios higiénicos casi agonizando. Necesitaba darle un rumbo nuevo a esa noche, me resistía a ser la pareja de Mariel. Por un lado me sentía comprometido por tener que acompañar a Mariel, pero por otro me decía a mí mismo que ese compromiso me lo había creado yo, que estaba bien que hayamos salido en pareja pero eso no me encadenaba a tener que acompañar a Mariel toda la noche. Ambos, sencillamente, no congeniábamos; ella era demasiado para mí. Pensé en regresar a la mesa y decirle a Mariel que me sentía mal y que me tenía que ir. Era lo más sincero que podía hacer así que salí de ese intermedio que es el baño rumbo a la mesa donde estábamos ubicados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*****&lt;br /&gt;Mis pupilas se dilataron, el cuerpo se me paralizó por completo, y mi mirada quedó retenida en ese asiento, en ese torso, en esa caída del cabello, en esos hombros desnudos. Me acerqué por inercia saboreando cada ángulo que se abría a medida que la rodeaba lentamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hola, ¿bailamos? – a pesar de la bulla, mi voz sonó muy grave para mi gusto.&lt;br /&gt;- No, disculpa, no bailo con desconocidos – contestó ella luego de mirarme con una mirada pícara.&lt;br /&gt;-Me llamo Wilmer, pensé en que podíamos bailar- le contesté casi automáticamente al oído.&lt;br /&gt;-La verdad es que estoy cansada- me devolvió el mensaje con la sonrisa congelada y su mirada traviesa y a la vez disforzada.&lt;br /&gt;-No es que sea insistente pero creo que estamos destinados a bailar esta pieza- respondí colocándome en el umbral de la huachafería.&lt;br /&gt;-Si estamos destinados a bailar tendría que suceder algo extraordinario que demuestre nuestra predisposición a bailar- me siguió el hilo, picó el anzuelo, el juego había terminado, cedería finalmente a mi brazo estrechado.&lt;br /&gt;-No es la primera vez que bailamos esta canción- su sonrisa llegó a explosionar, la tomé de las manos, pensé en ella desde la última vez que la vi, nuestra extraña relación cercana, nuestras conversaciones plagadas de histrionismo, su sonrisa contagiosa, y sobre todo mi poco valor para decirle que me interesaba. Nos mantuvimos alejados cerca de dos meses, espacio en el que ambos dejamos el trabajo que teníamos en común y nos emprendimos en trabajos distintos. Elizabeth era una mujer interesante por donde se le viera, tenía esa virtud de contestarte a la inmediatez con tanta gracia como picardía. Su increíble mirada, su voz suave pero decidida, su gracia, repito, su increíble gracia. Aunque lo que me sacaba de lugar, era ese extraño coqueteo salpicado de ternura, esos gestos de dominio tejidos con su pronta fragilidad, su carácter y su desfachatez. Elizabeth había llegado ahí con tres amigas, yo había llegado con Mariel. Sí, recordé que Mariel quizá estaba esperándome, aunque lo más probable era que su hiperactividad la hayan empujado a bailar con alguien, y todo eso pasó tan rápido que ahora estaba bailando con Elizabeth, platicando de lo más lindo, divirtiéndome cuando menos me lo imaginaba, en un apartado de la realidad con una persona que había perdido contacto, pero que su aspecto frágil combinado con su autosuficiencia hacían de ella una figura exquisita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esos momentos me vinieron unos cólicos insoportables, el estomago se me retorcía, y mi cara no tardó en evidenciar mi malestar. Al parecer era verdad el cuento que le iba a lanzar a Mariel: me sentía tan mal que tenía que irme. No sé si fueron los tragos que bebí, o la lasaña de las ocho, que habían hecho algún efecto en mi poco respetado estómago. “Elizabeth, me siento mal” le reafirmé lo que mi rostro pálido ya se lo había dicho. Elizabeth comprendió mi bochornoso malestar y me acompañó a tomar un taxi. Salimos del local, Elizabeth estaba encadenada a mi brazo derecho. Ambos subimos al taxi, y desde la ventana con el rostro sudoroso y algo colorado alcancé a ver una mirada de furia, de desprecio, de odio, de repulsión. Mariel estaba afuera del local parada en la esquina, con un cigarro, la mirada de acero y aquella blusa turquesa con el escote molesto. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7580495523281932198-5786691955985785895?l=oreja-azul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oreja-azul.blogspot.com/feeds/5786691955985785895/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7580495523281932198&amp;postID=5786691955985785895&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/5786691955985785895'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/5786691955985785895'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oreja-azul.blogspot.com/2009/01/por-ms-amargo-que-parezca.html' title='Por más amargo que parezca'/><author><name>Wilmer Avila</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02855723845646594553</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SVybN-jbNkI/AAAAAAAAAaY/jPuUKPQa3ug/S220/Foto_vista_blog.jpeg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SVyZZmdedDI/AAAAAAAAAaQ/sDxBPdp_vb4/s72-c/livgrosafruit.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7580495523281932198.post-5307742896781463100</id><published>2008-12-25T18:09:00.000-08:00</published><updated>2008-12-25T19:41:27.056-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='personal'/><title type='text'>Ficcionario</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SVQ9Kbx7GRI/AAAAAAAAAZo/bIt8W__LGy0/s1600-h/mosquito.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5283915512277571858" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 217px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SVQ9Kbx7GRI/AAAAAAAAAZo/bIt8W__LGy0/s320/mosquito.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La ficción es el mundo aquél donde el escritor volca toda su inventiva y crea mundos paralelos con personajes increíbles y sentimientos extraños; tal es su minuciosa descripción que a menudo nos hace dudar de lo que es realidad o ficción. Hace poco se estrenó en formato 3D la película "Viaje al centro de la tierra", un film que es la traslación de la magnífica novela de Verne a una historia actual de poco impacto en el público a no ser por lo snob que suena el término 3D; sin embargo, hubo una parte que me llamó la atención al momento de verla; cuando el sismólogo Trevor Anderson (Brendan Fraser) descubre que el lugar donde se encontraba era exactamente igual a la locación que Verne hacía énfasis con un detallado esfuerzo. Cosas como esas, ponen a pensar hasta que punto la ficción puede resultar en algo ciertamente verdadero; si es que en realidad existen tales descripciones en alguna parte del planeta, debajo de ella, encima, quién sabe. Esas bondades solo podemos dejarla a grandes como Verne, y en parte es mejor darle el beneficio de la duda que limitarnos a decir que no es posible. Las grandes novelas siempre nos han dejado sembrado esa extraña duda y curiosidad por saber de dónde sacaron esos elementos que se entretejen de manera exacta y natural para dar en fruto una obra de magistral envergadura. En tierras peruanas algunos meses atrás el tema de la ficción y la realidad se manoseó "tanto" con la historia de Bayly y el actor Diego Bertie (involucrado "íntimamente" en todo un capítulo de su primer éxito literario "No se lo digas a nadie") que la resaca de que hasta qué punto es cierto todo lo que se dijo en el libro sigue aún vigente. ¿Realidad o ficción? Dejémoslo ahí por el momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Entomología forense&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace unos días, en Finlandia se capturó a un "presunto" delincuente gracias a la ayuda de un mosquito. El ADN de la sangre succionada por el mosquito encontrado en el coche permitió a la policía capturar al sospechoso. El auto había sido robado días atrás y no se tenía noticias de su paradero, ni de ningún responsable. El auto fue encontrado por los policías días después de su robo y fue registrado con tal minuciosidad que llegaron a dar con un mosquito, el cual fue separado para el análisis respectivo en el laboratorio. El caso puede registrarse dentro de lo que se conoce como "entomología forense", una suerte de estudio que se hacen a los mosquitos para determinar, por ejemplo, cuanto tiempo de muerto tiene una persona, o en el caso de la policía, para determinar a quién pertenece el ADN encontrado. Como en Finlandia existe lo que se conoce como ficha genética con información del ADN de las personas, es fácil realizar las comparaciones para dar con un presunto asesino, delincuente o violador. Este es un caso que en estas partes del planeta suelen conocerse como "curiosidades" o un tipo extraño de procedimientos policiales, sin embargo es un ejemplo claro de que la realidad muchas veces supera la ficción. Este tipo de casos sui generis son los que alimentan las tramas más enredadas y orgásmicas de la literatura moderna, con sus hiperbólicas excentrecidades y sus incalculables curiosidades. Cosas como éstas hay un montón y sirven para nutrir ese inmenso mundo que hay para compartir, para entretener, para distraer, o en el mejor de los casos, enseñar.&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Acercar la ficción a la realidad, jugar con ellas, tener dominio y al mismo tiempo dejarse llevar por sus mareas que te embriagan y atrapan: son gruesas formas de intervención del escritor en un mundo donde la realidad resulta chica y la ficción un apartado dudoso.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7580495523281932198-5307742896781463100?l=oreja-azul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oreja-azul.blogspot.com/feeds/5307742896781463100/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7580495523281932198&amp;postID=5307742896781463100&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/5307742896781463100'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/5307742896781463100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oreja-azul.blogspot.com/2008/12/ficcionario.html' title='Ficcionario'/><author><name>Wilmer Avila</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02855723845646594553</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SVybN-jbNkI/AAAAAAAAAaY/jPuUKPQa3ug/S220/Foto_vista_blog.jpeg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SVQ9Kbx7GRI/AAAAAAAAAZo/bIt8W__LGy0/s72-c/mosquito.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7580495523281932198.post-4922086688984309442</id><published>2008-12-16T19:23:00.000-08:00</published><updated>2008-12-17T13:41:23.749-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='personal'/><title type='text'>La desgracia de mi cuerpo</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SUhxGehZfYI/AAAAAAAAAZI/bkZ54aXtCj0/s1600-h/000aaamujer_sensual_45_1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5280594919178206594" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 284px; CURSOR: hand; HEIGHT: 217px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SUhxGehZfYI/AAAAAAAAAZI/bkZ54aXtCj0/s320/000aaamujer_sensual_45_1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Nunca conocí su destino. En mi mente solo quedaron grabados la inmejorable figura de sus glúteos y sus decorosos y bien situados senos. Nunca la llegué a conocer a fondo, en el sentido de saber en qué pensaba, cuáles eran sus sueños, sus miedos, sus limitaciones, etc. Solo llegué a conocer de ella la superficie de sus palabras, sus frases chispeantes y desafiantes giradas en torno al barullo de lo populoso e intrascendente. De la niña de obesidad asolapada pasó a ser la muchachota de las piernas de acero, la de los brazos firmes y brillosos, la de los hombros desnudos y la espalda coqueta, la de las caderas pendencieras, la de la cintura de lápiz, la de las delanteras suficientes e independientes, en suma, en una mujer deseable por todos los lados que se les viera (balcones, puertas y paraderos). De la mocosa quisquillosa y movediza, atenta y risueña (a caso sus años más inteligentes), pasó a ser la adicta a los amigos mayores, a las suntuosidades, a las facilidades del mundo, y al incesante juego del arribismo. Por esos años el impacto debió ser duro: saber que todo el mundo comenzaba a verla distinta, no escapar a ninguna mirada, no era cuestión diaria. Algunas chicas comenzaban a sentir recelo por su excesiva forma de ser melífica y seductora, pero además en aquellos años del cambio, comenzaron a asomarse aquellos rasgos que en la adultez se asentarían con mayor dramatismo: su incipiente forma de manipular a los chicos, de conseguir favores siendo “linda”, arrojando una que otra frase adulona y cariñosa, pretendiendo ser la chica de todos sin ser tocada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Una cosa es ser una persona con buen cuerpo y otra, ser “solo” un buen cuerpo”. Me decía una amiga, con el prejuicio de una mujer que ha visto a su ex en brazos de una mujer con las medidas y características de una diosa del placer. Y no se equivocaba quizá, porque es fácil reconocer a una mujer que tiene el cuerpo como único valor, y es fácil reconocerla porque efectivamente, es fácil. Valeria era así, tenía todo para mostrar y lo hacía con sapiencia; conocedora vasta de sus atributos sabía cuál era el impacto de sus precauciones: los hombres se le acercaban, algunos toscos, otros elegantes, algunos pesados, otros ingenuos; todas las miradas estaban depositadas en cada esquina de su detallado cuerpo, cada curva era sometida al escrutinio no solo de las miradas lascivas de ellos, las miradas desaprobatorias de ellas y sus poses de censura no se hacían extrañar de igual manera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para escribir sobre Valeria, fue necesidad (como es comprensible) verla detalladamente. Expiar su comportamiento, hurgar sus intenciones, tratar de conjeturar sus sentimientos, sus deseos, sus temores. Una labor sacrificada y difícil pero necesaria, ya que es de muy mal gusto dar con alguien solo revisando los comentarios inoportunos y viscerales de terceros. Entonces, tuve que seguirla, verla, observar sus adicciones, sus relaciones, su familia, etc. Todo se tornaba confuso a medida que Valeria estaba a un metro de mí. No era lo que decía, ni siquiera como actuase, simplemente tenerla enfrente de mí obstaculizaba mi juicio sobremanera. Tenía que cambiar de táctica si es que quería comprender la naturaleza demoniaca de esta mujer, que tan solo con su aroma, me adormecía, me fatigaba, me desesperaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa noche muchos estábamos ya asentados. Yo me encontraba en una esquina conversando con un amigo; había pensado en que era necesario mantenerme a la distancia de Valeria si es que quería observarla con cierto grado de sensatez. Así que la esquina, el lugar menos dado a la luz, era perfecto para tales propósitos. Valeria hizo su ingreso exuberante. Muchos contemplaron su generoso escote al saludarla, sus esbeltas pantorrillas al sentarse, otros (más o menos afortunados) respiraron de su aroma loco al bailar con ella, otros (por no ostentar nada) se resignaron a su mirada indiferente, y otros (a estas alturas con los pelos de punta) no pudieron dominar su simplicidad al hablar. Valeria era desde los años en que era adolescente (y todo se había ubicado en sus lugares respectivos) el imaginario sexual de la multitud. Su sonrisa barata y su caminar llamativo eran imágenes (por qué no decirlo) que se convertían en películas, en escenas morbosas, en ficción desmejorada. Valeria siempre estuvo rodeada de hombres que tenían cierto poder sobre los demás. O eran los pendencieros del quinto de media, o eran los señores con plata los que la buscaban. Ellos la hacían sentir segura, la protegían de aquello que creía era “eternamente importante”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El poder y el dinero, los vicios y las pomposidades, fueron todo aquello que le dio una extraña forma de ser feliz pero que a la vez la hicieron tan desdichada, y eso no es una gran novedad o misterio resuelto. Tan obscenamente manipulada, usada, maltratada. ¿Era una desgracia ser tan irresistiblemente deseable para Valeria? Sus caderas anchas, sus muslos recios, sus ojos claros, su boca seductora ¿Eran los culpables del destino de su personalidad? Mujeres exquisitas y despampanantes, vacías y ordinarias, pueden tener cosas en común, como el engaño, el resentimiento, la inseguridad, el odio, y esto añadido al limitado pensar que el poder lo es todo, hacen de personas como Valeria tan irresistiblemente ricas.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7580495523281932198-4922086688984309442?l=oreja-azul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oreja-azul.blogspot.com/feeds/4922086688984309442/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7580495523281932198&amp;postID=4922086688984309442&amp;isPopup=true' title='13 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/4922086688984309442'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/4922086688984309442'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oreja-azul.blogspot.com/2008/12/la-desgracia-de-mi-cuerpo.html' title='La desgracia de mi cuerpo'/><author><name>Wilmer Avila</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02855723845646594553</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SVybN-jbNkI/AAAAAAAAAaY/jPuUKPQa3ug/S220/Foto_vista_blog.jpeg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SUhxGehZfYI/AAAAAAAAAZI/bkZ54aXtCj0/s72-c/000aaamujer_sensual_45_1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7580495523281932198.post-1025461453375738227</id><published>2008-11-02T15:53:00.000-08:00</published><updated>2008-12-17T14:05:15.999-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='personal'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historias'/><title type='text'>tres tristes tiempos</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SQ5B7LxfUgI/AAAAAAAAAYo/nMoTwZzy8rs/s1600-h/el+amor+de+tu+vida.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5264217499471139330" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 276px; CURSOR: hand; HEIGHT: 273px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SQ5B7LxfUgI/AAAAAAAAAYo/nMoTwZzy8rs/s320/el+amor+de+tu+vida.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Esta es la historia de mi amor por Carmen. Tres tiempos distintos, el único amor, el que compartimos, el que vivimos, aunque el destino juegue perversamente con sus actores, hay una cosa que nunca murió, y esa es nuestra historia:&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Sí, mi capitana (9 años) &lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Carmen vive a tan sólo dos casas de la mía. Es la niña más linda del vecindario y no conozco otra niña que juegue con el ambiente como lo hace ella: el sol le da color a su entrañable sonrisa, el aire le da forma a sus rubios cabellos, el suelo pone límite a su desbordante encanto; todo lo que ella hace parece estar guiado por la gracia de Dios, sabe mucho de juegos y juraría que siento un cariño inexplicable por ella. Las puertas de las casas están siempre abiertas para todos del vecindario. Carmen es muy querida por mi mamá, como no tengo hermana mi mamá la trata como su hija. Carmen se aparece como todos los días a la tres, después del almuerzo; a veces cuando sus papás por algún motivo salen, ella viene a casa a almorzar con nosotros, pero en las horas que dura el almuerzo nos la pasamos riendo, cantando nuestras hazañas y sonriendo nuestras aventuras, la comida se enfría y mi mamá se molesta. A veces los frejoles son molestos, los tomates insípidos y la sopa abundante en verduras, es ahí cuando disimulamos bien el secreto de guardar en los bolsillos todas las cosas que nos disgustan para luego tirarlas en el parque, lejos del descubrimiento y castigo de mi mamá. Juguemos a que somos navegantes, marineros, tenemos una caja grande de la refrigeradora que compró su mamá el otro día, y el patio de arriba todito para nosotros con todas las cosas inservibles que la gente del vecindario tiene ahí amontonado, pero que para nosotros son nuestras más grandes herramientas para nuestras más inverosímiles aventuras. Ella es la capitana y yo el marinero, no sé dónde vimos alguna vez a una capitana y un marinero pero yo me debo a mi capitana y estoy para cumplir cada una de sus órdenes. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Tan cerca a ti (14 años)&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Carmen tiene muchos amigos, tantos amigos como los que no conozco y a los que solo veo de reojo, con la esquinilla de los ojos y con mucho recelo. Seguimos haciendo la tarea juntos, cenando en su casa y conversando hasta tarde en su puerta o escuchando música en su walkman. Los días en el colegio son geniales, nos la pasamos bromeándonos, ella siempre sabe el disparate que se me va a ocurrir y yo la cosa que la hará estallar en carcajadas. Tiene una rebeldía que a veces me asusta, a veces me dice cosas que no entiendo y tiene las palabras justas para cada entredicho. Hemos salido al teatro con la maestra de Lengua y Literatura, a un asilo de ancianos, y uno que otro museo, raras veces habíamos salido juntos, pero en cada uno de ellos nos divertimos mucho. La he visto reír y sonreír durante toda mi vida, y la he acompañado en sus momentos más tristes, cuando sus papás peleaban y ella se sentía más sola y menos querida que nunca; siempre la he acompañado, siempre estuve con ella. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;El accidente (26 años)&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Carmen luego del colegio se tuvo que mudar de casa. Éramos ya adolescentes y cuando la abracé para despedirnos tuve ganas de llorar pero no lo hice, ella tampoco. Pero la abracé muy fuerte, tan fuerte que no la quería soltar jamás, como queriendo impedir su alejamiento en ese minuto de emoción extrema. Le prometí llamarla y lo hice. Nos vimos unos cuantos fines de semana. Yo la visitaba y ella a mí, pero luego cada uno comenzó a enrumbar sus propios proyectos. Yo comencé a estudiar periodismo y ella enfermería. En el colegio me di cuenta que vivía enamorado de mi mejor amiga pero nunca tuve ni el valor ni la seguridad de decírselo. Me enamoré todos los días que vivimos, desde pequeños hasta la adolescencia, pero luego ella se mudó, yo dejé de verla por un buen tiempo, cada uno comenzó a dedicarse a sus cosas y nos distanciamos por casi 4 años, tiempo en el que solo la fui a ver cuando su papá falleció. Tiempo después me enteré de que tenía un novio. Me sentí extraño, no porque ella tuviese un enamorado, porque ella ya los había tenido en el colegio y yo los había conocido, sino porque de este tipo decía estar muy enamorada y que lo quería mucho, y él a ella, y que él era futbolista, pero no sólo futbolista, también estaba a punto de graduarse de abogado, mezcla extraordinaria, pensé con ironía. Además ella había comenzado a vivir con él en una casa por Pueblo Libre, todo según me decía se acercaba al compromiso, que su mamá lo conocía, que todo les iba muy bien. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Pienso que una persona puede ser el amor de tu vida cuando te das cuenta qué feliz eres cuando ella lo es, y qué triste cuando la pena la acecha. Pero no solo eso. Sino también cuando comparten toda una vida, cuando hay una conexión más que física, cuando la amistad queda chica y cuando alguna vez en su cumpleaños después de tanto tiempo de no verse, ambos se quedaron mirando por largo trecho, conectados de alma y mente.&lt;/strong&gt; Ella siempre te había dicho que la camisa azul era la que te hacía el chico más churro del mundo, y esa vez tu habías ido a su casa con una camisa azul impecable, con los ojos brillosos y claros, con tu sonrisa chueca y tu porte de marino, como decía ella, y habían quedado mirándose, reconociéndose el uno al otro, mirándose de alma a alma, y sentían que haber estado separados por tanto tiempo había sido una lisura del destino, que Dios los había puesto en el mismo camino desde de la infancia, y aunque los había distanciado por algún tiempo, era ese momento la voluntad de Él para que nunca volvieran a alejarse. &lt;strong&gt;Y el amor es tan confuso que a veces uno no sabe el momento pero sí la persona, y está dispuesto a esperar&lt;/strong&gt;, esperar todo el tiempo que sea posible, aunque a veces este no tenga existencia en este mundo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Siempre pensé que ella era la persona de mi vida. En los tiempos del colegio viví enamorado de ella, luego nos distanciamos. Yo me enamoré de una chica de la universidad, pero nunca encontré ni la afinidad intelectual, ni la conexión emocional, ni el despertar sexual que tenía Carmen en mí. Ella era todo en mí, y cada una de las chicas con las que traté de hacer vida, siempre fueron siendo eliminadas en mi mente al tiempo que mi inconsciente las comparaba con Carmen, el amor de mi vida y de mis vidas. Así me fui deshaciendo del ilusorio amor de ellas y recordando con amor su sonrisa, su compañía, su mirada y sus palabras. Cuando supe que ella estaba comprometida con el futbolista, se me hizo un nudo en la garganta, como si alguien me hubiese ajustado la corbata a tal extremo de ahogarme, y solo atiné a llamarla y verificar si era cierto, y en el peor de los casos felicitarla. Ella contestó el teléfono con un alegre “aló”, me invitó a su casa, a conocer a su novio, a conocer su felicidad, aquella que, pensé yo, yo no era parte. "No puedo este sábado, tengo una ceremonia por el arribo del embajador de Italia". Le dije. En realidad, no quería saber mucho de su felicidad, porque no la sentía mía, quizá mi egoísmo no me dejó ver que la persona que estaba del otro lado del teléfono, era el amor de mi vida, &lt;strong&gt;y que el mundo da espacio para el amor en los momentos menos pensados, y que el amor solo es verdadero cuando se comparte&lt;/strong&gt;, cuando se tiene a uno al costado, cuando se es un amigo por el resto de tus días. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Días después de haber conversado con Carmen, el novio viajó a Tarapoto a disputar un partido con el equipo al que pertenecía. Carmen lo acompañó aprovechando unos días libres en el hospital. Ya en Tarapoto el equipo se hospedó en un hotel cerca al estadio. El partido lo perdieron 5-0 y algunos jugadores esa noche salieron a distraerse, incluido el novio. Salieron a hurtadillas del comando técnico y por supuesto de Carmen. El mequetrefe del novio, bebió de más, y junto a otros jugadores realizaron una visita por lugares extraños, preferidos por hombres solos y de apariencia vacía, apoyados por el alcohol se revolcaron con prostitutas y amanecieron en su embriaguez con ellas. Alguien presenció los flirteos en el local de las meretrices y tomó algunas fotos, fotos que llegaron perversamente a manos de Carmen. &lt;strong&gt;La suciedad con que se traiciona a alguien es solo vista por escasos minutos para dar cuenta de su veracidad, y en esos momentos Carmen se sintió la mujer más imperfecta del mundo, la cosa más absurda y estúpida.&lt;/strong&gt; &lt;strong&gt;Tembló de miedo más que de ira, soltó una lágrima de sufrimiento, y solo quiso desaparecer.&lt;/strong&gt; Salió del hotel entre llantos, con la mirada perdida, el mundo se le hacía tan oscuro, tan cruel, tan inhumano, tan mentiroso. La gente parecía saberlo todo, todos parecían saber su situación, todos parecían tan cómplices de todo, tan apañadores, tan permisibles, tan traidores. &lt;strong&gt;Cruzó la pista y tomó un taxi al terminal para tomar el primer bus hacia Lima, en busca de los brazos de una madre, de un amigo, de alguien en quien creer.&lt;/strong&gt; Compró el primer boleto hacia Lima y sin consciencia de dónde estaba se sentó en el asiento de la ventana y se echó a llorar, no quiso mirar a la ventana, quiso que el carro se esfumara de ese lugar cuanto antes, que cuanto antes olvidara todo, hubiese gustado desmayar pero la desesperación de la realidad no la dejaba descansar, la agobiaba y la tenía acurrucada en llanto en el asiento de atrás, sin alma, despojada de amor, traicionada. &lt;strong&gt;Dormir, despertar, ser otra, sin recuerdos, sin nada.&lt;/strong&gt; El bus encendió el motor y con él el alma de Carmen se ahogó en lágrimas, arrastrando cada minuto al silencio, al frío, al calor, al sueño, a la nada. De pronto los brazos de un hombre la estremecieron. Tres hombres en pistola gritaban reclamando dinero y todas las pertenencias de los pasajeros, aquel que se resistiera sería matado, así de simple. El bus se encontraba a un lado de la carretera, casi al extremo, uno de los hombres la sostenía de los brazos a ella, y los otros tenían reducido al chofer. La justicia de la vida se deshace de grandes tempestades pero a veces no discrimina el bueno del malo, el inocente del culpable, el amor del odio, y en ese momento en el bus se sintió un huracán que vino de la parte de atrás del bus. Todos volaron como ropa tirada al aire, incluidos los ladrones. El bus se desbarrancó a un abismo y de él no quedó ningún sobreviviente, ni el amor, ni el odio, ni el perdón, ni el rencor. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La noticia llegó a mí de la manera más ponzoñosa para mi corazón. Alguien me llamó al celular a las 5 de la mañana y me dijo que Carmen había sufrido un accidente. Llamé a la agencia, nadie me dio razón. Pensé que todo era una broma, que estaba medio dormido para ser verdad, pero en el corazón algo me decía que a Carmen le había sucedido algo malo. Al mediodía nos dieron la terrible noticia de que el bus donde viajaba Carmen se había desbarrancado y que no había heridos, todos habían fallecido. Pensé en ella, su voz, su rostro, su compañía, y en ese momento todo se me vino abajo, sentí nauseas, mi corazón se estrujó y un fuerte dolor de cabeza se apoderó de mí. Fui al baño de la agencia, casi balanceándome llegué al lavadero y abrí la llave, un fuerte chorro de agua golpeó mis manos. Salpiqué una gran ola de agua en mi rostro, y toda mi cabeza quedó mojada, bebí agua en un inútil intento por calmarme, agarré un poco de papel y me sequé el rostro con tanta fuerza que sentí algo de ardor en mis mejillas, luego aun mareado me dirigí al inodoro y me senté, lloré, lloré, y lloré, no recuerdo más. Aunque el amor no tenga existencia en el tiempo, siempre estuvo volando, siempre nos amamos, siempre respiramos de ese dulce amor de jóvenes. Su tierna alma e inigualable amor fueron desde siempre el motivo de estar vivo, y aunque nunca me despedí de ella, el recuerdo de su voz, las lágrimas de su tristeza, la sonrisa de su alma, y todas las palabras que ella pronunció quedarán marcadas con tinta indeleble de color rojo, con una pluma puntiaguda que memoriza y hace infinito mi amor por ella, Carmen, mi mejor amiga, el amor de mi vida. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7580495523281932198-1025461453375738227?l=oreja-azul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oreja-azul.blogspot.com/feeds/1025461453375738227/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7580495523281932198&amp;postID=1025461453375738227&amp;isPopup=true' title='13 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/1025461453375738227'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/1025461453375738227'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oreja-azul.blogspot.com/2008/11/tres-tristes-tiempos.html' title='tres tristes tiempos'/><author><name>Wilmer Avila</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02855723845646594553</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SVybN-jbNkI/AAAAAAAAAaY/jPuUKPQa3ug/S220/Foto_vista_blog.jpeg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SQ5B7LxfUgI/AAAAAAAAAYo/nMoTwZzy8rs/s72-c/el+amor+de+tu+vida.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7580495523281932198.post-4202394439735319577</id><published>2008-10-05T18:54:00.000-07:00</published><updated>2008-12-17T14:31:38.160-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historias'/><title type='text'>Nunca olvides su belleza</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SOl0KHZrtMI/AAAAAAAAASo/JClqDjqE2gE/s1600-h/abuelo.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5253858157438678210" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SOl0KHZrtMI/AAAAAAAAASo/JClqDjqE2gE/s320/abuelo.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Estoy echado en la camilla pensando en… nada, nada importante, supongo. No tengo nada en las manos, pero comienzo a percibir un olor casi paulatino del otro lado de la cama. Al costado de mi camilla, casi a un metro, un señor de aproximadamente setenta años se acomoda dándome la espalda. Su nombre es el Sr. Robles y cada vez que se levanta para ir al baño puedo verle medio trasero lleno de pelos, caminando a paso lento y con una sonrisa enternecedora. Es gracioso, siempre habla, pero raras veces se le entiende. El Sr. Robles tiene un par de días ahí, se está recuperando de una operación y mientras tanto comparte conmigo la habitación 403 del Hospital 2 de Mayo. Ese hedor debo suponer que es del Sr. Robles; pienso que es una forma extraña de comunicación. A pesar de esto, el Sr. Robles, sin tener que hablar me ha enseñado muchas cosas. Se nota que ha tenido una vida tranquila, siempre dentro de los límites, actuando con prudencia y benevolencia. Su mirada me explica que cuando uno hace las cosas bien, Diosito te recompensa.&lt;p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Su hija viene a visitarlo todos los días. Ella llega más o menos a las 2 de la tarde, revisa que todo esté en orden, que nada le falte y conversa algo con él. Se nota que disfruta atender a su padre, lo mima, lo abraza, le conversa. El Sr. Robles habla con ella y siempre termina haciéndola reír. Me pregunto si el Sr. Robles alguna vez fue payaso o comediante. Tiene siempre una sonrisa para todos aquellos que lo miran. Ahora está conversando con su hija, parece que ella le dice algo serio porque ella se nota rígida, muy triste. Ella empieza a llorar y sus gimoteos llenan toda la habitación. Los quedo mirando y el contraste es inverosímil. Mientras la hija del Sr. Robles rompe en llanto de desesperación, él la mira con absoluta tranquilidad, se queda callado y le permite un abrazo cálido y apaciguador. Algo le dice, la verdad no logro escuchar, pero él siempre es así, muy tranquilo, parece tener el control de todo, supongo que los años le dieron ese dominio total de las situaciones, o quizá sea una suerte de paz espiritual que tenga. Siempre habla en las noches; es un hablar mesurado y coloquial, no se le escucha bien, pero su voz en las noches debe de tener algún efecto arrullador porque nunca logro estar despierto para saber que hace después de hablar en solitario. Ahora su hija está igual de tranquila como él, conversan, se ríen, ella lo abraza, él le da un beso en la frente.&lt;p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Al día siguiente me levanto, no puedo doblar bien mi cuello, pero en la puerta veo venir al Sr. Robles, está sonriendo y camina lento, muy lento. Son las 9 de la mañana y todo en el hospital suena celestial. Siento que puede ser un paso al cielo, un puente al infinito mundo celestial, un preludio al encuentro con Dios. El Sr. Robles se detiene al costado de mi cama, me mira con ternura y me dice: &lt;em&gt;“Vengo del jardín y allá afuera hace un lindo día, seguro tu podrás pasear allá mañana. Nunca olvides su belleza”&lt;/em&gt;. Le doy los buenos días, me froto bien los ojos, y hago un estiramiento con una sonrisa de respuesta. En la tarde llega su hija. Verla feliz la hace increíblemente hermosa, tiene el cabello rojizo, los ojos grandes y una sonrisa que sale del corazón. Lleva puesto una blusa rosada y un caminar mesurado, es fácil entender que es la hija del Sr. Robles. Me hace una venia acompañada de una fácil sonrisa y luego abraza a su padre. Se dicen algo, ella se ríe. El resto de la tarde el Sr. Robles lo pasa con su hija. A mí, han venido a visitarme mi mamá, mi papá y mi mejor amigo, Carlitos. Carlitos me pone al día en todas las cosas del colegio, me cuenta que Juan se ha declarado a Pamela y que ella resolvió en decirle que sus papás no quieren que ella tenga enamorado. Me lo cuenta cuando mis papás han salido a comprar unas pastillas. Me dice que la hija del Sr. Robles es muy guapa y que le va a sacar su correo. Yo le digo que es muy linda pero es mucho mayor que nosotros. Me dice que no le importa, que su primo Pedro, que tiene nuestra edad, tiene su novia de 20 años y que andan de la mano por la calle, como si nada. Mis papás llegan y me recuerdan que mi intervención está programada para dentro de un rato. Yo les respondo: &lt;em&gt;“No tengo nada que hacer hoy; no tengo ningún inconveniente en que me operen”&lt;/em&gt;. Ellos se ríen, al parecer el Sr. Robles parece haberlo escuchado y también ríe. Me siento feliz por tener a mis papás, a mi mejor amigo, y al Sr. Robles que me ha enseñado a tener una actitud positiva siempre, a sonreír y hacer bromas aún cuando dos enfermeros vienen a recogerme en otra camilla para llevarme a la sala de operaciones. Me sacan de la habitación y me logro despedir del Sr. Robles con un movimiento en la mano, él me mira con una sonrisa y me devuelve el saludo. Luego de 5 minutos el doctor me dice cuente hasta 10. Yo le hago caso: “Uno, dos, tr-e-s, c-u-a…”&lt;p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Despierto mirando hacia el techo, mi visión aún no es clara pero si no me equivoco estoy en mi habitación, en mi camilla. Siento un pequeño dolor en la espalda, mejor no me muevo. Giro mi cabeza a la izquierda y mi mamá está arrecostada en el asiento del costado, parece dormida. Al fin se despierta. &lt;em&gt;“Hola mamá. ¿Todo salió bien?”&lt;/em&gt; le pregunto, aun con el desconcierto de quien ha dormido por años. &lt;em&gt;“Todo salió bien, mi amor, todo está bien” &lt;/em&gt;me responde. Sin embargo no me siento así, siento que algo salió mal, que no me siento bien por algo, que en la operación algo ocurrió, algo que me perturba, un vacío incontenible, un silencio inentendible, un aire sobrante. La camilla del Sr. Robles está vacía, sus cosas no están como de costumbre, su cama desordenada ahora luce plana, limpia, triste. Mi mamá me mira y su mirada me confirma lo que sospecho. Me aferro a mi pecho y lloro con una fuerza incontenible, son horas de llanto necesario, es un tiempo indispensable para recordarlo y entender bien las cosas, entender que él siempre estuvo sonriendo, haciendo bromas, hablando, teniendo una actitud de optimismo y alegría que todos deberíamos tener. Al fin entiendo de que esas horas que he pasado llorando tienen que acabar y cambiar de estado, sonreír y llenar de alegría el mundo que él ha dejado, recordarlo sonreír y… sonreír. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A los 2 días me dan de alta; camino lentamente como asegurando mis primeros pasos después de un largo tiempo de haber estado postrado en esa camilla. Camino al final del pasillo y la luz empapa mis mejillas, mi cabello, mis ojos. Afuera, un árbol gigante sirve de colador de algunos rayos de luz, y da protección al hermoso jardín del que el Sr. Robles me habló. Era el jardín más hermoso que había visto en toda mi vida, quizá haya visto jardines mejor decorados y provistos de más variadas plantas y flores, pero su belleza interna siempre había pasado desapercibida, ahora podía ver la verdadera belleza que tiene ese jardín, su energía interna, sus calidez implícita, su ternura infinita, su espectacular belleza y grandeza. El Sr. Robles me enseñó a ver la verdadera belleza que tienen todas las cosas, y yo le agradezco infinitamente; ahora nada es nimio, nada es irrelevante, difícil, insignificante, despreciable. Ahora que algo malo me sucede -alguna persona o alguna situación- solo hago en mi memoria al Sr. Robles con su bata celeste, su trasero gracioso que se asoma con recelo, su mirada tierna, su sonrisa de ángel, y sus bellas y únicas palabras que le entendí: &lt;em&gt;“Vengo del jardín y allá afuera hace un lindo día, seguro tu podrás pasear allá mañana. Nunca olvides su belleza”.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7580495523281932198-4202394439735319577?l=oreja-azul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oreja-azul.blogspot.com/feeds/4202394439735319577/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7580495523281932198&amp;postID=4202394439735319577&amp;isPopup=true' title='22 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/4202394439735319577'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/4202394439735319577'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oreja-azul.blogspot.com/2008/10/nunca-olvides-su-belleza.html' title='Nunca olvides su belleza'/><author><name>Wilmer Avila</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02855723845646594553</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SVybN-jbNkI/AAAAAAAAAaY/jPuUKPQa3ug/S220/Foto_vista_blog.jpeg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SOl0KHZrtMI/AAAAAAAAASo/JClqDjqE2gE/s72-c/abuelo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>22</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7580495523281932198.post-3599813547724395740</id><published>2008-09-25T10:19:00.000-07:00</published><updated>2008-09-25T11:13:47.978-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Blog'/><title type='text'>Consideraciones</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SNvUJOCBTCI/AAAAAAAAASg/PrssVULGYUo/s1600-h/meme.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5250023045480926242" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SNvUJOCBTCI/AAAAAAAAASg/PrssVULGYUo/s320/meme.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;El fin de este blog es compartir con nosotros mismos (es decir todos los que tienen la oportunidad de visitar este sitio) nuestras propias vivencias y sacar algún provecho de ellas. Cuando empiezas escribir en tu respectiva bitácora personal encuentras momentos en las que piensas que estás siendo demasiado indiscreto contigo mismo, que estás soltando mucha soga, que estas hablando de cuestiones intímamente personales y que no sabes cuál será el impacto en el futuro de aquellas confesiones. Esta muy bien que &lt;em&gt;el escribir &lt;/em&gt;represente para muchos un fin lúdico y de entretenimiento para sus lectores; pero muchos, a los que conozco virtualmente, escriben porque sienten que al escribir van dejando atrás esas presiones, que se van quitando de encima un gran peso, que están desechando una carga sentimental, o están escribiendo un recuerdo muy bonito y peculiar. Esa motivación catárquica es la que conlleva a que muchos escribamos sin pensar en cuáles serán las consecuencias, sólo con el afán de entregarnos en un pedazo de papel o una pantalla de colores, las cuáles, más tarde, podremos verlas como personas sentadas desde la butaca de un cine, o como una persona que lee un libro de un autor desconocido. No obstante, muchas veces hemos sentido de que hubieron cosas que no debimos escribir, porque los escribimos en momentos volubles, o porque estábamos equivocados en esos momentos. Eso es parte de la vida. Cuestionarnos las decisiones es algo que sucede a menudo, y no hay porqué sentirse mal por eso. Escribir es muy bello en el sentido de que puedes hacer las cosas muy entretenidas, personales o juiciosas; pero en cada una de ellas, por más inventiva y/o alucinación que tengamos, vamos dejando huellas de nuestras experiencias y más íntimos deseos y frustraciones. Es por eso que escribí sobre el "cobrador de combi": por lo hablado hasta el momento. Así que agradezco sus recomendaciones, pero este no es un blog personal (en el fondo lo es, como todo lo que escribimos) como para odiarme o entenderme a mí. La intención del blog es agarrar una idea y hacerle girar sobre ella una serie de contextos que involucren una temática de la qué hablar. Por lo tanto muchas gracias por sus comentarios, resultó muy gracioso involucrarme con ustedes de esa manera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por lo dicho, escriban sus sugerencias al blog, acerca de lo que ven, oyen o hacen, y si tanto es el roche, prometo seguir con la "primera persona". Compartir para mí es primordial en estos medios de comunicación que se difunden con velocidad de gacela, y por eso agradezco a dos amigas blogeras que hayan compartido conmigo un &lt;span style="font-size:130%;"&gt;"meme"&lt;/span&gt;. En este caso me autoexcluyo de las cuestiones personales, pero sí quisiera compartir los obsequios hechos por &lt;strong&gt;&lt;a href="http://esqsantanosoy.blogspot.com/"&gt;Milagros&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;&lt;a href="http://decarterasyotrasnueces.blogspot.com/"&gt;Mapo&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;. Gracias a ustedes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- &lt;a href="http://esqsantanosoy.blogspot.com/"&gt;&lt;strong&gt;Es que Santa no soy!&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;: &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Milagritos del Cielo&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, no hay necesidad de agregar incisos a su vida, todo está relatado con absoluta gracia y libertad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- &lt;a href="http://decarterasyotrasnueces.blogspot.com/"&gt;&lt;strong&gt;De Carteras y otras Nueces&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;: &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Mapo&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, es una blogger vivaz y entendida. Madre, y eso la hace superior a cualquier otra mujer; tiene el amor natural que fluye en cada escrito que nos entrega.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A golpe de bala, he decidido compartir con ustedes &lt;span style="font-size:130%;"&gt;5&lt;/span&gt; blogs de los más condimentados y extravagantemente buenos, que siempre los leo y visito. Estos son los blogs que, por su contenido y esfuerzo, considero como los más destacados. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://xtiancs.blogspot.com/"&gt;http://xtiancs.blogspot.com/&lt;/a&gt; &lt;strong&gt;Christian Chininin &lt;/strong&gt;(Lima - Perú)&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://dondestaspaz-soleil.blogspot.com/"&gt;http://dondestaspaz-soleil.blogspot.com/&lt;/a&gt; &lt;strong&gt;Soleil&lt;/strong&gt; (Miami - USA)&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://miplumadecristal.blogspot.com/"&gt;http://miplumadecristal.blogspot.com/&lt;/a&gt; &lt;strong&gt;María &lt;/strong&gt;(España)&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://reflejoinquieto.blogspot.com/"&gt;http://reflejoinquieto.blogspot.com/&lt;/a&gt; &lt;strong&gt;Chio&lt;/strong&gt; (Lima - Perú)&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://psimago.blogspot.com/"&gt;http://psimago.blogspot.com/&lt;/a&gt; &lt;strong&gt;Patricia&lt;/strong&gt; (Indonesia)&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Gracias a ustedes por compartir en &lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Oreja Azul&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; y hasta la próxima visita.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7580495523281932198-3599813547724395740?l=oreja-azul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oreja-azul.blogspot.com/feeds/3599813547724395740/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7580495523281932198&amp;postID=3599813547724395740&amp;isPopup=true' title='22 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/3599813547724395740'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/3599813547724395740'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oreja-azul.blogspot.com/2008/09/consideraciones.html' title='Consideraciones'/><author><name>Wilmer Avila</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02855723845646594553</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SVybN-jbNkI/AAAAAAAAAaY/jPuUKPQa3ug/S220/Foto_vista_blog.jpeg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SNvUJOCBTCI/AAAAAAAAASg/PrssVULGYUo/s72-c/meme.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>22</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7580495523281932198.post-5536677025295162889</id><published>2008-09-19T16:51:00.000-07:00</published><updated>2008-09-19T17:11:13.049-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historias'/><title type='text'>COBRADOR DE COMBI</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SNQ9FD1vj0I/AAAAAAAAASM/jXjPNBhgPJg/s1600-h/cobrador+combi.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5247886622932832066" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SNQ9FD1vj0I/AAAAAAAAASM/jXjPNBhgPJg/s320/cobrador+combi.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Terminamos la ruta de los viernes. Eran ya pasadas las 11 de la noche. Habíamos hecho una carrera frenética por terminar la última ruta de los viernes. Ahí nos encontrábamos Juan, el chofer, Giancarlo, primo de Juan, y yo, el cobrador &lt;span style="color:#ffffff;"&gt;(*)&lt;/span&gt;. Estábamos cansados, atestados del caos de la ciudad y de la gente: siempre corriendo, siempre reclamando, siempre haciendo novela por las huevas. Cogimos nuestras cosas a la alocada y nos metimos al bar chicha y putrefacto pero melancólico en ocasiones como éstas. Nos reuníamos ahí desde hace un par de meses atrás y ya se había convertido en un derecho consuetudinario al cual no estábamos exentos por ningún percance que sucediera, no, en ese momento. Un tipo de mucha existencia nos queda mirando del otro lado de la mesa, se acerca y habla con Juan, el chofer. Juan es moreno como la cerveza, tiene la frente y la boca ancha, la barriga como de un oso, y el aliento a lodo; pero es un buen jefe, a pesar de que jode cada vez que no cuadra, por alguna razón, la caja de los pasajes del día, me llevo bien con el negro de marras, y nos divertimos jodiendo en la combi, y nos divertimos después de la combi. Juan no tiene esposa, pero sí hijo, mejor dicho una hija, su nombre es Rosa, igual a su madre, y cómo le jode a Juan que sea así porque cuando se encuentran, los nombres se confunden y el no le tiene el más mínimo respeto a la madre de su hija, le jode que tan rápido haya hecho una vida nueva, con otro hombre, con tanta prisa, sí, la prisa es lo que le jode, aunque nunca hable de eso, porque justamente le jode, pero ya llevo con él más de un mes tomando y sé cuáles son sus angustias, por lo menos después de la primera ronda de cervezas. Mientras Juan habla con este tipo flacucho y viejo, Giancarlo (primo menor de Juan) y yo nos enjugamos las primeras chelas de la noche. “El transporte público son una mierda” me dice. “Lo son, pero de esa mierda estamos acá. Uno trabaja para comer, este negocio no es el más prestigioso de la ciudad pero se gana pues compare, la gente te paga, ahí está el dinero, hacer otra cosa es perder plata. La gente tiene necesidades, si nos preocupáramos por cómo vive la gente, nuestros bolsillos estarían llenos de moco.” Le contesto. En eso suena mi teléfono. Es mi enamorada, me pide que vaya a verla porque ha tenido un problema con sus papás. Le digo que estoy cuadrando las cuentas con Juan y que es probable que demore un poco. Juan, quién acabó de hablar con el sujeto del otro lado de la mesa, me hace un grito estruendoso, mordaz y susceptible a todo el local, incluso al teléfono. “Dónde estás” se oye del otro lado del teléfono. No se me ocurre otra cosa que decir que estamos afuera de la casa de Juan, cuadrando las cuentas. “Mira, mi amor, espérame 30 minutos, ya voy para allá, ok, cuidate mucho, un beso” le contesto casi saliendo del local. Se despide un poco triste y me entristece también su voz. Prometo terminar esa ronda con Juan y Giancarlo y salir volando en taxi para su casa. Calculo que debo estar por allá a las 12:30, no creo más con el taxi y la corta distancia que queda su casa. Me siento y los muchachos le dan unas enjuagadas a su boca con cerveza mientras me lanzan sendas burlas por la marcación. La marcación viene a ser la comunicación que establece tu enamorada para saber que estás haciendo, dónde estás, si tienes algo que contarle, o simplemente para ser escuchadas.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Terminamos de hablar de tontería y media, no hay otra cosa que nos haga sentir mejor luego del día que sentarnos a hablar de los chismes de la gente del negocio, sus confidencias, sus amarres, sus peleas, sus vidas. Sin negarlo después, cuando nos encontramos alrededor de una mesa, con unas chelas encima, nuestras mentes se abren a un espectáculo de chismes realmente irónico. Aunque detrás de todo eso se encuentre el deseo de esconder nuestros más íntimos miedos y hacer alarde de nuestros pocos éxitos con sumo histrionismo, el alcohol ayuda en eso. Pero de lo que no se habla al comienzo, brota de forma natural después. Cada uno tiene ciertos fantasmas que merodean sus cabezas y los hacen seres en completo desasosiego. Quizá eso explique nuestra naturaleza gruñona y por lo pronto ladillosa, intransigente y malcriadamente machista. Juan comienza a alardear de que ha conocido a una mujer muy buenota, tiene unas piernazas que lo vuelven loco. “Está bien rica la chola” nos dice. Pero con el transcurso del tiempo y de las cervezas, su discurso comienza a virar a la nostalgia por su hija, él quisiera darle lo mejor, quisiera poder pasar más tiempo con ella, quisiera llamarla por su nombre sin temor a que su madre se incomode por su aspecto obeso y casi indigente. “Yo me muelo el lomo por mi hija carajo” dice con soltura y al parecer ya le cayó mal la chela. “Tranquilo hombre, mañana vas a ver a tu hija” me refiero al día de mañana que en realidad es hoy porque ya son pasadas las 12 de la noche. “No aguanto la cara de $&amp;amp;3# que me pone la $&amp;amp;3# cuando voy a verla. Me repudia, y es recíproco”. Nos quedamos callados. Pasa cerca de una hora más. “Oye Juan, yo te conté de mi flaca. Es lindísima pero hay algo que me fastidia desde hace mucho tiempo” al parecer es mi turno de dar con mis dolencias del alma. El cuerpo lo tengo cansado algo así como las ganas de ir a verla, no por ella, porque la quiero como a nadie, es la única persona cerca que tengo, la cuestión pasa por sus padres, por su casa, por su alfombra en el piso, por su supuesto status de familia acomodada, por su estilo peyorativo de mirarme, por su negación de reconocerme como lo que soy. Lo único que busco es quererla como a nadie pero también busco un espacio en ese restringido espacio acomodado e imaginario que hacen que las personas se comporten de una manera y te miren y te traten de otra manera, a eso le llamo segregación. Ese comportamiento primitivo por no considerar a las personas por su apariencia, por su cabello, por su color, por su escasa fortuna o por su lenguaje popular y menospreciado. Las cosas fluyen de manera natural, las conversaciones (porque son muchas en un mismo tiempo) son un libre mercado, todo se rige por la oferta y la demanda: oferta de rencores y nostalgia, y demanda de cervezas y compañía, quizá cada uno este solo en su propio mundo, quién sabe. Quizá sea tarde ya para ir a casa de mi enamorada, mañana iré a primera hora, no hay lugar a dudas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;(*) Soy un joven cobrador, de combis, valga la redundancia. Me gustaría que me hagan llegar su opinión acerca de mi situación, de mi estereotipo de hombre, de mi tipo de situación. Toqué algunos temas que creo tienen que ver con todos nosotros. La persona que lo relata no importa, pudiste haber nacido en una cuna de oro o haber tenido mi suerte.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="300" height="110"&gt;&lt;param name="movie" value="http://media.imeem.com/m/rtd5A_MNTn/aus=false/"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="wmode" value="transparent"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://media.imeem.com/m/rtd5A_MNTn/aus=false/" type="application/x-shockwave-flash" width="300" height="110" wmode="transparent"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;a href="http://www.imeem.com/people/P6IAJJt/music/Xu_pvGQt/los_fuckin_sombreros_08_que_chucha_blues/"&gt;08. Que Chucha Blues - Los Fuckin Sombreros&lt;/a&gt;&lt;/object&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7580495523281932198-5536677025295162889?l=oreja-azul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oreja-azul.blogspot.com/feeds/5536677025295162889/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7580495523281932198&amp;postID=5536677025295162889&amp;isPopup=true' title='17 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/5536677025295162889'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/5536677025295162889'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oreja-azul.blogspot.com/2008/09/cobrador-de-combi.html' title='COBRADOR DE COMBI'/><author><name>Wilmer Avila</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02855723845646594553</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SVybN-jbNkI/AAAAAAAAAaY/jPuUKPQa3ug/S220/Foto_vista_blog.jpeg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SNQ9FD1vj0I/AAAAAAAAASM/jXjPNBhgPJg/s72-c/cobrador+combi.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>17</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7580495523281932198.post-3964044089639251963</id><published>2008-09-18T13:54:00.000-07:00</published><updated>2008-09-18T15:07:25.796-07:00</updated><title type='text'>Sueño</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SNLQ_G4KH5I/AAAAAAAAASE/LRaa6zSFksI/s1600-h/soÃ±ando.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5247486298436542354" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" height="234" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SNLQ_G4KH5I/AAAAAAAAASE/LRaa6zSFksI/s320/so%C3%B1ando.jpg" width="314" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Estaba nervioso, muy nervioso. Mi pecho hinchado y los hombros rígidos como costal de boxeo. Tú estabas a mi lado, mirabas adelante y nada más que adelante. Me acerqué a ti, y sentí tu calor, tu aroma. Mientras más me acercaba, más te sentía. Esa habitación estaba atestada de gente. Antes de acercarme a ti, la gente estaba caminando y hablando por todos lados, pero una vez que me acerqué a ti las personas comenzaron a desaparecer como unas burbujas de detergente que se rompían en cada segundo que me acercaba a ti. Por fin pude estar lo suficientemente cerca para darme cuenta de que mi pecho iba a explotar en algún momento y solo produje un espasmo de agitación, un suspiro de enajenación, un descuido del alma, una fugaz brisa de amor. Al parecer todo ese halo que envolvía nuestras circunstancias habían esclarecido todo el cuarto donde estábamos. Ahí estabamos nosotros, las sillas de madera, la ventana resplandeciente con un camino de luz y esperanza, el techo muy bajo y níveo, y el silencio de un mundo sin dueño, una coincidencia de mundos extrañamente diferentes, una convivencia de ideales distintos, una tregua de hombres de procedencia desconocida, dos personas que se miran en un descuido del destino y que ven a través de sus ojos el pasado de un amor que aún yace dormido, somnoliento, pero con la fuerza viva, para luchar, para pelear, para no darse por vencido. Un pañuelo se cae al piso, desconozco su dueño. Cae lentamente y mientras hace su viaje gravitacional hacia el suelo nuestros cuerpos se acercan en un viaje abismal que tienen a nuestras cabezas frente a frente, sosteniendo el mismo pañuelo, agachados y con nuestras sonrisas francas que desnudan el verdadero fin de nuestras almas. Nuestras sonrisas por más afán a la gloria que al miedo se encuentran en un beso que no tiene descripción, que no se puede decir qué estuvo involucrado en esa suerte de fenómeno de la naturaleza divino. Sólo hay dos testigos que no tienen que decir nada, solo se ven, se sonríen y todo esta tan callado, tan tranquilo como el mar, como el viento, como el cielo, como todo lo que siento cuando estoy contigo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Lamentablemente cobro consciencia de que estoy soñando, sé que estoy soñando, he pasado tanto tiempo pensando en ti que he quedado dormido. Todo lo que he relatado se ve reflejado en un sueño, un sueño del cual no quiero despertar, un sueño que me angustia el alma de saber su naturaleza y su existencia, un sueño que aminora mi felicidad pero que no impedirá que nos amemos aunque nunca hayamos tirado de la misma cuerda. Quiero dejar la idea de que es un sueño y seguir contigo. Es lo único que me hace sentir bien. Egoísta me digo a mí mismo, aunque no me escuches, pero soy el culpable de que todo esto esté así, con mis frivolidades machistas, con mis arrebatos temerosos, con mis inseguridades de por medio, con todo lo que nunca sucedería en un sueño pero que al parecer éstas están presentes en nuestras vidas. Es un sueño, me odio por ser así. Sé que es un sueño y me aferro a ti, y lo vivo como si fuera la realidad, la realidad de la que escuchamos del otro lado de la puerta, la realidad que se convierte en un sueño voluntariamente y por desgano, por culpa y esmero de nuestras más insalubres pulsiones.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7580495523281932198-3964044089639251963?l=oreja-azul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oreja-azul.blogspot.com/feeds/3964044089639251963/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7580495523281932198&amp;postID=3964044089639251963&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/3964044089639251963'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/3964044089639251963'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oreja-azul.blogspot.com/2008/09/sueo.html' title='Sueño'/><author><name>Wilmer Avila</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02855723845646594553</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SVybN-jbNkI/AAAAAAAAAaY/jPuUKPQa3ug/S220/Foto_vista_blog.jpeg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SNLQ_G4KH5I/AAAAAAAAASE/LRaa6zSFksI/s72-c/so%C3%B1ando.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7580495523281932198.post-1265554014346208618</id><published>2008-09-14T18:02:00.000-07:00</published><updated>2008-09-14T20:47:00.178-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='personal'/><title type='text'>Un lío en mi habitación</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SM3JvGIgY6I/AAAAAAAAAR8/tW7f8q4V_T8/s1600-h/Ipearlsilloo.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5246070951893820322" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 218px; CURSOR: hand; HEIGHT: 181px; TEXT-ALIGN: center" height="191" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SM3JvGIgY6I/AAAAAAAAAR8/tW7f8q4V_T8/s320/Ipearlsilloo.jpg" width="280" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;El último martes llegué bordeando la medianoche. Había estado con dos amigos en un bar por la universidad. Uno era el inconfundible Amer con sus freudianos comentarios, a veces oportunos; y otro, el simiesco y reverentemente gracioso Gerber. Compartíamos divagaciones y sobretodo recomendaciones para que Gerber pueda sorprender en el corazón de una paraqué guapa chica de la universidad. La cuestión era que cada uno tenía sus motivos para estar ahí; Amer saboreaba el resumen juicioso y enriquecedor de su vida sentimental explicándonos la naturaleza migratoria que el había sufrido de ser un muchacho sumamente romántico a un hombre simplista y aplicativo, en el sentido de las cuestiones carnales; Gerber analizaba las posibles acciones que le recomendábamos con minuciosidad y factibilidad para conquistar a la chica guapa que comenté líneas arriba; y yo rebosaba de reminiscencia con el cuerpo pegado a la mesa, el brazo sosteniendo un cigarro, y la vejiga algo atiborrada. En fin, ese día llegué cerca a las doce a mi casa, tenía el aliento a alcohol y el hedor a cigarro, supongo que lo habrán notado las personas con las que me topé, suquiera vagamente. Esos días estaba un poco deprimido y con mucha duda de mí mismo, dudaba de cosas tan imprecisas como inentendibles. Me preguntaba si alguna vez había amado a alguien y si es que esto había sido sentido por la otra persona, la duda de que alguna vez pueda aprender a amar a alguien me embargaba y quizá por eso buscaba a la persona que más amor puedo darle y no sentirme efímeramente rechazado. Introduje la llave en ese espacio oscuro que parecía no tener puerta y la giré con suma audacia. "Hey! bebé, como estás" la salude a ella con eterna dulzura. Me agrada su calor, su sonrisa, y su apoyo incondicional, porque nunca me esperará con una mirada inquisidora, el pie en cascabel y los brazos en jarra, nunca me reclamará nada excepto cariño, abrigo y comida. Se llama Perla pero raras veces la llamo por su nombre, el cariño que le tengo y su inconfudible mirada tierna y silenciosa hacen que utilize el bobalicón tono que utilizas cuando estás frente a un bebé, porque su nombre es Perla pero su gracia hace que la llame de distintas formas: ChiquiBob, muñequita, piraña gorda, bebé, Chiquirica, todos apelativos que los lleva muy conservados a sus 7 años. la cargué con el cuerpo apuntando hacia arriba y le di un beso en la mejilla. Luego la solté y me escolto hasta la cocina, el baño y mi dormitorio, en ese orden. Quiso entrar a mi cuarto pero recordé que días antes cuando estábamos viendo una película ella había saltado a mi pecho y luego de unos minutos echados frente al televisor un insecto incalculable y movedizo había tenido la osadía de picar mi bien esmerado estómago (valga el eufemismo). Entonces cuando ella me miraba con su mirada tierna de permiso yo recordé aquella escena de la pulga y mi estómago y lo lamenté pero a pesar de su mirada tierna y su cola que parecía decirme "vamos, dormiré en el cobertor de tu guitarra" le fui cerrando la puerta con una ligera rapidez para evitar de que su excesivo encanto fluya en mis entrañas de manera antojadiza. Le cerré la puerta y desde adentro le grité "El domingo te baño, bebé, ve a dormir". Sería el domingo en el que la bañaría porque esa semana la tenía copada de asuntos intrascendentes pero absurdamente necesarios.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es domingo, aún, la noche anterior me acosté temprano, más por aburrimiento que por cansancio y por eso que hoy me levante temprano como no es costumbre hacerlo los domingos. Es un día semejante a los de siempre, nublado, friolento, de cielo chato, un poco húmedo, pero allá abajo en la sala me espera una persona que tiene una cita pendiente conmigo. Hace frío, digo, no podría bañarla así, sería inhumano. Me pongo un jean y una camisa a cuadros, adentro le refuerzo con un polo porque hace algo de frío y no quiero contraer un resfriado, eso aumentaría mi depresión. Sin embargo recuerdo que la puedo llevar al veterinario y tercerizar ese trabajo penoso de tener que bañar a Perla con agua fría, además allá tienen agua temperada. Mi hermano ingresa en el relato para decirme que como sé yo que efectivamente la bañaran con agua temperada. Siempre él con su optimismo realista je! Finalmente (luego de desayunar y hacer la rutina de los domingos) la cogo por la barriga y la llevo a darse su baño, además son casi las 12 y ha salido un sol encantador y advenedizo en Lima y no resulta del todo malvado bañarla. Perla conoce el camino asi que entristece. Llegamos. Entramos a la veterinaria, un pequinés olfatea mi pierna y al otro lado un siberiano descansa al pie de un sofa rojo. Converso con la encargada y me dice que me llamarán en media hora para que la recoja. Dejo a Perla en los brazos de la señorita y no puedo dejar de sentir pena por la mirada con la que mira, por el silencio con el que me dice que no me vaya, pero hay momentos que debemos dejar los sentimentalismos y actuar rápida y racionalmente antes de que el corazón cobre riqueza. Hay cosas que son duras pero hay que hacerlas, porque con el tiempo las consecuencias te darán la razón, o porque es mejor que nunca te des cuenta, porque la realidad es más cruel y cruda que lo que queremos que sea, porque conflictos hay en todos lados, desde el Cáucaso hasta en nuestra propias mentes, pasando, obviamente, por si dejar o no a tu perrita de ojos tristes en manos de la veterinaria para que la bañen. Y finalizo como un comentario "Yo pienso que las cosas deben ser un equilibrio entre la razón y el corazón, que ahí radica la sapiencia de las personas, y el verdadero corazón de los hombres. Que las decisiones no se pueden tomar ni fríamente ni con la cabeza ardiendo, que es mejor tomar una pausa y luego ver que pasará". No se hasta cuando seguiré con estos líos internos pero lo que sí sé es que Perla ahora goza de un aroma celestial y ya no tiene las pulgas que impedían que entre a mi habitación. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7580495523281932198-1265554014346208618?l=oreja-azul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oreja-azul.blogspot.com/feeds/1265554014346208618/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7580495523281932198&amp;postID=1265554014346208618&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/1265554014346208618'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/1265554014346208618'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oreja-azul.blogspot.com/2008/09/un-lo-en-mi-habitacin.html' title='Un lío en mi habitación'/><author><name>Wilmer Avila</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02855723845646594553</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SVybN-jbNkI/AAAAAAAAAaY/jPuUKPQa3ug/S220/Foto_vista_blog.jpeg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SM3JvGIgY6I/AAAAAAAAAR8/tW7f8q4V_T8/s72-c/Ipearlsilloo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7580495523281932198.post-7085187150909328073</id><published>2008-09-09T09:52:00.000-07:00</published><updated>2008-09-09T10:38:30.660-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historias'/><title type='text'>Castillo de barro</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SMazXnSwE7I/AAAAAAAAARw/hfS9Pli3NsA/s1600-h/castillo+blog.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5244076034385515442" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SMazXnSwE7I/AAAAAAAAARw/hfS9Pli3NsA/s320/castillo+blog.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;Me ubico más o menos en la ciudad de dónde vienes, en el mejor clima que tiene ese lugar. El sol es tranquilo e ilumina las viejas casas que rodean la plaza central. Dejo el primer pasaje al que te lleva la plaza y me conduzco de frente por una interminable pequeña calle que es cubierta por obscenos mensajes políticos en las afueras de sus paredes débiles. Apresuro el paso y mi pecho se comienza a agitar. Dejo caer mis manos sobre mis rodillas y escucho tu voz que se sostiene en el viento poco oxigenado pero lleno de ternura. Recupero la postura. Me alejo de la poca bulla de las tiendas aledañas y camino adentrándome entre los vastos paisajes. Sorteo unas rocas superpuestas cuidadosamente que separan las chacras de algún lugar sin dueño. Salto una y otra valla y por fin me puedo recostar en el pastizal verde e incalculable donde vendrás a encontrarme. Saco del bolsillo de mi pantalón una cuchilla y comienzo a jugar con él dibujando en un pedazo de árbol caído tu nombre y lo acompaño de la palabra “amor”. En ningún momento escribo mi nombre, en ningún momento me doy cuenta de que estoy ahí. Solo escribo esa palabra sin comprender quizá cual es su real significado. A veces utilizamos esa palabra diciendo que amamos la música, amamos a nuestros padres, a nuestros hermanos, a Dios, pero por qué para endosárselo a otra persona se convierte esto en una inextricable pelea de confusiones. A nuestros padres los amamos porque fueron ellos los que nos engendraron y nos criaron y eso nunca va a cambiar. Pero en el caso de una pareja, la amas porque la voluntad de hacerlo nace en el momento en el que te das cuenta de que entristeces por una pena suya y te alegras por una satisfacción que tenga.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Yo estoy feliz porque estoy en un lugar que a kilómetros es el lugar más hermoso para vivir y estoy esperando a que llegues y veas todo lo que he construido para ti. Es un castillo gigante de barro, tiene una entrada principal rodeada de hermosas flores rosadas y te imagino llegar con tu blusa del mismo color, descalza y con luz en tu mirada. Pero no tengo el entendimiento que quisieras que tenga y tu ya no tienes nada de lo que era consciente, ahora eres un reflejo de mi ilusión. Te veo entrar y abrazarme, prender la luz de mi oscuridad, prender la televisión en un programa de espectáculo, encender la radio a escuchar una canción estruendosa, y desvestirte con la sinceridad que ofreces al mundo. Las paredes de barro se vuelven duras y compactas, y mis lágrimas se pegan a tus hombros, y tú me alejas y me dices que no haga eso, que te perdone, pero yo digo que no tengo nada que perdonarte, el error fue mío de vivir en un castillo de barro, en un lugar perdido, y con una ilusión que ya no se pueden escribir en estas paredes de cemento.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7580495523281932198-7085187150909328073?l=oreja-azul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oreja-azul.blogspot.com/feeds/7085187150909328073/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7580495523281932198&amp;postID=7085187150909328073&amp;isPopup=true' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/7085187150909328073'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/7085187150909328073'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oreja-azul.blogspot.com/2008/09/castillo-de-barro.html' title='Castillo de barro'/><author><name>Wilmer Avila</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02855723845646594553</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SVybN-jbNkI/AAAAAAAAAaY/jPuUKPQa3ug/S220/Foto_vista_blog.jpeg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SMazXnSwE7I/AAAAAAAAARw/hfS9Pli3NsA/s72-c/castillo+blog.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7580495523281932198.post-8020598796124352235</id><published>2008-09-09T06:53:00.000-07:00</published><updated>2008-09-09T06:56:36.957-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Blog'/><title type='text'>Cómo leer una historia</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SMaAM9aom-I/AAAAAAAAARo/nk8kNGuUwQQ/s1600-h/sra+sanchez.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5244019776252582882" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SMaAM9aom-I/AAAAAAAAARo/nk8kNGuUwQQ/s200/sra+sanchez.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El hombre es novelero en su actividad y rutina diaria. Nos jala la idea del bien o malestar del otro. Un afán por comprender la naturaleza del hombre en todas sus dimensiones, de las que escapan a nuestra personalidad y a nuestras circunstancias. Sonreímos cuando vemos jugar a un niño con su padre. Lloramos por una escena de ternura en la televisión. Ovalamos las cejas cuando vemos a una pareja besándose con tal amor y precisión que el mundo enmudece. Gozamos de una buena historia y nos intriga las causas y sus consecuencias. Nos excitamos de imaginarnos a los personajes en los preludios de un encuentro sexual. Nos sonrojamos por la idea de estar viendo nuestras vidas contadas por otros y retratadas sin pudor en cuestión de segundos como un balazo fulminante. &lt;/div&gt;&lt;p&gt;  &lt;div align="justify"&gt;Buscamos incesantemente historias que nos enseñen, que nos involucren, pero sobretodo que nos entretengan y que nos hagan parte de él; que nos confundan en la maraña de paisajes y acciones con las que va transcurriendo la vida. Reímos y sufrimos con los desmanes de uno y otro personaje, y en cada escena nos vemos reflejados como un personaje principal o secundaria, qué importa, la cuestión es que estamos presentes en todo lo que percibimos y la convertimos en otra historia: una historia personal de la que todo se habla pero nada se entiende, de lo que todo se dice pero que nada sacamos, de la que recordamos con precisión pero olvidamos con facilidad; lo hacemos nuestro y lo reconfiguramos. La historia, contada con la intención del autor, deja de ser eso y se convierte en nuestra historia percibida como lo que nuestra consciencia decida hacerlo cambiar. Nuestra consciencia aparta la lejanía del autor y se aloja en el generador de sentimientos transformando la historia como mi historia, en el que soy partícipe e influyente de todas maneras.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7580495523281932198-8020598796124352235?l=oreja-azul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oreja-azul.blogspot.com/feeds/8020598796124352235/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7580495523281932198&amp;postID=8020598796124352235&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/8020598796124352235'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/8020598796124352235'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oreja-azul.blogspot.com/2008/09/cmo-leer-una-historia.html' title='Cómo leer una historia'/><author><name>Wilmer Avila</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02855723845646594553</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SVybN-jbNkI/AAAAAAAAAaY/jPuUKPQa3ug/S220/Foto_vista_blog.jpeg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SMaAM9aom-I/AAAAAAAAARo/nk8kNGuUwQQ/s72-c/sra+sanchez.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7580495523281932198.post-6995988652678098703</id><published>2008-09-07T12:23:00.000-07:00</published><updated>2008-09-07T12:32:56.381-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='viajes'/><title type='text'>¿Adónde vuelves?</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SMQrDq3QfoI/AAAAAAAAARU/JX-QHGe94EY/s1600-h/loreto_selva.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5243363208211758722" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SMQrDq3QfoI/AAAAAAAAARU/JX-QHGe94EY/s320/loreto_selva.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p align="left"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Una hora pasó y el sol comenzó a cobrar un protagonismo impecable,&lt;br /&gt;había corrido a las enraizadas nubes que habían tomado posesión del cielo y solo&lt;br /&gt;él estaba ahora reinando y enverdeciendo todo lo que la selva rodeaba y&lt;br /&gt;contenía.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Amanece con un aguacero que es realmente horrible creer. Minutos antes de llegar a Tingo María, en el bus me encontraba soñando con el clima excepcionalmente caluroso, con un cielo azulejo por donde girabas la cabeza y con nubes de algodón cuidadosamente bien colocadas en el infinito cielo-mar; sin embargo cuando despierto, aun en el bus, me encuentro con un ambiente melancólico y triste: llueve en la ciudad de Tingo María, los mototaxis cruzan y serpentean los pozos de aguas sin pudor, y yo me encuentro sólo, mirando el cielo blanco y las montañas obnubiladas, esperando de que alguien venga y me saque de ese limesco lugar. Una hora pasó y el sol comenzó a cobrar un protagonismo impecable, había corrido a las enraizadas nubes que habían tomado posesión del cielo y solo él estaba ahora reinando y enverdeciendo todo lo que la selva rodeaba y contenía. Desde ese momento en adelante quedé encantado de la selva. Arbustos tras arbustos, piedra sobre piedra, caminé y caminé por todo lo verde de un lugar que es un paraíso a los ojos de cualquier citadino. Pero lo que uno ama, reconoce y admira más de la selva no son necesariamente sus bellos paisajes, su comida y su clima; la principal e importante figura que hace que todo esto se engranaje como una maravilla del destino son, sin duda, su gente, sus costumbres, pensamientos e idiosincrasia. Ver a los niños aglutinarse alrededor tuyo con el único afán de caerte bien es realmente espectacular. Sonreírles y que te acuerdes de sus nombres es lo único que te piden, a cambio te dan todas las atenciones de un grupo de chicos. Quieres jugar “partido”, eres el primero en escoger. Que importa si estas un poco “pellejudo”, a los ojos de ellos eres Ronaldinho. Quieres pasear, de inmediato arman todo una comitiva para dirigir una excursión que te harán conocer todas las bondades de la selva. “Calor” es lo que definitivamente caracteriza a la selva, su gente parece contagiada por ese calor climático y sonríe en sus faenas, entristece quizá, pero al día siguiente la naturaleza le da motivos para seguir adelante, el verde inmortal de sus campos y chacras alarga toda una vida de trabajo y afecto. Trabajar para mantener el hogar respetuosamente confortable y sonreír a Dios y a la vida son grandes y propias premisas de los lugareños de la selva.&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Tres días después, una vez alojado y acostumbrado a las faenas diarias, cuando ya no eres el visitante sino un amigo más del caserío, las cosas no dejan de ser iguales. Los hombres y mujeres concretan sus labores en la chacra con pundonor, pasean y llevan cuentas de sus actividades con absoluta disposición y buen humor; a diferencia de la ciudad no hay impostación, no hay ese deseo corrosivo por ser mejor que nadie, ni ese afán presuroso por acaparar las noticias y ser centro de atención inmediato; hablar con soltura y ser como uno es, es la razón de su armoniosa convivencia. Los chicos “juegan” sin ningún horario, es decir en cada actividad que se les es encomendada, con la astucia de un niño picaresco y la premura de un trabajador fervoroso.&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;El sonido y el cielo de la noche son cosas realmente grandiosas. Por un lado es difícil identificar cual de todos esos sonidos es una u otra cosa, porque a partir de las seis de la tarde cuando todos descansan de sus labores y comparten la comida, allá afuera se arma una orquesta sinfónica que de lejos es el mejor y más armonioso concierto de música antes oído. Por otro lado el cielo que cubre toda la selva de pies a cabeza con un baño de estrellas resplandecientes y hermosas, sólo es imagen de un momento en tu cabeza, incomparable y referente eterno a todos los cielos que veas en tu vida. Eso es la selva, con gente que te entrega su cariño, bondad y felicidad en momentos que se alojan como fotografías instantáneas con tinta indeleble en tu cabeza, son momentos que duran, perduran y murmuran a través del tiempo, ya sea con una crónica, un cuento, una historia o un simple recuerdo del “calor” que significa un pueblo que tiene todo de un paraíso.&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Viajar y escribir quizá sean actividades que uno las anhele con entusiasmo de joven; viajar y compartir experiencias de gente que como nosotros vive cada momento de su vida con desprendimiento y alegría, son cosas que enriquecen mucho el corazón de tonalidades de sentimientos, algunos amargos y otros mucho más “calurosos”, pero sin duda son estas dos cosas las que hacen pensar en un futuro cuando ya viejo donde uno pueda alojarse a pasar sus últimos días, lejos del abatimiento y sobrexcitación de una ciudad como Lima con reflejos conductuales de otras ciudades cada vez menos conscientes de que un mundo mejor no es un mundo más desarrollado, sino más civilizado. Hablo de esas cosas que traen la mala percepción del dinero, el poder y la fama. Cosas que, la verdad, no tendrían espacio en un lugar tranquilo y apacible como algún rincón cualquiera de la selva, donde algún día volveré con un bastón en manos y una sonrisa de felicidad. ¿Usted amigo, cómo y dónde piensan vivir los últimos años de su vida?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7580495523281932198-6995988652678098703?l=oreja-azul.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://oreja-azul.blogspot.com/feeds/6995988652678098703/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7580495523281932198&amp;postID=6995988652678098703&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/6995988652678098703'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7580495523281932198/posts/default/6995988652678098703'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://oreja-azul.blogspot.com/2008/09/dnde-vuelves.html' title='¿Adónde vuelves?'/><author><name>Wilmer Avila</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02855723845646594553</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SVybN-jbNkI/AAAAAAAAAaY/jPuUKPQa3ug/S220/Foto_vista_blog.jpeg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_hkJyCHExHqs/SMQrDq3QfoI/AAAAAAAAARU/JX-QHGe94EY/s72-c/loreto_selva.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
